10. Intro. Nuevo Testamento. La literatura cristiana primitiva: la literatura no canónica.
10. Introducción al Nuevo Testamento  

LA LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA: LA LITERATURA NO CANÓNICA.

Junto con los escritos pertenecientes al NT, conocemos otros textos literarios de este primer siglo de cristianismo. Son textos que nos pueden ayudar a reconstruir y conocer la historia de la formación del NT. Dentro de estos textos podemos diferenciar los escritos de algunos Padres de la Iglesia apostólica, que pudieron pertenecer a la segunda o tercera generación cristiana. Y los escritos apócrifos, es decir los evangelios, cartas, hechos que no fueron admitidos en el canon, y cuya implicación con laIiglesia apostólica es, cuanto menos, sospechosa. Entre estos escritos encontramos muchos con origen gnóstico o fabuloso.

Los padres de la iglesia apostólica conocieron a los apóstoles, algunos fueron evangelizados directamente por ellos. Algunos de sus escritos estuvieron a punto de ser añadidos en el NT, se discutió su presencia, aunque al final no pasaron la prueba de apostolicidad. Estos escritos, sin embargo son muy buenos para reconstruir muchas cosas de una iglesia incipiente. Nos aportan indicios y menciones de otros escritores eclesiásticos. Sus contenidos nos han llegado fragmentados en muchos casos.

De los textos que disponemos en su totalidad tenemos los textos del Pastor de Hermas, la primera carta de Clemente, las cartas de Ignacio de Antioquía, la carta de Policarpo de Esmirna o la carta de Bernabé. Hay otros escritos, palabras de Jesús, que no están en los evangelios canónicos y que están mencionados de forma dispersa por estos autores. Estas son muy numerosas y se les llama "ágrapha". Encontramos estas palabras en el mismo NT, en los Evangelios y Hechos apócrifos , en citas aisladas de estos escritores eclesiásticos. Agrapha significa no escrito, en este caso como no dicho, por no estar en el Evangelio, sin embargo, la comunidad primitiva sí los conocía, lo citaba y lo usaba. Esto sería una prueba de la existencia de una tradición oral sobre sus dichos y sus hechos.

Dentro de éstos "agrapha" hay algunos en el NT, especialmente en Hch 20,35 que dice, en el testamento de Pablo en Efeso que "hay más gozo en dar que en recibir". Es el más importante, porque otros dichos sueltos sí pueden tener más correspondencia en los Evangelios, no serían "agrapha" en sentido estricto.

Encontramos "agrapha" en Papías, la Segunda de Clemente, en San Justino, en Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, Orígenes y Eusebio de Cesarea e incluso en San Jerónimo, ya en el siglo IV.

Hemos de decir que muchas de estas "agrapha" has sido sometidos a un crítica fuerte, para buscar si son auténticas o no. Pudo haber palabras inventadas, modificaciones tendenciosas crecidas y legendarias; equivocaciones. Al terminar la labor del investigador apenas quedan unas pequeñas agrapha que se consideran auténticas.

Estas palabras desconocidas del Jesús de los Evangelios, en general no aportan nada nuevo a los datos ya conocidos de Jesús, no son valiosos por incorporar datos extraordinarios, nos remiten más bien a los evangelios canónicos.

Literatura apócrifa. Con el correr de estos primeras décadas se desarrolló en no mucho tiempo una literatura fabulosa, excesiva que mitificaba a Jesús, llegando más allá de lo que pudo pasar. Su intención fue responder a muchos datos que los textos canónicos no abordaban, o por desconocerlos, o por un desinterés cambiante. Estaríamos hacia el siglo II de cristianismo.

Estos textos son sorprendentes, llaman la atención por sus manifestaciones extraordinarias. Jesús no parece en algunos casos de carne y hueso, parece un espíritu, alguien ajeno a los hombres, incluso con sentimientos contrarios a la fe cristiana. Dentro de los datos que más interesaba completar en el momento están los referidos a la infancia de Jesús y datos sobre la apocalíptica, la bajada de Jesús a los infiernos. En general casi todos estos escritos abordan la infancia de Jesús, narrando muchos más milagros, con actitudes extrañas y milagreras. Jesús hace y dice en una visión gnóstica, espiritual y desencarnada.

Encontramos así Evangelios gnósticos como el Evangelio de Tomás, el de Pedro, el de los Nazarenos, el de los Ebionitas, el de los Hebreos, de los Egipcios, y múltiples restos de evangelios desconocidos. Existen colecciones críticas donde leerlos. Dentro de los Evangelios llamados de la infancia destacan los de Santiago, Tomás, y muchos otros que se han ido recuperando gracias a los hallazgos arqueológicos de Hag Hammandi.

Lo más sorprendente de estos escritos es que muchos datos menores, informaciones o relatos han pasado a la tradición popular cristiana, apareciendo como indisolubles con las imágenes que la cultura creyente ha ido construyendo siglo a siglo. Por ejemplo: el nombre de los tres reyes magos aparece aquí, los relatos de la Verónica enjugando el rostro de Jesús camino del Calvario. Estos datos pensamos que no son históricos ni rigurosamente ciertos, pero pertenecen al acervo cultural cristiano creado a partir del NT.

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