9. Intro. libros poéticos y sapienciales. Los Salmos
9. Introducción a los libros poéticos y sapienciales  

LOS SALMOS

Estamos ante uno de los libros más leídos y conocidos por los cristianos de todos los tiempos. Han sido utilizados constantemente en la oración y la liturgia. Realmente los Salmos eran canciones, fue el cancionero del Templo de Jerusalén. Se cantaban y recitaban sus letras ante determinadas circunstancias de la vida. De este cancionero, llamado salterio por el instrumento que ayudaba a su interpretación, disponemos sólo de su letra (el mismo libro de los Salmos), la música la hemos perdido. Este libro tiene dos denominaciones: libro de los "Salmos" o "Salterio". Salmo eran los cantos que debían ejecutarse con un instrumento de cuerda. Salterio sería la colección de esos salmos, el repertorio de los poemas.

El número actual de Salmos es de 150, pero hay que tener en cuenta que ha habido dos numeraciones distintas del Salterio. Algunos salmos se dividieron en dos en otras épocas refundiéndose, otros les ha sucedido lo contrario. Esa doble numeración responde a las diferencias entre la versión de los LXX y el original hebreo. Hoy se mantienen las dos numeraciones en las Biblias actuales. El libro del Salterio también ha evolucionado, no siempre han pertenecido las mismas composiciones. Por lógica, no se escribieron todas a la vez. Nos ha ayudado a comprobar y conocer cómo creció este libro las fuentes de Qumram, junto con la Biblia de los LXX. Ya hemos indicado que la numeración no coincide en el texto griego con el texto hebreo. De ahí que veamos dos guarismos en las Biblias actuales. Estas numeraciones tuvieron vida propia, crecieron separadamente hasta ser fijadas.

¿Quién compuso estas canciones? De alguna forma, estamos ante la memoria colectiva, canción popular, músicos del templo... Cuando leemos los encabezamientos de los Salmos, nos encontramos, en muchos con la mención del supuesto autor, estas anotaciones recogen además la forma de interpretarlo. Incluso el autor que lo escribió.

De todos, el autor más repetido es el de David, de ahí que la tradición clásica atribuyera el libro de los Salmos al rey David. De todas formas, la indicación de autor parece indicar también un grupo compuesto, por ejemplo "hijos de Qoré". Los salmos no podemos atribuirlos hoy a David, ni a Salomón, ni a Moisés, lo impiden razones de tipo teológico y cultural. Los Salmos son anónimos, pertenecen a la memoria colectiva, son populares.

Hoy creemos que la parte más antigua del Salterio corresponde a los salmos 3 al 41, se les llama Salmos de David, son salmos personales, de enfermos o perseguidos. A esta parte le llamamos libro I, o de David. El libro II de salmos correspondería a los salmos que van del 51 al 71. Es la segunda colección de David. El tercer libro correspondería a la colección de Asaf, abarca los salmos 73 al 83. Añadimos dos colecciones de Qoré del 42 al 49 y del 84 al 88. Más tarde se suman salmos que hacen de bisagra, se colocan tres bisagras de tipo real, monárquico, son al principio: Sal 2, en medio: Sal 72 y al final de la colección: Sal 89.

Se habla de un cuarto libro para referirse a los salmos 90 al 106. Estos no tiene ninguna alusión ni título. Aquí están intercalados salmos con tradición mosaica y salmos con tradición davídica. El libro quinto se extiende de los salmos 107 hasta el final, siendo difícil indagar sus partes y suturas.

El origen de los salmos, de cada uno de ellos, parece bastante más curioso, nos estamos refiriendo a las razones que llevaron al judío anónimo a hacer y componer un salmo. Algunos, está claro que presentan una razón privada, el sujeto da gracias a Dios por un favor recibido concreto, por haberlo librado de una enfermedad o por el deseo de alabar a Dios. Este origen individual del salmo nos indica que estamos hablando de personas que sabían escribir y leer. En aquella época, se reducían a funcionarios del templo, sacerdotes. Es un libro popular, pero no tanto como parece.

Hay otros salmos que están hechos con mucho gusto literario, usan acrósticos. Mantienen poca frescura poética y menor naturalidad. El salmo solo es percibido cuando se lee en su totalidad. Otros salmos pueden haber sido originados por una ocasión especial y particular, de carácter público. Por ejemplo los salmos de la princesa y la boda con el Rey, Sal 45. Es un poema artístico para la ocasión, incluso podría parecernos poco religioso.

Hay salmos cuyo origen es didáctico o sapiencial, pretenden enseñar cosas al pueblo, a la gente. Son escritos que están hechos para ser proclamados antes que cantados. También encontramos salmos con un origen claramente litúrgico: es la entrada en Jerusalén, la invitación a alabar o pedir perdón en el templo. Son escritos de una gran profundidad teológica, que delatan una composición hecha por sacerdotes o personal ligado al Templo.

Una vez es creado el salmo, éste no permanece invariablemente, sino que durante un tiempo es sometido, igual que los cantos populares, a múltiples vaivenes hasta que es fijado definitivamente. Esta reelaboración busca adaptarlo a las necesidades posteriores, más colectivas y comunitarias. Encontramos también salmos que han prestado versos a salmos posteriores. En otros casos, el salmo ha ido creciendo adoptando una teología en evolución. Algunos salmos terminan con un mensaje diferente, matizado el contenido y la intención inicial del autor.

¿Cuándo se escriben los salmos? Disponemos de muy pocas fechas certeras, sucede lo mismo con cualquier manifestación más popular, hablamos de una franja de años, pero es casi imposible señalar con precisión. Los temas son amplios, comunes para distintas épocas, además hay que añadir la evolución de los textos originales.

La lógica nos obliga a fechar los salmos en época monárquica cuando se menciona algo de la corte real. Tenemos los salmos 2, 20, 21, 45, 72, 89, 101, 110... Los salmos que mencionan la destrucción de Jerusalén los datamos tras el exilio o durante el mismo: 44, 60, 74, 80, 81, 89, 108,... Los sapienciales tendemos a colocarlos en la mismas fechas que los libros y textos sapienciales, esto sería durante y posterior al helenismo. La idea generalizada, en todo caso, es situar los Salmos tras la reconstrucción del Templo, tras el destierro en la época de Esdrás y Nehemías. Seguramente recogiendo algunas versificaciones anteriores.

La composición del libro, desde la perspectiva artística, nos indica que es un libro escrito para la sonoridad, para ser recitado y cantado. Hay repeticiones sonoras y aliteraciones o juegos de sonidos, difíciles de apreciar en traducciones. Usan también la rima, la metáfora sonora, los juegos de palabras. El ritmo de la composición está basado en la longitud de las sílabas, en su duración, en dónde carga las sílabas átonas y las tónicas. También encontramos paralelismos, tanto en sentencias que continúan con términos semejantes, como en contrapuntos. También abundan las imágenes, propias de las tradiciones orientales, acrósticos, repeticiones de vocablos al principio y al final,... etc.

<< >>
1
Hosted by www.Geocities.ws