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Espondiloartropatías
Espondilitis Anquilosante Al igual que la Espondilitis Anquilosante, la Artritis Psoriásica es
una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar a las articulaciones
de personas con Psoriasis, no a todas, sino a un porcentaje que fluctúa
entre el 5-40%. Suele aparecer años despues de la Psoriasis.
La causa de esta patología es desconocida y por identificar, sin embargo los investigadores han identificado
ciertos factores que podrían relacionarse con ésta, de tipo externo y genéticos, existiendo también anomalías
en el funcionamiento de las células implicadas en los procesos inflamatorios. Los elementos externos
que podrían participar en que se desencadene esta artritis son diversos. Uno de ellos es una infección
por estreptococos (que es un tipo de bacteria), traumatismos, tratamientos con interferón alfa, etc. Además existen
estudios que han descubierto una mayor frecuencia de aparición de HLA-B27,
HLA Cw6, HLA-B17, etc. que serían elementos genéticos comunes en muchos de estos pacientes.
Muchos especialistas coinciden en la actualidad en que, en cuanto a los síntomas, la Artritis
Psoriásica puede dividirse en 3 tipos:
- Artritis inflamatoria asimétrica
- Artritis simétrica
- Espondilitis psoriásica
Los síntomas que pueden aparecer son: rigidez (sobre todo por las mañanas),
inflamación de las articulaciones interfalángicas distales y proximales(articulaciones de
los dedos de las manos o pies), metatarsofalángicas (pies) y metacarpofalángicas (manos), etc. bien de forma asimétrica o simétrica; y también
pueden afectarse las articulaciones
periféricas. Todo ello sin olvidar que esta artritis se dá en
el marco de una Psoriasis (afectación dérmica con placas eritemato-escamosas).
Se van a afectar las uñas (onicolisis, onicodistrofia) fundamentalmente
en las personas que presentan esta artritis. Otra manifestación en los dedos puede ser la dactilitis o "dedo
en salchicha" (por afectación de los tendones).
Cuando se afecta la columna vertebral se habla de "espondilitis" psoriásica, cuya evolución suele ser lenta y su
clínica menor a la de la Espondilitis Anquilosante típica.
Pueden afectarse también los tendones ( entesopatía) como
el de Aquiles, etc. produciendo dolor en el talón, o entesopatía que afecta a las articulaciones (tórax, sacroilíacas, etc.).
Otras alteraciones que pueden aparecer en la Artritis Psoriásica son las del síndrome SAPHO (siglas de Sinovitis,
Acné, Pustulosis, Hiperostosis y Osteomielitis), pero no es frecuente.
En cuanto al diagnóstico de la Artritis Psoriásica, hoy en día (según
el Manual S.E.R. de las Enfermedades Reumáticas) se emplean los criterios de Moll y Wright considerando
la Artritis Psoriásica una artritis seronegativa asociada a Psoriasis. No existen pruebas que diagnostiquen directamente
esta dolencia y por tanto en ocasiones el diagnóstico es complicado y lo primero que debe existir
es un diagnóstico de Psoriasis. En los análisis aparecen
indicadores de inflamación
elevados (VSG velocidad de sedimentación globular,
y y PCR proteína C reactiva) y en las radiografías
pueden aparecer sindesmofitos distinos a los de la Espondilitis
Anquilosante, sacroileítis, y en las articulaciones de las
manos, debido al proceso inflamatorio, erosiones.
Es necesario diferenciar la Artritis Psoriásica de
la Artritis Reumatoide (que suele presentarse
en mujeres, con factor reumatoide positivo y generalmente con nódulos,e tc.) y Síndrome de Reiter, etc.
Al igual que en casi todas las espondiloartropatías, el tratamiento básico
emplea fármacos y ejercicios pero no es un tratamiento curativo, al menos en la actualidad. Dentro del primer grupo tenemos los AINES (anti-inflamatorios
no esteroideos), empleándose en casos más intensos el metotrexato
(con los suplementos de ácido fólico). También se emplean la sulfasalacina,
los glucocorticoides,
la ciclosporina y otros compuestos cuya acción y efectos todavía no han sido estudiados de forma amplia.
En cuanto a los ejercicios de Fisioterapia, ésta va encaminada a mantener un buen funcionalismo de los pacientes. Por
tanto consulte con su médico pues éstos pueden ayudar a que sus articulaciones conserven un buen estado a pesar de la
enfermedad.
No suele utilizarse la cirugía en esta dolencia salvo cuando es imprescindible.