| 12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas |
| CARTA
PRIMERA A LOS TESALONICENSES. Tesalónica estaba junto al mar, era una ciudad poco latinizada y demasiado macedónica, helénica en su formación. Los cristianos de esta comunidad eran más pobres que los cristianos de otras Iglesias, incluso parece que hay personas muy pobres. La carta responde a un abandono de la fe por parte de algunos, ante la tardanza de la Parusía, que esperan inminentemente. Esta espera lleva a la desesperación, cuestión que quiere abordar Pablo con un recordatorio de la misión que llevó a cabo, dando unas pautas escatológicas, sobre el final de los tiempos, la muerte y la resurrección. La predicación de Pablo se centraba mucho en la elección del Señor, una llamada que se estaba haciendo en la última hora de la historia. Hay un sentimiento de que el final esta próximo, incluso algunos de los vivos lo verían. Esa parusía implicaba que los justos serían elevados al Señor. La cuestión eran los muertos, los que estaban muriéndose, las personas mayores que creían en Jesús como el Señor y que acababan de morir, estos no verían la segunda venida, morían sin esperanza. Pablo explica una cuestión que no había dicho antes: es posible que el final no esté tan cercano, por tanto hay que esperar de una forma activa, no dejándose llevar por conductas que maltraten a los hermanos, Tes 4,3-10). Por otro lado, la resurrección llegará a todos. El centro de esta carta lo componen los versos 4, 13 y siguientes, donde se indica que la resurrección llegará para todos, vivos y muertos, será una gran transformación. Está claro que el final inminente tarda, y no debe ser eso motivo para abandonar el espíritu que se ha recibido. Ese encuentro será además con Cristo Jesús, de toda la humanidad y en una clave histórica. Está claro que la epístola sí tuvo aceptación y acogida, resolvió los asuntos más importantes, siendo una comunidad bastante fiel. En el futuro se mostraron poco problemáticos y muy cariñosos unos con otros, también con Pablo, como así lo demuestra el tono y discurso de la carta. |
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