| 8. Introducción a los libros proféticos |
| PROFETAS
DEL SIGLO VIII a.C. LIBROS DE AMOS Y OSEAS. Hay dos profetas de este periodo en el Norte, sus textos se conservaron en el reino del Sur, en Judá, porque sus oráculos se cumplieron. Hablamos de Amos y de Oseas. El Reino del Sur, Reino de Judá, se mantuvo al margen mientras Asiria atacaba al Norte, incluso se enfrentó a éstos. Asiria atacó primero contra Israel. Terminado el reino del Norte le tocó al reino del Sur. El método empleado en la época para persuadir consistía en hacer una manifestación de fuerza, sembrar el terror para lograr que el enemigo se sometiera pagando tributos y vasallaje. Cuando la situación empeoraba y no se quería pagar tributo, se invadía y arrasaba el territorio anexionando la provincia al Imperio. Esto servía de escarmiento y de enseñanza a otros pueblos vecinos. Las clases y los dirigentes eran entonces deportados, trasladados a otras regiones lejana para evitar un nuevo levantamiento. La caída del Reino del Norte fue ayudada por una especie de pacto Siro-efraimita, es decir, Judá y Asiria se unieron contra el Norte. Los acontecimientos se iniciaron con el ataque del Sur por parte del Reino del Norte y el Reino de Damasco. Judá, el Sur, pidió ayuda a los Asirios que intervinieron, pero desde ese momento Judá quedó sometido por el pago de tributos a los Asirios. Cuando Judá se rebele contra Asiria tendrá que enfrentarse lo mismo que el Norte. Fuertes tributos e imposiciones altísimas a favor de los Asirios invasores. Del Sur tenemos varios profetas que vivieron estos acontecimientos, los primeros, los del siglo VIII serás Isaías y Miqueas. En Isaías entendemos el llamado primer Isaías, el protoisaías que abarcará los capítulos 1 al 39. Los demás capítulos serán del deuteroisaías y el tritoisaías, pertenecen a siglos posteriores. El libro de Amos. Parece que este profeta inició su actividad sobre el año 760 o 750 a. C. Es un periodo de prosperidad y paz, aunque siempre rodeados de la constante amenaza de su destrucción. Este Amos se presenta como un pastor, ( Am 1,1), nacido en Tecua, un pueblecito al sur de Belén. Amos es un profeta del Sur que ejerce su predicación en el reino del Norte. No sabemos hasta que punto es un auténtico pastor, lo que es verdad, es que conoce la historia de su pueblo, es además un hombre de campo, puesto que usa mucha terminología agrícola. Se presenta no como un profeta, sino como alguien impelido por la necesidad de no callar ante la voz del Señor. "ruge el león, ¿quién no temerá? Habla el Señor, ¿quién no profetizará?" ( Am 3,8 ). No sabemos su labor de profeta, ni lo que duró, encontraría pronto rechazo por parte de los dirigentes, es expulsado por hablar mal del Rey, ahí le perdemos el rastro ( Am 7, 10). El libro de Amos tiene una estructura que podemos dividir en tres partes. La primera parte es un discurso contra las naciones extranjeras, ( Am 1,2- 2,16 ). Después vienen las palabras contra Israel y sus dirigentes ( Am 3 - 6,14 ). La tercera parte contiene cinco visiones, el relato de la expulsión de Amos y una adición tardía de la restauración. Llama la atención el libro de Amos en que está excelentemente conservado, con pocos añadidos. Los discursos contra las naciones vecinas es magnífico, bien construido y con psicología y oratoria ante el auditorio. El resto del libro tiene una forma más fragmentaria, con denuncias alternadas de otros textos. Lo que está claro es que tras este discurso inicial se añadieron textos. Amos debió causar una profunda impresión en el Sur para haberse conservado este libro. Su mensaje es categórico y rotundo. Presenta a un Dios profundamente encolerizado con su pueblo. Las peores catástrofes serán para Israel. Las razones están en el lujo, la injusticia con los débiles y el culto a otros dioses, la seguridad que tienen en la religión es falsa; por eso, el día del Señor que esperan, será muy distinto al que tienen en mente. Para Amos será un día terrible. Se discute si la intención de Amos es buscar la conversión además de anunciar el castigo. No está tan claro, hay argumentos en el texto para afirmar tanto una cosa como la otra. Hoy predomina una cierta esperanza. La imagen que tiene Amos de Dios es que Dios es justicia. La esperanza sería el deseo que alguien añadió al final del libro, seguramente tras el destierro de Judá. Amos ha sido el profeta preferido por los exégetas de nuestro tiempo, gracias a su buena conservación. Es además muy influyente en otros profetas, a pesar de ser un libro corto de la Biblia, estamos ante un texto muy significativo. El libro de Oseas. Es un profeta algo posterior a Amos. Conoció la caída de la dinastía de Jehú, la situación posterior de anarquía, golpes de estado e inseguridad política. En este panorama Israel será conquistado por Asiria. En cuanto al profeta, parece que Oseas sí fue un ciudadano del Norte. De hecho sólo menciona ciudades del Norte, conoce las tradiciones del Norte, (Egipto y patriarcas) y no menciona nada las del Sur (David o Jerusalén). Tiene ideas muy cercanas a la teología más clásica del Deuteronomio, por lo que pudiera ser un miembro de la tribu de Leví. El libro está mal conservado, parece que tiene sentencias breves sin conexión unas con otras. Tampoco encontramos una estructura clara en su contenido. Los primeros capítulos hablan de su matrimonio ( Os 1-3 ), pero después vienen los oráculos uno tras otro sin mucho orden ni colocación. Oseas coincide con Amos en denunciar la corrupción moral y social, la injusticia es alarmante. Pero también condena fuertemente la idolatría. Esta idolatría se producía cuando se adoraban dioses falsos, imágenes del becerro de oro o los dioses Baales. Oseas considera que hay una nueva idolatría: los Israelitas, ante el peligro, no buscan la salvación en Yahvé, sino que lo buscan en otros pueblos; es como si reconocieran la fuerza de estos dioses extranjeros adorando e idolatrando la salvación que les van a traer de fuera. No habrá salvación sino condena. Es muy agradable constatar también como Oseas trabaja el tema del amor. Dios quiere salvar, a pesar de todo, a su pueblo. Es el perdón antes que la conversión. Es magnífico en esta línea el capítulo 11 donde la relación de Dios con su pueblo es de verdadero cariño, de maternidad y de entrega amorosa. Es curioso en el capítulo 12 la mención del Génesis, lo cual supone un reto para la reconstrucción de la época y las tradiciones de la Biblia. Oseas es un autor que también influenció muchísimo a los profetas posteriores. El uso del matrimonio para explicar la relación entre Dios y su pueblo será usada constantemente por otros profetas y por el cristianismo. Oseas tiene una imagen de Dios distinta a Amós, si allí era justicia, para Oseas Dios es amor. |
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