| 8. Introducción a los libros proféticos |
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PROFETAS DEL SIGLO VII a. C.: LIBROS DE NAHUM Y HABACUC El Imperio Asirio había llegado, con la conquista de Egipto, a su máxima extensión en el año 663 a. C. reinando Assurbanipal. Este Imperio se desmoronará pocos años después, se irán independizando progresivamente algunos pueblos como Egipto; y en el 625, Napolasar, rey de Babilonia, se va a hacer fuerte derrotando a los Asirios, que serán destruidos definitivamente en el 610 a. C. La actitud política hacia los pueblos inferiores, más débiles, está ya vista. Se pagan fuertes tributos, y si no se paga viene la conquista. Durante el reinado de Manasés se hacen acuerdos y pactos con los Asirios, se está a merced de ellos. Durante la derrota y auge de Babilonia, Josías aprovecha para independizarse de los Asirios. Esta circunstancia también la aprovechan los Egipcios que quieren evitar que Babilonia sea un imperio más grande que Asiria, en su camino se topan con la tropas palestinas, que son derrotadas y Josías es muerto en combate. La situación de los sucesores de Josías será muy mala, permanecerán por un tiempo bajo la bota del Faraón, y más tarde, serán derrotados y conquistados por el Rey Napolasar de Babilonia. En esta conquista, es asediada y rendida Jerusalén, termina con la primera deportación judía en el año 597 a. C. Babilonia colocará en Judá un rey de su cuerda, un monarca afín pero débil, el cual presionado por su pueblo acabará negando el pago de tributos. Ante esa rebeldía Babilonia responderá tomando y destruyendo Jerusalén y el Templo, se iniciará la segunda deportación, la más famosa, sobre el año 587 a. C. El libro del profeta Nahum. Estamos ante un libro no muy largo que presenta muchas dudas respecto a su autor y composición. Casi nada sabemos de este profeta. Deducimos que pudo predicar en Jerusalén, pero casi nada más. La fecha la ciframos entre el 668 a. C. fecha de la caída de Tebas, y el 612, fecha de la caída de Nínive. Ambos sucesos son mencionados en el libro. En el primer caso habla de algo que conoce, en el segundo lo predice. De ahí que lo situemos en este contexto de guerra y enfrentamiento entre Asiria, Egipto y Babilonia. El libro está muy bien escrito, es de una poesía muy buena, pero sus contenidos son de peor calidad. El libro narra la alegría por la muerte de un tirano, es la destrucción de Nínive, capital de Asiria. Nínive es presentada como enemigo de Dios y de cualquier orden humano, es explotadora de la humanidad, idolátrica, injusta y violenta. La alegría del profeta por esta destrucción ha hecho hablar, en ocasiones, de un falso profeta que se coló en el canon gracias a su espíritu nacionalista. Hoy desde una interpretación cristiana nos cuadra poco con el perdón y la misericordia evangélica. El libro podemos dividirlo en tres partes, en la primera nos encontramos con un salmo acróstico que canta el poder de Dios, Na 1,2-8. Después, en una segunda parte, aparecen una serie de oráculos intercalados y de sentencias proféticas contra Judá y Nínive, Na 1,9 -2,3. En la tercera parte el escritor sagrado se centra en la destrucción de Nínive que describe con su saqueo. Es un texto de alegría por la destrucción de la ciudad opresora. Se extiende esta parte hasta el final del libro. El libro del profeta Habacuc. De nuevo estamos ante un profeta del que desconocemos casi todo. Es un profeta que hace de mediador entre Dios y los hombres, pregunta e interroga a Dios, pide una respuesta, espera y se hace eco de las dudas del pueblo. Este libro presenta el problema de la actitud ética y el destino de los inocentes y los culpables. En la perspectiva clásica judía, el que hace mal es castigado, y el que hace el bien es recompensado. Judá ha hecho mal y es castigado por sus crímenes. Su castigo es ejecutado por un verdugo que es mucho peor que ellos: Babilonia. El castigo a Judá es un triunfo para alguien peor, como Babilonia. Esto es un contrasentido. El éxito de los opresores no puede habérselo dado Yahvé, pero los datos están ahí. No hay una respuesta fácil a estas dudas. El profeta se aferra a la necesidad de confianza y fe en el Señor, al final los malvados tendrán su merecido. Es una actitud ante la vida llena de vigor y fuerza. Aunque la solución se queda corta. Este mismo problema se planteará con Job, los justos no siempre reciben bienes y los malos males, a veces las cosas no son así. Los autores discuten si el libro tiene como intención la inocencia y la culpabilidad dentro del mundo judío, o tiene que ver con la opresión de Judá por el exterior. Es interesante, por otra parte, la división y estructura del libro, descubrimos al menos tres partes algo distintas. En la primera encontramos un diálogo del profeta con Dios, el profeta se queja por la falta de justicia y las salvajadas del opresor, Ha 1-2,4. En al segunda parte lanza varias imprecaciones contra el opresor, cinco "ayes" en contraposición inocentes y culpables, Ha 2,5 - 2,20. La tercera parte es una súplica y petición de la intervención de Dios. Esta parte contiene un poema muy hermoso que cuenta la llegada del Señor como un guerrero que combate. Se discute la autenticidad de esta tercera parte que ocupa el capítulo tres y último del libro. |
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