9. Intro. libros poéticos y sapienciales. El libro del Cantar de los Cantares.
9. Introducción a los libros poéticos y sapienciales  

EL LIBRO DEL CANTAR DE LOS CANTARES.

El Cantar de los Cantares es un pequeña obra lírica de la Biblia, muy atractiva por ser radicalmente diferente al resto de libros sagrados. Esta obrita es en la historia de la Iglesia muy valorada y apreciada por la espiritualidad. Su interpretación sigue siendo compleja, y en la historia se le han dado sentidos y significados distintos. Aun hoy estamos en la tesitura de no saber bien la pretensión del autor que la escribió. Fue usado en la tradición judía como uno de los libros de fiestas, leído precisamente en la liturgia Pascual.

Parece claro, por lo menos a simple vista, que contiene una colección de cantos amorosos, de un sabor oriental muy particular. Otra cosa es el significado de estos cantos y la intención del autor. Algunos autores cristianos leyeron convencidos de estar ante una alegoría fantástica sobre la relación de Dios con el alma, o de Dios con la Iglesia. Es el caso de Orígenes, el primero, y de San Juan de la Cruz el más genial. Esta interpretación es rechazada hoy por la investigación, no cuadra culturalmente, pero otras interpretaciones tampoco satisfacen cien por cien.

Entramos en el contenido, para que nos ayude a averiguar la intención del autor. Su nombre ya indica algo, "cantar de los cantares", significa el cantar superior, el más logrado y hermoso. Son diferentes poemas entre la novia y el novio, los amantes que se encuentran y se buscan, se pierden y se juntan,... al amado se le llama Rey, por lo que esto motivó que fuera considerado como un escrito hecho por el Rey Salomón, dado que aparece alguna vez este Rey componiendo algún cántico, 1 Re 5, 12. Hoy está casi refutada esta apreciación.

¿Por qué tenemos en la Biblia un libro así? Este libro no habla de Dios para nada, no lo menciona. De hecho estuvo discutida su entrada en el canon judío, aceptándolo después por aquello de la tradición. De ahí, que ante la dificultad que presentaba el libro, las interpretaciones fueran siempre en la línea de la alegoría. Estos cantares de amor son diálogos entre dos amantes que son Yahvé e Israel. Los Padres de la Iglesia entendieron que estábamos ante el diálogo de Cristo y su Iglesia, el encuentro del alma con Dios. Hoy estas interpretaciones cuentan todavía con muchos adeptos, pero la alegorización no resiste la crítica fácilmente. Es exagerado y forzado tratar al texto así. O mejor, antes de entrar en esta interpretación, conviene pasar por otras menos "alegorizantes". Seguramente así completemos mejor su significado.

También se intentó una interpretación cultual mitológica, es una composición del desposorio divino, a modo semejante que las divinidades mesopotámicas, pero esta interpretación tampoco a satisfecho a los críticos. No es posible imaginarse a un judío interpretando un matrimonio cananeo, plagiando una religión donde el valor de la fecundidad era radicalmente distinto a lo que el pensaba. Si existen coincidencias entre este y los cantares mesopotámicos es porque ambos hablan de amor, nada más.

La interpretación, más plausible para los investigadores, hay que buscarla en el sentido literal del texto. Se trata de un cántico de matrimonio, un texto que simplemente habla del amor mutuo y fiel y que es sellado con el matrimonio. Celebra el amor humano que es bendecido por Dios. Si en otros libros ese amor humano no crea problemas para Dios, no vemos porqué tendríamos que tenerlos ahora. Su origen pudo estar en las fiestas que acompañaban a los matrimonios. Se discute si su intención era desmitologizar el amor que era divinizado por los pueblos vecinos o no, en todo caso el libro no nos dice nada de esto.

Desconocemos la fecha en que se pudo componer, parece más seguro proponerlo tardíamente, dado que tiene algunos arameísmos y vocablos persas. Con esto rechazamos su origen Salomónico. Un texto así tuvo que ser redactado y compuesto más en un ambiente culto, posiblemente Jerusalén, puesto que la capital centra todos los esfuerzos en el judaísmo de la época.

El libro nos muestra cinco cantos de amor, agrupados no de forma continua ni en progreso. Son repertorios con variaciones sobre un mismo tema lírico, de ahí los duplicados y repeticiones. Pensamos que en una misma celebración no se debía leer todo el texto, dada la reiteración del texto. Esto concuerda con los cantos de amor de Egipto, presentan un paralelismo mayor al Cantar de los Cantares que cualquier otra literatura de la zona.

Estos poemas usan imágenes, hipérboles y metáforas sorprendentes para el lector contemporáneo. Normalmente se agrupan los versos a modo de pieza teatral, donde habla el novio, la novia, el poeta o narrador y el pueblo en forma de coro. Una especie de auto sacramental en la fiesta por un matrimonio judío. Posiblemente este es el empleo del libro.

El libro enseña la bondad y grandeza del amor humano. Que no debe verse sometido a puritanismos ni a erotismos, aquí el amor humano muestra su lado más natural. Hemos visto que, las interpretaciones y sus intentos no satisfacen a todos, es un libro complejo, pero a la vez muy significativa su presencia en nuestra fe cristiana. Para los creyentes es un libro cuya interpretación alegórica ha enriquecido la concepción del amor esponsal de Cristo a su Iglesia, y al hombre en concreto. De ahí que no podamos rechazar fácilmente la riqueza que ha generado esta obra, riqueza que también ha aportado el libro.

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