25. Teo. sacramentos de la misión  

SÍMBOLOS Y SIGNOS DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO.

Ya hemos indicado que el principal símbolo del sacramento es el consentimiento de los esposos. El "sí quiero" de los esposos manifiesta el amor de Cristo a su Iglesia. Es de nuevo la palabra creadora, eficaz y robusta, en este caso ratificada por Dios: "lo que Dios a unido que no lo separe el hombre". Dios bendice ese amor esponsal, edificando y poniendo las bases para el futuro. Ese consentimiento tiene la fuerza de la constancia y la perdurabilidad en el tiempo, es decir, es un consentimiento hecho para la fidelidad. Al igual que el Señor es fiel a la palabra dada, así también la edificación del sacramento del Matrimonio se hace en esa palabra y esa fidelidad.

Otro elemento significativo es la consumación del mismo. La unión de los esposos produce la fecundidad y capacita para la vida a nuevas criaturas del Señor. Esta acción esponsal, propia de la intimidad, expresa varias cosas. En primer lugar indica la fecundidad de Cristo en los hombres. Es Dios el dueño de la vida, y nos hace partícipes de la fecundidad de su misma vida. La unión sexual en los esposos es expresión del encuentro entre Dios y su Iglesia, hecha visible en la Eucaristía. Igual que en el pan y el vino nos vamos conformando en el cuerpo y la sangre del Señor, de modo que podemos decir que somos un cuerpo, la Iglesia, y Cristo es la cabeza. También por la unión sexual en el Matrimonio, expresamos que nos hacemos una sola carne y sangre en el cónyuge, y ambos en el Señor que abre la vida matrimonial a la fecundidad. Por eso la sexualidad fuera de las premisas matrimoniales es un abuso para la concepción cristiana, un sacrilegio, porque manifiesta el egoísmo en lugar del compromiso en fidelidad, y niega el regalo de la fecundidad y de la gracia. La sexualidad forman parte del sacramento del Matrimonio, no esencial, pero sí una parte importante; lejos de condenarlo, lo colocamos junto a los esposos para que reconozcan con el Señor, lo grato que es a sus ojos el amor fiel y comprometido de los esposos cristianos.

En el ritual aparecen otros signos importantes que destacamos. El signo del anillo indica, en un gesto antiquísimo, la alianza entre dos personas, cada una de las partes del encuentro lleva un signo del otro de manera pública, un signo que es visible, por encontrarse en la mano, y que es manifestación del compromiso y la fidelidad a la Alianza sellada. El anillo termina en el otro anillo, que sólo se encuentran cuando la vida termine. Son dos partes de una misma cosa, unida indisolublemente. También hay otros gestos populares, el velo y el color blanco, signo de la virginidad de la esposa, arrojar arroz sobre los esposos, signo de la felicidad y abundancia...

Las arras, son una serie de monedas que se depositan los cónyuges alternativamente en sus manos y que expresan los bienes que van a compartir. Estos bienes no se refieren sólo y exclusivamente a una comunidad económica cerrada, sino que deben abrirse a los demás. Por eso es habitual que estas monedas sean trece, expresando los doce meses del año, más la donación de los bienes en otra parte para los necesitados, expresando no un egoísmo compartido, sino una solidaridad en los demás.

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