12. Intro. liter. paulina y cartas apostólicas. La carta segunda a los Tesalonicenses.
12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas  

LA CARTA SEGUNDA A LOS TESALONICENSES.

Es discutible su autenticidad como carta escrita por San Pablo. Nosotros afirmamos que no lo es, pero hay que indicar que hay autores que siguen indicando que sí que es de Pablo. Fue el primer escrito del que se sospechó su posible pseudoepigrafía, ya en el siglo XIX se indicó algo de esto.

Los argumentos para afirmar su origen en una escuela posterior se basan, entre otras cosas, en consideraciones de tipo literario. La segunda carta de Tesalonicenses depende literariamente de su homónima carta primera; incluso da la impresión de escribirla con el primer escrito delante, como copiando el estilo, la materia y la terminología. Si fuera de Pablo no habría escrito así, no necesitaría ningún escrito suyo delante, o al menos sería menos probable que así actuara.

La carta está aludiendo, en 2 Tes 2, 2. 15; 3, 17, a un cuerpo paulino anterior, a unas cartas recibidas anteriormente, para que las guarden y las conserven. Hay mucho interés en señalar la autenticidad, el puño y la letra de Pablo al final del escrito. Además, el estilo y el vocabulario empleado es diferente. Es una forma de escribir más ampulosa, pesada y recargada. Las frases son largas. Esta terminología no la utiliza san Pablo, no está en las otras cartas. Coincide con la forma de escribir de los cristianos de entrado el siglo II.

En el contenido, que trata de la escatología, como continuación de la carta Primera de Tesalonicenses, hay una polémica fuerte sobre la espera y el inminente final. Pablo pensaba que era inmediato, aunque tardaba más de lo previsto. En el caso de éste escrito, la cosa va para largo, hay dudas y se responde con un género apocalíptico, 2 Tes 1, 5-10 y 2, 3-12. La imaginería apocalíptica no la utiliza Pablo en ninguna ocasión. Es más utilizada por la segunda y tercera generación cristiana, que es perseguida, no tanto en la primera.

El escrito polemiza contra el entusiasmo por la inminencia del final de los tiempos, que estaba en boca de muchos cristianos y creaba preocupación ante la avalancha de escritos proféticos o revelaciones nuevas. Esta Segunda Carta de Tesalonicenses exhorta a no dejarse engañar tan fácilmente, 2 Tes 2, 1-2. El autor de la carta pretende dar validez al escrito usando un estilo y una especie de paralelismo con 1Tes, como queriendo que sea bien interpretada la carta anterior y auténtica de Pablo, sin duda lo consiguió, porque la carta la conservamos como de Pablo.

Suponemos que este escritor era de Asia Menor, en un contexto entusiasta y revuelto. Descartamos claramente la comunidad de Tesalónica, porque se habría visto claramente el engaño. Si varias décadas después se descubre una carta que nos escribió Pablo y que desconocíamos, es más creíble cuanto más alejada esté la comunidad del origen de la carta. Asia Menor es una buena propuesta de origen. Seguramente en el primer cuarto del siglo II. Entre el 100 y el 135 d. C.

La carta es más breve que 1 Tes, apenas 3 capítulos y no excesivamente largos. Tras la exposición de la situación hace una serie de recomendaciones y cambios de conducta, 2 Tes 3, 6-15, con una clara alusión al trabajo: que no sea abandonado, y que se trabaje. Conviene leerla despacio, al igual que todo el NT.

La carta pasó por auténtica, de ahí su conservación. Es posible que las comunidades paulinas, recogieran el escrito y la Gran Iglesia las aceptara y leyera como válidas. Los grupos atacados y las tendencias escatológicas de final inminente quedaron en entredicho. Estos grupos usaban y leían los escritos de 1 Tesalonicenses, no sabemos si aceptaron como auténtico esta segunda de Tesalonicenses, o si sus posturas se fueron alejando más de la Gran Iglesia, lo cierto es que hoy tenemos este escrito que consideramos enraizado en la fe apostólica.

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