| 9. Introducción a los libros poéticos y sapienciales |
| INTRODUCCIÓN
A LA LÍRICA Y LA POESÍA EN LA BIBLIA De inicio, nos encontramos con dos problemas. El primero es que desconocemos el hebreo, por eso no podemos apreciar la belleza de estas obras, son difíciles de traducir para que poéticamente funcionen. Traducir poesía siempre supone una pérdida con respecto al original. Además nuestro criterio poético actual es distinto al de hace siglos, hoy se valora la rima, pero no podemos captar bien la largura y ritmo de los versos, no podemos apreciar su belleza correctamente. Esto nos sucede también con la poesía latina, el castellano no puede captar bien, con todas sus características, el sonido y belleza de esa lírica clásica. El segundo problema es la corrupción de muchos textos. La evolución de algunos Salmos es evidente, y esto nos impide valorar, por desconocimiento, su carácter artístico. Hasta que un texto es fijado puede pasar mucho tiempo, el valor de la rima y composición puede verse alterada. Estamos ante la obra de un pueblo, y los pueblos son plurales y muy amantes de hacer sus añadidos. Por otro lado, la clasificación de estos libros ha variado con el tiempo, hoy consideramos que propiamente obras sapienciales serían las cinco de: Sabiduría, Eclesiastés o Qohelet, Eclesiástico o Sirácida, Job y Proverbios. Antes se les añadía, con poco criterio, las obras del Cantar de los Cantares y los Salmos. Estos últimos libros, que calificamos hoy como poéticos, quieren más provocar una intención emocional, buscan en el oyente sumergirse en el mundo de los sentimientos. El género sapiencial se adentra en un mundo de sabiduría, de consejos y de reflexión. La lírica busca el corazón, lo sapiencial pretende la razón y la inteligencia, para el comportamiento correcto. Abunda la Biblia en textos escritos en género lírico. Tenemos muchos otros textos con estos rasgos, cánticos, lamentos, himnos, elogios,... En todo caso no podemos dejar de apreciar que el gran compendio lírico está en los Salmos. |
| << | >> |