| 12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas |
| CARTA
SEGUNDA A LOS CORINTIOS. Proponemos cuatro cartas contenidas en este escrito. Cartas de muy desigual importancia y tamaño. El bloque de Corintios C, (2 Cor 2, 14-7, 4), contaría el sentido profundo de la misión en Pablo ante el ataque de algunos venidos de fuera, que se consideran más. Su significado, como fuerza surgida de la debilidad, y con una intención clara: el servicio a la comunidad a pesar de las dificultades, es un escrito muy característico. Destacamos en esta carta la incorporación de un texto midrásico tradicional hebreo en 3, 7-18. También se ha discutido y se discute sobre el párrafo 6, 14-7, 1 como posible glosa, dado el contexto en el que parece situarse, gnóstico y posterior. La carta contenida en 10, 1 al 13, 13, llamada por nosotros Corintios D, es la que se ha denominado popularmente como la carta de las lágrimas, por la situación dolorosa y de fracaso que está viviendo Pablo. El recopilador la colocó al final de Corintios, seguramente por la situación tensa de herejía que se estaba viviendo, parece que cuadraba con tensiones externas a la comunidad. Ciertamente el tono del escrito es más emotivo, abriendo el corazón a sus destinatarios. Describe su vida como itinerario de dificultades, busca enternecer al auditorio, cosa que seguramente sí consiguió, dado que conservamos el escrito. El cuerpo central de esta segunda de Corintios estará en lo que hemos llamado Corintios E, capítulos 1, 1 al 2, 13 y 7, 5 al 8, 24. El espíritu es reconciliador e incluye la credencial para la colecta final, se muestra alegre, en contraste con la carta anterior. El contexto, como ya vimos, es distinto. Finalmente habría un último escrito fragmentario de otra credencial para la colecta dirigida a la comunidad de Acaya, estaría en los primeros quince versos del capítulo 9. El compilador la encajó después del capítulo 8 porque aludían al mismo tema. Aunque hoy nos de sensación de duplicación, de repetición. Este escrito en su conjunto representa las tensiones reales en una comunidad concreta y en una experiencia de fe y de acción. La colecta es central dentro del compromiso con la Gran Iglesia. El recopilador, en este escrito, hizo lo que pudo, no hay lugar para las glosas dada la viveza del texto y la emoción y sentimiento contenidos. Su orden parece estar pensado como en dos secciones claras: el agradecimiento, que coloca al principio hasta el capítulo 9 incluido, y una segunda parte, el resto de la carta, de polémica y lágrimas, quizás buscando frente a los gnósticos emocionar al auditorio. |
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