9. Intro. libros poéticos y sapienciales. Contenido y clasificación de los Salmos.
9. Introducción a los libros poéticos y sapienciales  

CONTENIDO Y CLASIFICACIÓN DE LOS SALMOS.

¿De qué hablan los salmos? ¿Qué ocasión dio lugar a la elaboración de un salmo? Algo de esto hemos señalado ya, pero conviene profundizar. Lo más importante del salmo era su inicio y su final. Frecuentemente el judío recitaba las primeras palabras de un salmo, atribuyéndose el resto del texto a la situación que estaba viviendo. El mismo Jesucristo, en la cruz, inicia la recitación del salmo 22, "Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado". El final suponía la conclusión, las palabras que resonaban, el eco que quedaba.

Distinguimos entre salmos de súplica y salmos de alabanza. Es importante atender al género literario del salmo, a esta intención y contenido para poder apreciar todo el valor del salmo. Recordemos que la DV ( Dei Verbum ) indicaba que la interpretación del texto bíblico debe hacerse desde la intención del autor humano, tenemos que acudir a los géneros literarios.

Entre los temas de los salmos, encontramos en primer lugar con "los himnos de alabanza". Representan una actitud básica en todo buen judío piadoso. Podemos considerar que pertenecen a éste género literario los salmos: 8, 19, 29, 33, 47, 65, 66, 68, 93, 97, 98, 99, 100, 104, 105, 106, 111, 113, 114, 117, 134, 135, 136, 145, 146, 147, 148, 149 y 150. Si ahondamos en su lectura comprobaremos que no son tan iguales entre sí. En ocasiones narran abundantes cuestiones históricas, en otras se muestran describiendo la grandeza de Yahvé. En general relatan la bondad y favor del Señor hacia ellos. El tono de los himnos es festivo, desbordan alegría y experiencia; se orientan hacia Dios sin reparar en peticiones.

Muchos de estos himnos están escritos para la liturgia, así encontramos en ellos propuestas e invitaciones a "tocad", "haced sonar", "batid palmas",... En algunos momentos de las ceremonias entraban en juego estos elementos. La partitura señalaba estos instantes, realmente se hacían, se tocaban las trompetas y se aplaudían cuándo se indicaba. Dentro de los instrumentos musicales empleados destacan los de viento, cuerda y percusión. Eran tocados por los sacerdotes. El pueblo participaba con respuestas, estribillos, palmas. Parece que se creaba una atmósfera musical y sonora muy acorde a lo interpretado, y orado.

En segundo lugar encontramos salmos que denominamos de "entronización y realeza": 47, 93, 96 al 99. Estos poemas cantan a Yahvé como Rey. También tuvieron un sentido litúrgico y ritual muy fuerte. Podríamos confundirlos con los de alabanza. Son cercanos a los salmos que podemos llamar "cánticos de Sión", serían salmos en los que se canta y se alaba el santuario y la ciudad. Pertenecen a éste grupo los salmos 46, 48, 76, 84, 87, 122 y 132. Hoy se discute si son todos estos o habría que quitar alguno. Hay también salmos litúrgicos que se empleaban en las peregrinaciones, camino de Jerusalén, o en las grandes fiestas anuales. Serían el 95 y el 122. O los fragmentos litúrgicos que encontramos en algunos salmos como el 15 o el 24.

Dice Gunkel, que ha sido el iniciador del estudio del género literario en los Salmos, que habría unos restos de salmos de teofanías, es decir, de manifestaciones de Dios, que han sobrevivido dispersos por varios textos.

Más concretos y claros son los salmos llamados de suplica o lamentación. Es muy frecuente en el salterio, por lo que se han clasificado en enfermedad, inocente ajusticiado o perseguido y pecadores. En estos salmos encontramos una llamada a Dios para que interceda, para que mire al hombre. Se reconoce la situación divina, su bondad, frente a la miseria, desgracia y pequeñez personal. La queja se hace a Dios, pero también hacia los enemigos que están alrededor haciendo daño y mofándose. La petición es para que cambie la situación.

Estas oraciones eran hechas en voz alta, los judíos rezan gritando y de pie. Usemos la imaginación para ver como un judío enfermo gritaba a Dios para que le salvara, le ayudara y así, quedaran mal sus enemigos que se burlaban por su desgracia. Detrás de estos textos descubrimos una sociedad que consideraba la enfermedad como un castigo de Dios. La salud expresaba que Dios estaba a su lado, recobrarla era motivo de orgullo. Pedir la salud recitando un salmo en el Templo es la escena de fondo de algunos de éstos salmos

En los casos de hombres inocentes perseguidos, el contexto era el juicio de ordalías celebrados en el Templo por la noche. Acusado de infringir la ley, era sometido al "juicio de Dios". Bebería algún tipo de brebaje, y tras pasar la noche en el Templo, era inocente si vivía o era culpable si moría. En estos contextos nos movemos. De ahí el dirigirse a Dios, Dios era el que escuchaba, protegía, sanaba, perdonaba si era culpable,...

En esta categoría de salmos mencionamos los siguientes: 3, 5, 6, 7, 13, 17, 22, 25, 26, 27, 28, 31, 35, 38, 42/43, 51, 54, 55, 56, 57, 59, 61, 63, 64, 69, 70, 71, 86, 88, 102, 109, 120, 130,140, 141, 142 y 143.

Los salmos de confianza se encuadran a veces con las súplicas, dado que disponen de una petición. Es verdad que la situación psicológica emocional es parecida, confiar en Yahvé; pero el contexto no está impulsado por el peligro. Son una poesía religiosa que parte de la piedad privada. Encontramos este género en los salmos el 11, 23, 27 y 62.

También están relacionados con lo anterior los salmos de acción de gracias individual. Normalmente la súplica en un salmo terminaba con las gracias por el beneficio otorgado. Están en relación con lo anterior, ligados al templo y al culto religioso. Tenemos los salmos: 18, 30, 32, 34, 40, 52, 66, 116 y 118. Eran salmos con un fuerte sentido cultual y que podían acabar con el holocausto de algún animal a Yahvé.

También hay salmos de súplica nacional, salmos de comunitarios para exaltar, suplicar, o lamentar; siempre en forma plural el pasado. Detrás de estos salmos tenemos un pueblo que reacciona ante la catástrofe nacional interrogando a Yahvé, la experiencia es contradictoria con la fe. Pertenecerían a este tipo los salmos: 44, 60, 74, 79, 80, 83, 85 y 89.

Los salmos reales, vinculados a la monarquía o dinastía reflejan situaciones concretas, siempre cercanas a la Corte Real, por lo que los fechamos, al menos en parte, en esta época. Estarían los salmos: 2, 18, 20, 21, 45, 72, 89, 110, 132, y dudosos el 101 y el 144. Todos estos salmos muestran la ideología favorable a la monarquía. El Rey es elegido, consagrado, vicario de Dios, tiene poderes cuasi-divinos,... Estos salmos fueron muy apreciados por el cristianismo que vio aquí un anticipo y reflejo del mesianismo de Jesús.

Los salmos sapienciales forman un grupo más amplio y claro. Se trata de salmos con una clara función didáctica y de enseñanza. Su tono y talante pretende invitar a la reflexión. Tenemos los salmos: 1, 19, y 119.

Nuestro problema es que clasificar no es fácil, algunos salmos pueden tocar perfectamente varios asuntos, estarían en varios apartados. Lo que sí es obvio es que tocan temas muy cercanos al hombre de cualquier época: es la confianza, el dolor, la angustia, la alegría, el arrepentimiento, la salud,... de ahí que nos sigan atrayendo tanto. Recomendamos, por supuesto, rezar con ellos, además de su lectura y estudio.

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