| 12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas |
| RECONSTRUCCIÓN
Y COMPOSICIÓN DE LAS CARTAS (I): 1 TESALONICENSES Y GÁLATAS. Nuestro interés, cuando nos vamos a la reconstrucción de los escritos auténticos de San Pablo está en descubrir la forma de componer y cómo nos han llegado hoy los textos paulinos. Las cartas que Pablo escribía a las comunidades eran circulares escritas para ser leídas en comunidad. La única carta que se sale de esta tónica es la de Filemón, con una intención particular. El resto de cartas se escribieron para ser leídas en público. Tampoco podemos dejar de interrogarnos por la razón de ser de estas cartas. Cuándo se escribe es con una intención concreta: alentar, exhortar, corregir, desahogarse, o incidir en algo. Pablo tuvo esta actitud, quiso escribir por razones concretas. Es posible imaginar un mundo de primeros cristianos donde escribir era frecuente y abundante. Aunque los escritos epistolares que nos han llegado sean pocos, podemos suponer más escritos que se perdieron, lógicamente de apóstoles con menos éxito o con cosas menos importantes que decir. Una cuestión esencial que nos vamos a plantear es el lugar de fabricación las cartas. No tenemos certeza de estos datos, por lo que tenemos que indagar, y formular hipótesis, siempre difíciles de probar, y fáciles de refutar. Suponemos que, puesto que las comunidades de Efeso y de Corinto fueron más numerosas que las demás, es posible que Pablo estuviera en estos centros mucho más tiempo. En esta reconstrucción nos ayuda el libro de los Hechos. Lógicamente, las iglesias a las que se dirigen las cartas no pueden ser las mismas emisoras, son destinatarias y no estamos en núcleos urbanos tan numerosos como para no personarse él mismo, antes que escribir. Tampoco son comunidades cristianas tan numerosas. La carta que Pablo escribe a los Tesalonicenses no se escribió en Tesalónica, tuvo que emitirse en otra ciudad, creemos que en Corinto. Esta investigación tan compleja requiere tiempo y trabajo, en este capítulo sigo los pasos del profesor Senén Vidal, que en mi opinión reconstruye coherentemente las cartas auténticas de San Pablo, con una audacia deseable en Teología. Los pasos de San Pablo son paralelos a los pasos de las cartas. Iniciamos este recorrido desde la misión independiente, la salida de Antioquía, que fechamos en la primavera y verano del año 49. Ese verano lo pasó en la Galacia, una región a la que Pablo llegó enfermo y donde fundó varias comunidades, tal como nos lo describe en Gálatas 4, 13-15. Recuperado de su enfermedad se dirigió hacia Grecia, según reconstruimos por Hechos 16,12-18,18. En el otoño del 49 funda la comunidad de Filipos, tras unos meses se desató una persecución, 1Tes 2, 2 y Flp 1,30, que le obligó a huir a la ciudad de Tesalónica, lo fechamos en el invierno del 49 al 50. En Tesalónica fundó una nueva comunidad, Flp 4,16; ante la hostilidad del lugar, 1Tes 1, 6; 2, 2.18; 3, 4 y Hechos 17, 5-9, es obligado a trasladarse hacia el sur de Grecia. En la primavera del 50, Hechos 17, 10-15; 20, 4, recorre ciudades como Berea, Atenas,... desde la ciudad de Atenas parece que envía a Timoteo, que se había unido en Galacia a la misión, para que regresara a Macedonia de visita. En la primavera del 50 llegó a Corinto, donde vivió hasta el otoño del 51, año y medio en esta capital. Durante este tiempo parece que surgió una importante comunidad cristiana. Corinto era una ciudad muy cosmopolita, más cercana a las ciudades romanas, con pluralidad de lenguas y de culturas, ahí parece que caló profundamente el evangelio predicado por San Pablo. En su estancia en Corinto recibió a Timoteo y Silvano de regreso de Macedonia, trayendo alguna ayuda económica para Pablo, 1 Tes 3, 6; Hch 18, 5 y ss. Es entonces cuando escribe la carta que llamamos Primera de Tesalonicenses, cuyo contenido central es intentar remediar los problemas de una fe insuficientemente construida. El problema que se produce en Tesalónica está causado por el retraso de la Parusía, la segunda venida del Señor, hay un problema sobre el destino de los muertos y los comportamientos de los vivos, que no saben a qué atenerse. Esta carta es una especie de recordatorio de la predicación y la misión de Pablo, con fuertes raíces en la tradición bautismal trasmitida. En esta estancia en Corinto es posible que Pablo fundara también comunidades cercanas: Acaya, Cencres, incluso hasta el Ilírico. Es decir, toda la región estuvo fuertemente impregnada por la presencia del apóstol. Su salida es producida por el llamado incidente ante Galión, narrado en Hechos 18, 12-18. Subrayamos que este incidente ha sido fundamental para poder fechar el NT. Sabemos, por hallazgos arqueológicos, que este Galión fue proconsul de Acaya desde mayo del 51 hasta mayo del 52, lo cual nos permite datar bien los escritos anteriores y posteriores, en relación con el libro de los Hechos. El incidente de Galión fue un enfrentamiento contra los Judíos en los que el procónsul no quiso intervenir, por ser un asunto interno de la religión judía. En otoño del 51 llegó Pablo a Asia Menor, a la ciudad de Efeso, capital de la región y centro misionero en el futuro. Allí estará hasta la primavera del 54. Parece que su estancia en Efeso trajo la creación de unas comunidades fuertes. Sólidas y formadas en conocimientos del AT y de la fe. Muchos de los colaboradores que cita Pablo en el final de la carta a los Romanos posiblemente pertenecieron a esta comunidad. Más tarde, muerto Pablo, esta comunidad fue centro y eje de escritos tan importantes como Colosenses o Timoteo. Desde Efeso se fundan comunidades por la región de Asia Menor, conocemos el nombre de algunas de ellas gracias al libro del Apocalipsis, y a las menciones de Colosenses o Filemón. Serían las comunidades de Laodicea, Colosas, Troas,... ¿Con quién salió de Corinto rumbo a Efeso? Seguramente con Timoteo, Aquila y Prisca. En Efeso se reencontraría con su viejo amigo Tito, que venía de Antioquía, quizás huyendo de la judaización de las comunidades que dejaba atrás. Desde otoño del 51 a la primavera del 52 viajó a la Galacia, a las comunidades fundadas hacía años por él y regresó en el verano. Es notable como podríamos aquí considerar que ya está en marcha el enfrentamiento que le llevó a salir de Antioquía, el problema que creía haber dejado atrás ha llegado a la Galacia, incluso afecta a Efeso, tal y como lo cuenta en Cor 15, 32. Este enfrentamiento con grupos judaizantes hace que convenza a los Efesios de sus posiciones, pero la situación de los Gálatas era más compleja y difícil de resolver. En este contexto escribe la Carta a los Gálatas, a una comunidad seducida por las prácticas judías, llevadas por un grupo de misioneros cristianos judaizantes. Alarmado Pablo, escribe recordando el pacto de Jerusalén, la no necesidad de la Ley para los conversos de la gentilidad, su superación pastoral. La carta la llevaría Tito, más cercano a Antioquía, y seguramente conocido en Galacia. La instrucción también animaba a la colecta; pero su centro será, por supuesto, la apología y defensa de la fe predicada por él, es salvadora la acción de Cristo y no las prácticas de la Ley. El estilo es tenso y duro, incluso violento con los embaucadores, la carta tiene un tono profético. Pensamos que Pablo fue escuchado, que tuvo éxito y que se puso freno a los judaizantes, de no ser así no habríamos conservado esta epístola. |
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