8. Intro. libros proféticos. Los profetas de época persa: Zacarías, II Zacarías, Malaquías, Joel y Jonas.
8. Introducción a los libros proféticos  

LOS PROFETAS DE ÉPOCA PERSA: ZACARÍAS, II ZACARÍAS, MALAQUÍAS, JOEL Y JONAS.

El libro del profeta Zacarías ha sufrido, como Isaías, varias adiciones, hoy se distinguen dos partes de una misma obra. Un primer profeta lo llamamos el primer Zacarías o "protozacarías" y se extiende su obra en los primeros ocho capítulos de Zacarías. El "deuterozacarías" o segundo Zacarías se extiende del capítulo nueve al catorce.

Hablamos del I Zacarías. Parece que este profeta predicó durante un periodo de dos años, iniciando su actividad poco después que Ageo. Estaríamos en el 520 al 518 a. C. Aparece mencionado también su actividad en el libro de Esdrás 5,1 y 6,14 además de Nehemías 12,11. Se discute si esta última referencia corresponde al mismo profeta, de ser así estaríamos ante un profeta con raíces sacerdotales.

De nuevo comparte este profeta los temas que Ageo: el Templo y la escatología. Sin embargo, trata estos asuntos de una manera algo más avanzada, a Zacarías le importa más la escatología que el templo, y no al revés. La gloria futura de Jerusalén le vendrá sobre todo por la presencia del Señor. También tiene unas referencias importantes a la conversión, a la justicia antes que la práctica del ayuno. En este sentido conecta algo más que sus antecesores con los profetas preexílicos, pudiendo descubrir en él una influencia notable de II Isaías y de Ezequiel. Sus visiones parecen anticipar el género apocalíptico.

El libro se inicia con una introducción invitando a la conversión, 1,1-6. Le sigue la primera parte que se va a extender hasta 6,15. Este apartado contiene siete visiones con una estructura interna semejante. En todas se describe lo visto por el profeta, se sigue por el interrogante y la duda en la interpretación y se termina con la explicación que el ángel da al profeta. No todas las visiones son exactas ni tienen un mismo sentido. Las dos primeras hablan de castigo a las naciones y a los paganos, la tercera y cuarta exaltan a Jerusalén y a sus dirigentes del momento. La cuarta visión es posiblemente una adición posterior dado que tiene una estructura diferente. Las tres últimas son, de nuevo, castigos a los malvados, a Babilonia y a los enemigos del Norte.

La segunda parte del libro se extiende en los capítulos 7 y 8. aquí observamos varios oráculos dispersos y desordenados. El centro es Dios y se critica la injusticia, el ayuno o las peregrinaciones a Jerusalén.

El segundo Zacarías se extiende del capítulo 9 al 14. Se piensa que es un profeta distinto porque los libros de los profetas menores que restan se inician todos con una misma fórmula seguida de un oráculo. Se cree que hubo un editor de libro de los doce profetas menores que añadió al último profeta tres colecciones de oráculos anónimos. Estos tres oráculos están en Zac 9,1 el primero; 12,1 corresponde al segundo oráculo, y todo el libro del profeta Malaquías pertenecería al tercer oráculo. Malaquías no existió como profeta, se le dio ese nombre al tercer oráculo de este editor, y que iba detrás de Zacarías.

La pregunta sería ¿quién fue este escritor que añadió tres oráculos? La crítica y los exégetas no se ponen de acuerdo, desde afirmar que es una unidad en el autor, hasta entender, y esta es la posición mayoritaria, que estamos ante una pluralidad de autores y de oráculos, de origen muy diverso, incluso popular, que pasaron al canon. También es difícil determinar los años en los que fue escrito, se tiende a situarlos inmediatamente después de la llegada de Alejandro Magno en el 333 a. C.

El mensaje general del libro es de guerra y venganza contra los enemigos de Dios y de Israel. El primer oráculo ocupa desde el capítulo 9 al 11. Se inician con la palabra "oráculo". Aquí están los temas típicos de batallas, restauración de Israel, liberación y regreso. El capítulo 11 siempre ha llamado la atención, contiene la alegoría de los dos pastores, un texto muy difícil de interpretar. El segundo oráculo Za 12 al 14, habla de la liberación de Jerusalén y del combate escatológico, con triunfo lógico de la Ciudad Santa. Siempre ha llamado mucho la atención de este libro el versículo 12,10 que es citado por el Evangelista San Juan. Ahí se menciona como harán lamentos por aquél que traspasaron, día para lavar pecados,...etc. El traspasado en la tradición cristiana es Jesucristo en la cruz.

El libro del profeta Malaquías correspondería al del tercer oráculo, que vendría a continuación de los dos anteriores. Lo sorprendente es que el nombre de "Malaquías" se puso muy tardíamente. La palabra "mlk" que se traduciría como "mi mensajero", se tomó como nombre propio del escritor. Desconocemos la época en la que fue escrito, aunque por sus características podemos encuadrarlo antes de las reformas de Esdrás y Nehemías, y después de construir el Templo y restaurar el culto, dado que hay una indiferencia en el pueblo hacia lo religioso.

Esta libro tiene mucha relación con el sacerdotal del Pentateuco y una influencia fuerte del Deuteronomio. Está construido en una forma dialogada con una estructura que va desde una afirmación del profeta y su confirmación pasando por la objeción del auditorio. El libro presenta un mensaje de crítica contra los sacerdotes por descuidar el culto, contra los matrimonios mixtos y los divorcios, contra los incrédulos por perder la fe y la moral y contra los tibios por tener una fe sin obras. El final habla del triunfo y la benevolencia de Dios. Más tarde, se añadió un apéndice invitando a la fidelidad a Moisés y su Ley.

El libro del profeta Joel. De este profeta disponemos pocos datos, sabemos su nombre y que era hijo de un tal Fatuel. No sabemos mucho más. Es un buen escritor que parece que predicó en Jerusalén y por las cuestiones que trata estamos ante un hombre culto y buen poeta. Algunos exegetas han discutido la posibilidad de estar ante dos profetas distintos, opinión ampliamente refutada hoy día.

La discusión también se extiende a la fecha en la que fue escrito el libro. Hay dos opiniones contrapuestas, una afirma que fue elaborado y redactado a finales del siglo VII, siendo contemporáneo de Jeremías y Sofonías. La otra opinión mayoritaria prefiere situarlo en torno al 400 a. C.

El mensaje de Joel es el señalamiento del día del Señor como un día de esperanza para Judá, un día en el que se dará riqueza y prosperidad a los judíos. Hace un llamamiento a la conversión, pero prácticamente limitado, como sucede en los profetas de esta época, a las cuestiones rituales del Templo.

El libro se puede estructurar en varios apartados. El punto de partida es una plaga de langosta y una sequía, que el profeta interpretará invitando al ayuno y a la penitencia. Presenta también en esta primera parte el día de Yahvé. Esto está en el capítulo 1 hasta el 2,17. La segunda parte de este bloque sería la respuesta de Yahvé desde la liberación con la visión de la prosperidad y que abarca el resto del capítulo 2. El segundo gran bloque del libro está en los capítulos 3 y 4. Aquí encontramos la presentación de una nueva efusión del espíritu, semejante y copia de Ez 36, 27; seguido del juicio de los pueblos y la gran restauración de Israel en el día de Yahvé.

El libro del profeta Jonás es muy particular dentro de los profetas. Tradicionalmente siempre se le ha colocado en esta época y como profeta, aunque hoy consideramos que no existió, y lo que tenemos delante es un cuento breve. Contrasta además porque es el profeta menor más estudiado de la historia. Se han articulado diferentes teorías sobre su sentido y significado.

La primera teoría abunda en que estamos ante un personaje histórico real que se llamó Jonás y que predicó la conversión en Ninive. Si el texto es histórico se nos presentan muchas más dificultades, no existen peces que puedan tragar hombres, tampoco Ninive fue una ciudad tan grande,... Estas teorías arrancan de la mención de Jesucristo a Jonás y a Ninive, pero esto sólo prueba que en aquella época si era considerado un relato histórico. Hoy es una posición minoritaria.

La segunda teoría interpreta el texto alegóricamente, considera a Jonás como imagen de Israel. Cuándo se niega a predicar la conversión, es llevado al destierro en la ballena, igual que Israel es deportado. Renovará después la misión encomendada, igual que la restauración. El problema de esta interpretación es que llevar la alegoría a sus últimas consecuencias presenta problemas para cuadrar a nuestro personaje con actitudes del pueblo judío. Tampoco esta opinión cuenta con muchas adhesiones.

La tercera teoría considera que estamos ante una parábola con intención didáctica. No es un profeta, salvo porque predicará al final la conversión para Ninive. Aquí cuadra en que estemos ante un relato post-exílico, algo molesto por el nacionalismo exacerbado de los judíos liberados. Aquí no hay oráculos contra las naciones enemigas, no hay revancha, sino que Dios va a perdonar precisamente a los que destruyeron a los judíos. Dios ama a los opresores, esto cuadra bien con el Evangelio, pero parece desafiar la teología judía del momento. Jonás muestra una actitud semejante y bien comprendida por el pueblo judío, no quiere predicar la conversión a los ninivitas ni muerto; pero no es esa la voluntad de Dios, por lo que al final tendrá que aceptar y cumplir su papel.

El libro parece escrito de una pieza, aunque presente algunas dificultades, sobre todo el cántico de Jonás dentro del pez. El último verso subraya fuertemente la intención de todo el libro, es el colofón y la doctrina pretendida por el autor de este curioso y corto libro.

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