| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
| HISTORIA
DE PALESTINA: ROMA SOFOCA LAS REBELIONES. El encargado de sofocar la rebelión fue Vespasiano, el recorrido de la campaña partió del norte para, tras conquistar Galilea en el 67 d. C., dirigirse a Jerusalén. Las tropas judías, poco preparadas, apenas ofrecieron resistencia a las brillantes legiones romanas. En Galilea fue apresado Josefo. El asedio de Jerusalén se produjo entre el 68 y el 69. Lo preparó el que sería sucesor de Vespasiano: su hijo Tito. Por parte de los judíos se había iniciado una división importante en sus tropas y una consiguiente desmoralización. Tito disponía de las tres legiones de su padre, y de una cuarta legión propia más, disponía también de tropas facilitadas por reyes aliados. El asedio duró cinco meses, tras los cuales la ciudad fue arrasada. Sólo quedó en pie algunas torres del palacio de Herodes y una pequeña parte de la muralla. El mundo judío inició su diáspora hacia occidente, un viaje de intermitentes persecuciones que ha durado hasta la creación del moderno Estado de Israel, hace apenas medio siglo. Jesús menciona estos acontecimientos a modo de profecía, Jerusalén será destruida. A partir de este momento, la ciudad quedó como refugio de un contingente de soldados, el resto de las legiones y las demás tropas fueron a Cesarea marítima. Tito volvió triunfante a Roma en el año 71, donde se construyó un arco, que aún se puede ver enfrente del Coliseo, narrando esta victoria militar. Algunos sublevados y soldados judíos se retiraron a Maqueronte y Masada donde resistieron un feroz asedio. Acabarían siendo borrados del mapa por ellos mismos, cuando subieron los romanos a la fortaleza-ciudad judía comprobaron que todos había perecido. Estos datos históricos son clave para la historia del judaísmo y del cristianismo. El judaísmo se transforma, desaparece toda vinculación con el Templo, y todas las instituciones relacionadas con el se transforman. Se inicia una diáspora de Tierra Santa hacia occidente, grandes grupos relacionados con la vida de Jesús desaparecieron casi definitivamente: saduceos, escribas, todo el personal del Templo, sacerdotes,... se los tragó la historia. El fariseísmo fue reactivado. De hecho, el judaísmo actual desciende en gran parte de estas prácticas de los fariseos. No sabemos que sucedió en el pueblo judío en esos años sucesivos, el caso es que hay una especie de reorganización. Su centro de estudios será Yamnia, no Jerusalén, y la reconstrucción religiosa se hará en torno a la Torá. Hubo algunas rebeliones de judíos en otras zonas del imperio que fueron sofocadas. Sobre el año 115 d. C. se produjo una nueva gran rebelión bajo el gobierno del emperador Adriano, que había convertido Jerusalén en una nueva ciudad llamada "Elia Capitolina", y construyó en el lugar del Templo un nuevo templo dedicado a Zeus. Esta rebelión se extendió a toda Palestina, refugiándose los rebeldes en cuevas, montañas, escarpados,... usan un sistema de guerrillas. La insurrección es encabezada en Bar Kokba, dominará varios lugares, aunque al final la superioridad romana será aplastante, estamos en el 132 hasta el 135 d. C. El cristianismo de origen judío, que permanecía en Jerusalén y Palestina, durante la guerra judía, fue arrinconado. El judaísmo fue cobrando un mayor fanatismo con los años, lo cual desembocó a la expulsión de los cristianos de la sinagoga: la heterodoxia de que Jesús era el Mesías no era soportable en esos momentos de tensión con los romanos. Este cristianismo judaizante practicaba el culto en el Templo y eran respetuosos con la Ley judía. Más tarde serían perseguidos por los judíos más radicales y fanáticos de Judea y Galilea. No tenemos muchos datos, de qué es exactamente lo que sucedió, lo cierto es que tras la guerra desapareció su rastro. El cristianismo de origen gentil, no seguidores de la raza hebrea ni de la Ley judía, se había expandido muy bien por el Imperio Romano, las provincias de Grecia, Egipto, Asia Menor e incluso Roma, que habían abrazado con gusto la nueva doctrina, cada vez con más seguidores. Tenemos constancia de una rápida expansión de la nueva fe por el Imperio Romano, ajeno aún a lo que sucedía. |
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