11. Intro. evan. sinópticos y Hech. El evangelio según San Mateo.
11. Introducción a los evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles  

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.

Hay que señalar que estamos ante un evangelio muy estudiado, el más estudiado en la antigüedad, seguramente porque estaba en primer lugar del NT, se consideraba el más antiguo, incluso redactado originalmente en arameo. Su particular estructura, en la que alterna discursos con gestos y milagros, lo posicionan como un escrito académico, más catequético y pedagógico, incluso rabínico.

El primer interrogante son las fuentes y el material Mateo. Parece que sus fuentes las conocemos ya, por un lado tiene delante el Evangelio de Marcos, al que copia y retoca con su esquema teológico; y por otra parte conoce la fuente Q, que ya tratamos. Si conoce estos dos escritos, podemos suponer que ya hay un intercambio entre las distintas comunidades que forman lo que llamamos la Gran Iglesia, suposición que afirmamos. Además de este material, Mateo dispone de otras fuentes que desconocemos, pero que nos referimos a ellas como material único en Mateo. Seguramente se trate de tradiciones, no de textos redactados, Mateo los conoce y los introduce en el Evangelio. Son sus tradiciones particulares sobre Jesús.

Mateo muestra una preocupación por los relatos legendarios de Jesús, hay un interés por la biografía infantil de Jesús, sus orígenes y nacimiento. Esto nos hace situarlo en un tiempo no tan antiguo. Sabemos que el interés hacia la persona de Jesús, su infancia, crece conforme pasa el tiempo, esto nos permite deducir que el evangelio de Mateo es más reciente en el tiempo que Marcos, que no menciona, ni muestra interés por esta particularidad. Las diferencias de tiempo no podrán ser más de una o dos décadas, pero para nuestro estudio son muy significativas.

En su composición va alternando el material a su gusto, ora discursos ora milagros; a partir del capítulo 13 sigue más el orden de Marcos en la composición. Hace unos cinco discursos de su construcción, con ayuda de la fuente Q, y le da un sabor catequético a su obra. Es un autor que piensa en la estructura, en la colocación y en la síntesis, en ocasiones lo escribe y le sale mejor que en otras. Como estructura podemos ver que tras las leyendas originarias del nacimiento de Jesús, siempre vinculado a la figura del Padre, no de la madre, se procede a la vinculación con Juan el Bautista y el arranque de su predicación. El capítulo cinco y siguientes, el Sermón de la montaña, es el punto de partida de la catequesis de este evangelio. En el capítulo 8 se relatan milagros y gestos de Jesús. Desde el capítulo 10 se encuadra la misión y sus discursos. Esta relación discursos y milagros, sucede hasta los relatos de la Pasión y resurrección, es la particularidad de Mateo, coloca la fuente Q, los dichos, su intención es la enseñanza.

Tras la lectura atenta de Mateo encontramos una presencia muy fuerte de la figura de Pedro, en esta tradición es muy importante ese signo de unidad y de autoridad. Parece que detrás del texto hay una comunidad cercana al Templo de Jerusalén, que paga el impuesto al Templo, utiliza la palabra "iglesia" hasta tres veces,... Estas tradiciones hablan de una comunidad cercana al mundo de la carta de Santiago, es un mundo judaizante, una comunidad vinculada al Templo, a Jerusalén, a las tradiciones judías. Serían cristianos de origen judío, aunque ya podía haber gentiles conviviendo con ellos, y respetando las prácticas judías: circuncisión, comidas especiales, ritos de impureza,...

Dado que la fuente de Marcos y la fuente Q las hemos situado en Damasco y en Palestina, podemos fijar Mateo cerca de estas, no muy lejos de grupos de cristianos judaizantes, es decir en Siria y Palestina. Pudiera ser perfectamente en Antioquía hacia el año 90. Esta hipótesis se sostiene, dado que en esta ciudad sigue habiendo muchos judíos, algunos serían conversos del cristianismo, y un nutrido número de gentiles. Este evangelio trataría de contentar a ambos grupos de cristianos, que están fundidos en una comunidad. Incluso habría una realidad bilingüe, conocedores del arameo y del griego, de ahí que notemos la presencia de rasgos del idioma arameo en el texto original griego. Dato este que dio lugar a suposiciones sobre su posible origen en arameo. Hoy creemos que no, que su lengua original fue el griego, aunque un griego escrito en una comunidad bilingüe.

No estamos ante un texto misional, como en Marcos, sino en una obra con una intención eclesial fuerte. Mateo recoge una dimensión eclesiológica y ética, la Iglesia es en Mateo el nuevo pueblo de Dios, arrebatado a los judíos por su terquedad. Ese nuevo pueblo es la "Iglesia", no la sinagoga. De ahí la intención del autor constantemente de relacionar el AT con la persona de Jesús, era el Mesías que se ha revelado. Quizás de trasfondo estemos ante una comunidad cristiana ya expulsada de la sinagoga, es una Iglesia compuesta por gentiles y judíos, heredera de una tradición despreciada por Israel. Esto hace que el relato tenga un sentido etiológico, quieren justificarse como nuevo pueblo de Dios, lo cual nos sitúa después del año 70.

Pedro en el evangelio de Mateo, aparece como garante de la comunidad, como intérprete con un poder dentro del grupo. Está claro que Pedro, por entonces ya había muerto. Son relatos más avanzados en el tiempo, que colocan a Pedro como cabeza de la comunidad. Ese poder e influencia lo comparte con la comunidad cristiana, que se presenta como desprovista de oficios o carismas. La figura determinante en esta tradición Mateana es la del profeta, no la del apóstol que estaría más cercana a las tradiciones gentiles. El misionero ambulante es ahora asemejado en este estado avanzado de tradiciones al profeta ambulante. Este profetismo es muy semejante a la figura del apóstol, pero con talante y sentido distinto. Estos profetas parecen los nuevos dirigentes de estas comunidades, están cerca del mundo rabínico judío. Es decir, la comunidad de Mateo era una comunidad profética, ambulante, carismática, formada por maestros y sabios conocedores de las escrituras veterotestamentarias y abierto a las comunidades locales.

Podríamos entrar en muchas cuestiones respecto a la relación con la teología de Pablo, contraria a la mateana. Seguramente el conflicto en Antioquía, que se resolvió con la salida de Pablo de la comunidad, desembocó en una judaización creciente de la comunidad antioquena, esta judaización está presente, aunque algo en decadencia, cuando es redactado el evangelio de Mateo. La decadencia sobreviene con la destrucción de Jerusalén y la conversión abundantísima de gentiles. Los grupos judaizantes quedaron en minoría hasta desaparecer.

Estas comunidades judeocristianas son más legalistas, muy alejadas ya del mundo de Marcos, misionero y gentil, estamos ante una comunidad clásica y estudiosa de la escritura. Es quizás un grupo sólido y referente para el resto de los cristianos. A esta comunidad pertenecía el grupo de los Doce, los primeros seguidores de Jesús, los más veteranos habían estado en este grupo. Estaba la persona de Pedro, imprescindible dentro de la comunidad pospascual. Si Pedro era presentado en la Carta de San Pablo a los Gálatas como ambiguo ante las diferencias entre judeocristianos y cristianos de origen gentil, ahora se muestra como signo de unidad. En Lucas, especialmente en el libro de los Hechos, Pedro es más cercano a los gentiles.

Es lógico que estos grupos sean determinantes en la formación de la llamada Gran Iglesia, de ahí que el evangelio de Mateo haya estado desde el principio como uno de los libros Sagrados, más apreciado por los cristianos de todos los tiempos. Su radicación en la fe de los apóstoles es indudable.

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