| 6. Introducción y estudio del Pentateuco. |
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LIBRO DEL GÉNESIS: HISTORIA DE LOS PATRIARCAS Hoy se duda de la historicidad de estos relatos patriarcales. Internamente, sin embargo, tenemos que diferenciar la narración de la vida de Abraham de la de Isaac y Jacob. Abraham está lleno de relatos anecdóticos, breves, pertenecientes al sur de Palestina. El ciclo de Isaac es corto y repite algunas cosas de antes y después, por contra la vida de Jacob tiene una estructura continuada, es más apreciado como antepasado directo del pueblo de Israel, a quien corresponde ese mismo nombre. Se sitúa geográficamente esta tradición en la zona de Palestina central y Trasjordania. Los textos de las tradiciones patriarcales representan la promesa y la primera confesión de fe de los judíos. "Mi padre fue un arameo errante". La historia de Israel tendrá un modelo en la historia de los patriarcas. El referente con Dios es la promesa y la bendición. La promesa de llegar a ser un gran pueblo, con una gran descendencia; y la bendición de los hijos y la promesa de una tierra en posesión, una tierra especial. La bendición se hace en él. Los relatos de Isaac y Jacob tienen mucho en común, de ahí que podamos pensar en que, ante la carencia de historias que contar, se haya buscado la repetición de relatos con variantes mínimas. Los textos más importantes en estas lecturas son a mi juicio los siguiente. En Gn 12, 1-9 se narra y cuenta la vocación y la promesa de Abraham. Es el inicio del relato de los patriarcas, la vocación y la promesa que se van a repetir insistentemente en otros textos como Gn 15 y 17; además del capítulo 13,14-17. La promesa se hace en una doble dirección: Dios promete la fecundidad para Abraham y su descendencia, Dios promete además una tierra única, fecunda y especial. A cambio está la fe, no tener a otro Dios, confiar y obedecer a Yahvé. Abraham es un ganadero, es un nómada que va de un lugar a otro, Yahvé le acompañará en su vida nómada. De alguna forma, la tradición itinerante y nómada de Abraham con todos sus elementos (la tienda, la vida concebida como camino, Yahvé como un Dios que camina con los hombres y que no tiene morada fija), son un reflejo de nuestra tradición cristiana más auténtica. El cristianismo, arraigado desde Jesús, propone también una vida itinerante como la de Jesús, siempre abierto a la confianza providente de Dios Padre, desprendido de comodidades. Es la experiencia de un Dios que camina con los hombres. Otro importante texto lo encontramos en Gn 12, 10-20, donde se narra la estancia de Abraham en Egipto, el préstamo y las mentiras para conseguir dinero diciendo que su mujer no es su esposa. Esta historia se encuentra repetida en Gn 20 y en Gn 26, 1-11. Una curiosa narración donde se pone de manifiesto la condición moral y el pensamiento de la época del redactor. La firma de la Alianza con la circuncisión está en Gn 17. Y seguidamente nos entramos con la llamada "teofanía de Mambré" Gn 18. Estamos ante un texto muy querido en la historia de la Iglesia, representa a Abraham visitado por tres ángeles que, siendo hospitalariamente acogidos, comunican la promesa de la descendencia. La tradición cristiana ha querido ver una imagen trinitaria y así se ha representado la teofanía dibujada por el artista iconográfico Rublev. Al final del capítulo y en el Gn 19 se narra la destrucción de Sodoma y Gomorra presentando el intento de intercesión de Abraham queriendo aplacar la ira divina. El enfado de Dios está expresando la justicia divina ante la maldad y bondad del hombre. La acogida de Lot a estos ángeles, su salida de la ciudad y la advertencia del peligro son un relato significativo, con un gran componente mitológico pero muy atractivos para la tradición cristiana. El capítulo 22 del Génesis cuenta magníficamente el sacrificio que Dios pide a Abraham de su propio hijo Isaac. Estamos ante una página que nos certifica la fe por encima de la lógica y de los propios deseos. Es un ejemplo de aceptación de la voluntad de Yahvé. La tradición cristiana más clásica ha querido ver en este sacrificio un anticipo del sacrificio de Jesucristo por todos los hombres. Esta imagen de Abraham con su hijo, subiendo a la montaña ha iluminado a artistas, reflejando un momento dramático entre dos amores aparentemente enfrentados: Dios o la vida del Hijo. La fe de Abraham es modelo para los creyentes al no negar nada a Dios, es también ratificación de la promesa. Aquí el sacrificio se realiza en la montaña, no en el templo. Las formas cultuales son distintas a épocas posteriores, donde el culto se realiza exclusivamente en el Templo. La historia de Isaac y Jacob empieza a tomar cuerpo en Gn 25, 19- 34 con la venta de Esaú de su primogenitura por un plato de lentejas. La tradición popular ha situado muchas de estas anécdotas en la primera línea del conocimiento de la historia sagrada. Es curioso notar como Isaac apenas tiene relatos (Gn 24 y 26), este último coincide con la historia que le sucedió a su padre en Egipto. Se pasa muy deprisa a la vida de Jacob, bastante más amplia. Llaman la atención los textos de los sueños y de la lucha de Jacob con el ángel (Gn 28, 10-22 y Gn 32, 23- 33), los casamientos de Jacob se producen con varias mujeres, se está practicando todavía una poligamia, que es aceptada culturalmente (Gn 29 y 30). La tercera parte del Génesis, sigue con la historia de los patriarcas, pero ahora nos cuenta en exclusiva la historia de José (Gn 37 - 50). Esta narración tiene forma de novela, contiene bastante intriga, y la intervención sobrenatural es mínima. Desde el punto de vista literario está magníficamente escrito. Se le ha calificado, y en parte con razón, como libro independiente y de género sapiencial. Aparecen escenas con diálogos, lo cual habla de la capacidad literaria de su autor. Por otra parte, hay un cierto sabor oriental y exótico en su contenido, la narración transcurre en Egipto, lugar especial de la corte,... El escrito está redactado de una pieza, lo cual le da un valor singular. El relato tiene como función unir las tradiciones patriarcales con las tradiciones de Moisés en el Éxodo. Algunos autores han querido ver una intención política de la monarquía a favor de recaudar impuestos, se valdrían de este relato como propaganda. Parece, por otra parte, una relato sapiencial donde José aparece como ideal del sabio. Posiblemente esta narración sea muy tardía, hacia el siglo III a.C., con un encaje semejante al de otras novelas bíblicas como Tobías o Rut, es un judío en medio del extranjero que triunfa por ser temeroso de Dios. |
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