| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
| LA
LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA: LA LITERATURA JOÁNICA. Lo más destacado de esta comunidad es que presenta relatos distintos de los anteriores evangelios, dispone de otras fuentes, conoce otros escritos. Además es la comunidad que tiene una mayor profundidad sobre Cristo, han ahondado más en la Cristología que las otras comunidades. El evangelio de San Juan parece estar formado y redactado por varias fuentes muy distintas, es una comunidad en evolución y en reflexión. El primer texto se formaría a partir de unas tradiciones independientes, la fuente de los signos, que serían los pocos milagros que narra con mucha amplitud, y el relato de la Pasión. Con ese material parece que escriben una especie de texto base. Este texto base recibirá añadidos y transformaciones desde un editor que reconstruye los textos. Finalmente otros redactores incorporarían su forma teológica particular, desde la reflexión alcanzada, insertando y rehaciendo el texto de nuevo. El resultado en un evangelio profundo y sencillo a la vez, cristológico y transparente. Circular y lineal a la vez. Esta literatura se vinculó y relacionó con la primera carta de San Juan, el lenguaje y la teología sería la misma que la del redactor. Esta hipótesis la seguimos manteniendo hoy. Lo que es más difícil es la atribución de las cartas segunda y tercera. Parece que se formaron en periodos distintos, en momentos de apertura de las comunidades a la Gran Iglesia. Sus contenidos teológicos son algo diferentes, está respondiendo a problemas concretos de esta comunidad. El Apocalipsis es el último de la Biblia, lo consideramos el final del NT. Fue un libro del que se discutió su canonicidad, seguramente por su contenido y su forma genérica, llamada apocalíptica. Esta forma de escribir estuvo presente y de moda, durante esos primeros años de cristianismo, de todos los libros de género apocalíptico que circularon por las comunidades cristianas, éste es el único que ha pasado al NT. Tradicionalmente se pensó en San Juan como el redactor del escrito, puesto que aparece el profeta Juan como el que tiene las revelaciones. Esta hipótesis la mantuvo San Ireneo en el siglo III. Las razones que se han dado de lenguaje y estilo coinciden a medias y no son pruebas determinantes. Hoy, se piensa que pertenecen a una escuela de apóstoles o predicadores ambulantes que según se va asentando la gran Iglesia quedan al margen. Por supuesto sigue siendo tema de discusión, siendo los contenidos de más fácil interpretación de lo que se cree. |
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