Portada
Definición y Tipos
Tratamiento
Últimos artículos
Espondiloartropatías
Espondilitis Anquilosante Este tipo de artritis aparece en el contexto de una enfermedad inflamatoria crónica intestinal, sobre todo
en Colitis Ulcerosa y
Enfermedad de Crohn. Ambas son patologías
distintas pero que, debido a ciertas similitudes, en ocasiones se hace referencia a ellas de forma general como
"enfermedades inflamatorias intestinales crónicas".
La causa de ambas es desconocida. Los investigadores han dado gran importancia a la probable existencia de factores
genéticos que inducirían la susceptibilidad de ciertos individuos para padecerlas. A ello contribuirían factores
ambientales (dieta moderna por ejemplo) y elementos inmunológicos. La patología a nivel del intestino se revela
fundamental, pues desde la luz intestinal podrían pasar partículas o elementos a la sangre que podrían actuar
a modo de antígenos que, a partir de una respuesta inmunológica defectuosa, desencadearían la artritis periférica.
Sin embargo no aparece esta sintomatología (artritis) en todos los pacientes con enfermedad inflamatoria crónica
intestinal. Se considera que entre un 9-22% (Harrison, Principios de Medicina Interna) pueden llegar a desarrollar
artritis, siendo un porcentaje más variable (1-25% según el Manual S.E.R.) la frecuencia de aparición de espondilitis
en estos pacientes.
La artritis periférica que puede aparecer en estas enfermedades suele ser autolimitada (desaparece al cabo de un tiempo)
y afecta a articulaciones grandes, sobre todo en el miembro inferior, como rodillas y tobillos. Al mismo tiempo que
aparece este problema, la enfermedad intestinal puede recrudecerse e incluso aparecer afectación a otros niveles (
uveitis, alteraciones en la piel, etc.). Se ha visto que la
artritis mejora cuando se logra controlar la enfermedad intestinal.
En cuantoa la espondiloartropatía que se puede presentar en estas enfermedades intestinales, así como la artritis
no distinguía entre sexos, en este caso sí existe leve tendencia a aparición en los varones. Puede ser una forma de
sacroileítis o bien evolucionar como una
Espondilitis Anquilosante. En caso de presentarse como una Espondilitis Anquilosante, al igual que en ésta, estas personas
tienden a presentar positividad del antígeno de histocompatibilidad
HLA-B27, pero en menor proporción que aquellas personas que padecen Espondilitis Anquilosante sin asociación
con patología intestinal. Los síntomas serán los típicos, con rigidez matutina y tras la inmovilización y que tiende
a ceder con el ejercicio.
Las pruebas aplicadas a ambas manifestaciones, artritis y espondilitis, empleadas para el diagnóstico, no revelan datos
específicos. Así, las radiografías pueden mostrar una tumefacción de partes blandas, presencia de inflamación, y osteoporosis a
largo plazo. Asimismo los marcadores de inflamación de laboratorio, inespecíficos, estarán elevados:
Velocidad de Sedimentación globular (VSG) y
PCR (proteína C reactiva).
En el tratamiento de estas enfermedades se emplean los mismos fármacos que para el resto de las
Espondiloartropatías:
AINES (cuyo uso debe controlarse pues podrían empeorar
la enfermedad intestinal), corticoides (cuyo empleo
durante un largo período de tiempo puede favorecer la osteoporosis),
sulfasalacina (o derivados similares y con menor
toxicidad), y
metotrexato o ciclosporina, aunque su empleo específico en estas patología no ha sido demasiado estudiado.
Otra vía actual es el empleo de los anti-tnf (fármacos
contra el factor de necrosis tumoral alfa) que actualmente tienden a preservarse para aquellas personas
que no responden a los otros tratamientos. Debido que quizá exista alguna infección
intestinal en estos pacientes se está estudiando también el beneficio que tendría el empleo de antibióticos.
Al tratamiento médico deben acompañar medidas preventivas de alteraciones posturales, fisioterapia, etc. todo ello
para que la enfermedad afecte lo menos posible al paciente en su vida cotidiana y contribuir a una mejor
espectativa de funcionalidad futura.
Como tratamiento quirúrgico, en aquellos casos que esté indicado por la enfermedad de base (Colitis Ulcerosa o
Enfermedad de Crohn), se puede realizar una colectomía, pero no es lo más habitual.