| 6. Introducción y estudio del Pentateuco. |
| RELACIÓN
DEL PENTATEUCO CON LA HISTORIA DE ISRAEL Cuando leemos la Biblia observamos dos historias, una primera se inicia en el Pentateuco pero se termina con el libro de José, una segunda se prolonga hasta los Reyes. La impresión es que estamos ante una narración continua, como si se tratara de una unidad escrita para leerla seguidamente. El problema es que es una historia de la que no disponemos otras fuentes que la cotejen extrabíblicamente. Estas narraciones bíblicas usan frecuentemente cronologías imposibles y simbólicas; junto con mitologías y leyendas que se alejan hacia una edad primitiva más idealizada. La historia que disponemos ya está interpretada por la intervención de Dios en un asunto, de ahí nuestra dificultad para indagar en el sustrato histórico, si lo hubiera. Los personajes son originarios de pueblos y genealogías. La respuesta final que nos queda es que si queremos reconstruir los verdaderos acontecimientos históricos tendremos que partir de otras fuentes no bíblicas. Aun así no lo tenemos fácil, porque cuando tratemos de relacionar algún acontecimiento bíblico con algún hecho de la historia universal nos van a faltan datos, por lo que completaremos con hipótesis tan dispares como aventuradas, pero no podemos hacer mucho más. El problema está en que los textos de la Biblia son insuficientes, no pretenden ser una historiografía, de ahí que la pregunta que nos hacemos es por el verdadero origen histórico de Israel. No el narrado en la Biblia, sino la hipótesis histórica, la realidad histórica, si es posible llegar a ella. La Historia Universal aporta datos sobre Israel, pero estos no se inician hasta la llamada estela de "Merepta", fechada en el 1230 a. C. y en la que nombra a los Israelitas como un pueblo devastado. La siguiente mención es del siglo IX a. C. En ninguna de estas fuentes se menciona la estancia en Egipto, la salida y conquista de Palestina, tampoco dice nada de las tradiciones patriarcales. La arqueología aporta algunos datos más. Sabemos que hacia el 2000 a.C. se produce la caída de algunas ciudades estado de la zona por la llegada de los amorreos, que invaden la región desde el desierto arábigo. Se pretende relacionar estos acontecimientos con Abraham y su viaje migratorio desde Ur, pero esto es muy discutido por los historiadores. Lógicamente, ante las lagunas históricas, se han buscado hipótesis dispares. Algunos historiadores sí conceden importancia a una cierta conquista de Palestina, para ello argumentan que sí hay varias ciudades destruidas hacia el siglo XIII a. C., coincidiría con los relatos de Josué, cuando fueron destruidas y ocupadas por los Israelitas con una civilización más pobre, de ahí su destrucción. El problema es cuadrar las fechas, dado que hay ciudades que fueron arrasadas antes de esos siglos. Otras teorías afirman la existencia de ciudades estado antes de la llegada de Israel, el asentamiento se hizo de un manera pacífica y durante un periodo de tiempo muy largo, ratifica esto la existencia de tradiciones seminómadas y del desierto. Rechazan, pues, como no históricas las batallas de Josué y los relatos de la conquista de Canaán. Otro bloque de teorías afirman la existencia de un enfrentamiento interno entre cananeos e israelitas que convivían en un mismo territorio, unos más vinculados al campo y la agricultura, y otros implicados con la ciudad y los ganaderos. Este alejamiento fue político, no geográfico. De ahí la aversión constante y creciente de los cananeos por los Israelitas y viceversa. Israel habría surgido por una ruptura dentro de la sociedad cananea, un enfrentamiento civil en el que los israelitas se reagruparon en tribus. Resumen de todas estas teorías: buscamos el origen de Israel desde dentro o desde fuera, o es un pueblo que procede de fuera y tras una conquista se asientan en el territorio, o es un pueblo que adquiere una identidad muy fuerte frente a otros pueblos de su misma zona con los que se enfrenta. Es verdad que en el siglo XIV a. C. hay una crisis muy fuerte, un declive de las ciudades, pero no sabemos muy bien porqué ni a qué atribuirlo. Esto traería sin duda, un fuerte deterioro social y comercial, aunque tampoco sabemos hasta que punto. Lo cierto es que algunos autores aprovechan para situar en esta tesitura una cierta emigración interna que dio lugar a una cohesión social nueva. Una hipótesis más, porque lo cierto es que no tenemos una teoría que nos satisfaga del todo. El tema no es de menor importancia, la singularidad de la religión de Israel hace mucho más atractivos nuestros interrogantes: ¿De dónde surgió un pueblo tan especial religiosamente? El tema está abierto. |
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