| 8. Introducción a los libros proféticos |
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PROFETISMO EN OTRAS RELIGIONES. En otras religiones, y también en el Medio Oriente, encontramos el fenómeno de la adivinación, la magia o la predicción. El mundo romano y griego tienen una gran predilección por estas prácticas. Se quiere conocer el futuro para dominarlo. Se conoce el futuro mediante el conocimiento y la observación de rasgos que se aprecian en la naturaleza, por ejemplo: con las entrañas de los animales, la posición de las estrellas o el vuelo de los pájaros, se podría predecir el futuro. Este tipo de adivinación no siempre fue condenado en Israel, tenemos el caso del "Urim Tumim" (1 Sam 14, 41). Fue un método de predicción que consistía en preguntar a una especie de piedras o dados que colgaban del cuello de los sacerdotes. El sacerdote los manejaba y azarosamente la respuesta posible que salía era sí o no. Algo parecido a los sistemas para rellenar quinielas, se preguntaba y se respondía escuetamente. Desconocemos si tuvo importancia en algún momento. Otra forma de conocer el futuro era mediante el sueño, el trance en el que se suponen unas personas con especiales poderes o "mediums" que podían hacerlo. Esta forma fue muy corriente en el mundo greco-latino, estuvo presente, por ejemplo, en el Oráculo de Delfos en la antigua Grecia. En la Biblia se utiliza, alguna vez, el sueño como un medio para comunicarse Dios con los hombres. Esta alta estima provenía de Egipto, que creían que el sueño era un espacio para dialogar con los dioses. Frente al sueño está el trance. Se hace despierto, y hay que señalar que como medio para conocer el futuro fue en general rechazado por el judaísmo. El profeta, es verdad que aparece en ocasiones como en trance, como buscando la intervención de Dios, pero sus contenidos son radicalmente distintos. No busca el futuro para entretenerse ni modificarlo, sino porque hay que convertirse y cambiar para evitar la destrucción. Este trance del profeta pertenecería a un época más primitiva, no podemos decir que fuera generalizado ni en todos ni en todas la épocas. Además, en algunos profetas importa más denunciar el presente que conocer el futuro. Hay una práctica curiosa en otro pueblo, en Mari, que tiene alguna semejanza con el profetismo de Israel. En Mari, un pueblo situado en Mesopotamia, encontramos un profetismo intuitivo muy curioso. Los profetas aquí reciben la profecía en sueños, en éxtasis o directamente. Su mensaje tiene una forma verbal y ellos se consideran enviados. Critican también al rey en sus descuidos, le reprochan cosas. Nunca llegaron a la crítica tan fuerte y radical de los profetas judíos. Sin duda, esto nos puede ayudar a reconstruir datos sobre el origen del profetismo en Israel, la prehistoria del profetismo guarda una cierta relación, pero el profetismo hebreo evolucionó muy rápido. El profeta clásico ya tiene poco que ver con los profetas de Mari. Es curioso ver como estos profetas no evolucionaron, de hecho no guardaron una tradición literaria en sus profecías. El profetismo judío evoluciona con la religión y con los acontecimientos políticos y sociales. El profetismo de Mari parece estancado y petrificado, siempre lo mismo, y sin apenas margen de maniobra cuando las cosas vayan mal. No obstante sigue siendo un aspecto muy interesante para conocer los orígenes del profetismo. |
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