8. Intro. libros proféticos. Los profetas de época persa: Daniel.
8. Introducción a los libros proféticos  

LOS PROFETAS DE ÉPOCA PERSA: DANIEL.

Este profeta es considerado como uno de los profetas mayores en la clasificación más clásica de los libros de los profetas. Hoy, sin embargo, consideramos este libro más que como de tradición profética, de tradición apocalíptica. El género apocalíptico trataba de aumentar la esperanza en situaciones de descalabro total. Permanentemente se estaba sometido a una tensión muy fuerte para mantener la fe, en esas circunstancias aparecen personajes, visiones o relatos que buscan fortalecer esa fe tambaleante. La apocalíptica la podemos considerar como heredera de la profecía, como una profundización del espíritu religioso del momento. Si antes del destierro el profeta juzgaba y condenaba la situación concreta. Ahora, en destierro, se presenta la realización de una historia de sufrimiento acompañada por la acción de Dios. Están perseguidos y el relato apocalíptico es un aliento a la esperanza para el oyente que, lo que debe hacer, es aguardar expectante sin desfallecer.

El género apocalíptico se solía presentar con pseudónimo, ya no es fuerte el prestigio de los profetas, y se requiere de un nombre sólido en la tradición judía. Se recurre mucho a sueños y visiones que son como nuevos oráculos con una carga simbólica inigualable dada en animales, cifras, colores,... Esto trataba de impresionar al auditorio que descubría aquí un motivo para seguir esperando.

Aquí tenemos algo de esto, el libro de Daniel está escrito por un autor pseudónimo que usó al figura de Daniel, un desterrado y profeta. El problema era que este profeta nos parece a veces más un adivino o un mago. En la antigüedad hubo un personaje interesante, único por su bondad llamado Daniel, aparece en Ez 14,14. 20. Este personaje fue colocado junto con Noe y Job como un santo judío. Posiblemente circularon historias y relatos sobre este hombre en la época del exilio, y más tarde en el siglo II a. C. alguien lo puso por escrito, añadiendo cosas de su cosecha. Este libro pudro haberse escrito definitivamente hacia el 165 a. C. Esta es la hipótesis que se maneja hoy sobre el origen del libro.

El libro presenta la particularidad de estar escrito en tres lenguas: hebreo, arameo y griego. La mayor parte corresponde a la lengua hebrea, de ahí que el canon judío no haya aceptado las partes en arameo o griego. ¿Por qué fue escrito en lenguas distintas? No lo sabemos. Quizás las partes en griego y arameo sean adiciones posteriores, siendo escrito originalmente en hebreo, que es la parte mayor.

El contenido general del libro es ofrecer el ideal de la piedad judía junto con la presentación del Reino de Dios como un reino superior al Reino de los hombres. Es un libro complejo y con partes más o menos historiadas como los enfrentamientos entre Seleúcidas y Ptolomeos.

El libro podemos estructurarlo en varias secciones. La primera parte coincide con el capítulo primero y es una presentación de cuatro jóvenes ante la corte de Nabucodonosor, rey de Babilonia. El segundo capítulo muestra el sueño de Nabucodonosor y la interpretación de Daniel, abarcaría el capítulo 2. La tercera parte narra la adoración de la estatua de oro y la denuncia y condena de los jóvenes judíos, junto con su salvación milagrosa. La cuarta parte se inicia en 3, 31 y se extiende hasta 4, 34 es el sueño del Rey y la interpretación de Daniel. El capitulo cinco coincide con la parte que llamamos el festín de Baltasar, y el seis nos narra a Daniel en el foso de los leones. Hasta aquí podríamos comprender un bloque único formado por relatos y leyendas siendo protagonista Daniel y los jóvenes.

El segundo bloque se extendería con visiones apocalípticas de Daniel, en concreto tendríamos en Dn 7 las cuatro bestias, en el Dn 8 el carnero y el macho cabrío, la profecía de las sesenta semanas en Dn 9, la gran visión del hombre vestido de lino en Dn 10, que es continuada por los relatos sobre el enfrentamiento entre los Seleúcidas y los Ptolomeos. Al final termina esta sección con los relatos escatológicos y la resurrección.

El tercer bloque está formado por narraciones muy diversas con un sabor muy popular, la historia de Susana y los viejos en Dn 13, la historia de los sacerdotes de Bel y el dragón en Dn 14; terminando así el libro. En esta última parte se quiere motivar al cumplimiento de la ley, como la que salva al justo, incluso a pesar de los malvados.

El valor histórico de esto relatos es nulo y excesivamente fantasioso, propio del género en el que se escribe. Daniel no fue ni hizo lo que se muestra, estamos ante una especie de relato fantástico con gran número de visiones y mucha inexactitud histórica. Paso por ser un libro profético, hoy es difícil de encuadrar porque no tiene paralelismo alguno en el AT.

Con todo esto terminaríamos la tradición profética en el mundo Persa. En los siglos siguientes languidecerá el profetismo, cada vez más. Ya señalamos antes varias de sus posibles causas. De ahí el curioso interés que mostraron unos siglos después la presencia de Juan el Bautista, con formas fuertemente proféticas, y Jesucristo, confundido en su generación con un profeta de los de siempre.

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