10. Intro. Nuevo Testamento. Instituciones religiosas judías: el Templo.
10. Introducción al Nuevo Testamento  

INSTITUCIONES RELIGIOSAS JUDÍAS: EL TEMPLO.

Los judíos tenían una comprensión del mundo graduada en círculos concéntricos de santidad. Para ellos Palestina era más santa que el resto del mundo, y Jerusalén era la ciudad Santa por excelencia. Dentro de la ciudad el Templo ocupaba el centro del mundo y de la santidad. De ahí que la importancia que tuviera no es menor. El mismo Templo estaba organizado en partes, de forma que había lugares del Templo más santos o excelsos que otros.

El centro de santidad del Templo estaba en el llamado "Sancta Sanctorum", una habitación vacía que se encontraba tras un velo, a cuya estancia sólo podía entrar el Sumo Sacerdote una vez al año. El siguiente grado de santidad era ocupado por el edificio del templo, el santuario. Su acceso estaba restringido y sólo podían estar allí unos pocos sacerdotes, funcionarios del Templo, tampoco podían estar cuando quisieran sino sólo en determinadas circunstancias y fechas. Después estaba el espacio entre el altar de los holocaustos y el edificio del Templo, con decreciente santidad, al igual que el llamado "atrio de los sacerdotes". En estos lugares se realizaban los sacrificios, se ofrecían las libaciones,... era el lugar donde se colocaba el coro, formado por sacerdotes, que entonaba los salmos, se incensaba el lugar y se sacrificaban animales.

Si seguimos ampliando el radio de santidad del Templo, nos encontramos con el "atrio de los Israelitas", donde sólo podían estar los hombres judíos. El "atrio de las mujeres" estaba ocupado por las mujeres judías, que sólo accedían a este lugar en determinados días de especial purificación, pasados estos plazos no podían asistir ni entrar siquiera al atrio de los gentiles, llamado también "jel". El atrio de los gentiles, separados por una balaustrada estaba separado del resto de la explanada del Templo, compartía espacio con el mercado de ganado, para los sacrificios, aquí solían estar los enfermos mendigos. El sito donde predicó Jesús no los sabemos con certeza, seguramente en este atrio de Gentiles o en el atrio de lo Israelitas.

Durante los años en los que vivió Jesús, el Templo estaba en obras, en reconstrucción. Las obras habían sido iniciadas por Herodes el Grande, y terminaron poco antes de su destrucción en el año 70. El edificio terminado no duró más que unos pocos años. El Templo representaba el lugar de encuentro entre el pueblo judío y Yahvé, a través de los mediadores, sacerdotes a cuya cabeza se encontraba el Sumo Sacerdote. Era un lugar especial para la tradición judía. Jesús declara que lo destruirían y él lo reconstruiría en tres días. La expulsión de los mercaderes del Templo fue un verdadero atentado contra la principal institución del mundo hebreo, un insulto para los Jerosolimitanos, orgullosos de su edificación, y su significado.

En cuanto el funcionamiento del Templo hemos de decir que el trabajo estaba organizado y repartido en funciones distintas. Al frente de todas ellas se situaban los sacerdotes jefes y sus secciones como liturgia y culto, la vigilancia y guardia del templo, y las cuestiones financieras de la tesorería. Otros sacerdotes menores guardaban turnos para ocuparse del Templo. En el final de la escala se mantenían los levitas, con funciones como la música o la guardia y el servicio. Sabemos, y así lo ha estudiado J. Jeremías, que la ciudad albergaba una proporción amplia de funcionarios y servidores del Templo, sobre un 10% eran clérigos. Salvo los cargos dirigentes, eran personas sin muchos recursos, incluso muy pobres en algunos casos.

Los sacerdotes debían demostrar su pureza sanguínea y de descendencia, estaban obligados a casarse con hijas de sacerdotes y sus genealogías eran anotadas cuidadosamente. Por otro lado estaban obligados a ejercer su profesión en el lugar donde residían, de modo que alternaban también con actividades artesanales. Las labores de reconstrucción del Templo eran ejercidas por estos miembros.

El Templo ejercía y desarrollaba su actividad con mayor intensidad en las fiestas judías, sobre todo la fiesta de Pascua, memorial de la liberación de Egipto, que era celebrada como gran fiesta y mejor negocio. El Templo durante esos días sacrificaba todos los corderos Pascuales que iban a ser comidos durante esos días, la ciudad triplicaba su población y parte de los beneficios acababan en las arcas del Templo. También otras fiestas como los Tabernáculos, Pentecostés, el año nuevo o el Yom Kippur proporcionaban beneficios para la ciudad y el Templo, atraían visitantes y dinero.

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