11. Intro. evan. sinópticos y Hech. Los relatos de los milagros de Jesús.
11. Introducción a los evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles  

LOS RELATOS DE LOS MILAGROS DE JESÚS.

Las colección de milagros, que disponemos en Marcos, la ordenamos para poderla estudiar mejor. Clasificamos estos milagros atendiendo a varios criterios. Parece que sí se encuentra una verdadera colección de milagros en Mc 4,35-6,52; se trata de seis milagros junto al lago. También la llamada fuente de los signos en San Juan contiene una colección de signos. Tenemos también otros seis milagros de exorcismos en: Mc 1,23-28; 5,1-20; 7,24-30; 9,14-29; todos estos con sus respectivos paralelos en Mateo y Lucas. Además de Lc 11,14 que está en Mt 12,22-23 y Mt 9, 32-34 que no tiene paralelo.

Curaciones realizadas por Jesús, estilo terapia los encontramos 19 veces: Mc 1, 29-31; 1, 40-45; 2, 1-12; 3,1-6; 5, 21-24.35-43; 5, 25-34; 7, 32-37; 8, 22-26; 10, 46-52; con sus respectivos paralelos sinópticos; y además Mt 8, 5-13 que está en Lucas y Juan. Sólo Mateo tiene el relato de Mt 9, 27-31; Sólo Lucas cuenta 7, 11-17; 13, 10-17; 14, 1-6; 17, 11-17; 22, 51b. Sólo en Juan están los milagros Jn 5, 2-9; 9, 1-7 y Jn 11, 1-44.

Hay dos milagros de corte distinto, epifánico, como manifestaciones de la categoría de Jesús, encontramos la travesía sobre el lago y la tempestad calmada, estarían en Mc 6, 45-51 y Mc 4, 35-41 respectivamente, además de en sus paralelos Mateo y Lucas.

Otros milagros, con fuerte vinculación celebrativa y eucarística, serían las multiplicaciones de los panes y los peces, pescas milagrosas o abundancia de vino. Los encontramos en Mc 6, 32-44; 8, 1-9 Lc 5, 4-10 y Jn 2, 1-11. Hay varias demostraciones en los milagros, encontramos una intención de ratificar, explicar, confirmar la fe. Están en la higuera seca, signo de Israel incrédulo en Mc 11, 12-14; La moneda y el pez en Mt 17, 27; o cuestiones litigiosas sobre el perdón de los pecados o la curación en sábado en Mc 2,1-12; 3,1-6; además de en Lucas 13,10-17; 14,1-6; Jn 5,2-18 y Jn 9,1-41.

Esta clasificación se centra en la persona curada, sobre todo en los casos de exorcismos o terapias, mientras que el centro de las liberaciones o demostraciones es la superación de la Ley. Su razón de ser y existir era la comunidad interna de los creyentes, pero con una proyección en los no creyentes. Se demuestra el poder taumaturgo de Jesús frente a otros taumaturgos, pero también se subraya el poder del Mesías y del Reino que están predicando.

Los milagros narrados no se realizan porque sí, sino que tienen una significación específica. Esto sorprende, no son heroicidades o magia, sino que se realizan en función del Reino que ha llegado, son la demostración de que está entre vosotros, son una señal. Es verdad que en un segundo momento la actividad milagro se centra en la figura del que los realiza, "¿quién es este que obra así?", y se busca el milagro por el personaje que los hace, quizás por una propaganda misionera necesaria. En todo caso parece apreciarse una evolución en estos textos.

Los milagros presentan otras dificultades. Sólo son discutibles en el ámbito de la fe, el hecho fáctico no es además signo evidente y empírico de la realidad de Jesús. Los milagros de Jesús fueron contestados en su tiempo bajo el argumento de la magia o el servicio a Belcebú, dato que nos podría servir para reafirmar la historicidad de esta actividad de Jesús. Mantienen siempre una relación con la fe, el milagro se produce por la fe, pero también hace aumentar la fe en la persona que cree. Lógicamente el signo por excelencia es la muerte y resurrección de Jesús, comparten una misma naturaleza metahistórica, no son demostrables empíricamente, pero son experiencias inigualables para el que las vive.

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