Introducción a la 9° edición - Presentación - Prefacio -
Capítulo 1 – Arte Scout - Capítulo 2 – En campaña- Capítulo 3 – Vida de campamento - Capítulo 4 – Rastreo -
Capítulo 5 – Conocimiento de la naturaleza - Capítulo 6 – Resistencia de los Scouts -
Capítulo 8 – Nuestros deberes ciudadanos
Capítulo 7
Hidalguía de los caballeros
** Fogata 20 – Caballerosidad para con los demás ** Fogata 21 – Disciplina de sí mismo ** Fogata 22 – Aprovechamiento personal ** Fogata 23 – Estar preparado para caso de accidentes ** Fogata 24 – Accidentes y el modo de conducirse en ellos ** Fogata 25 – Ayuda al prójimo **
Fogata
20
Caballerosidad para con los demás
"Antaño, cuando los caballeros eran intrépidos",
debe haber sido algo digno de ver a uno de esos caballeros cubierto de acero,
montando valiente caballo de guerra, fuerte para soportar su carga y lleno de
fuego para el ataque contra el enemigo, caminando por entre la espesura del
bosque, brillante su armadura, con su escudo y su lanza y su penacho flotando
al aire. Cerca de él cabalgaba su escudero, un joven ayudante y compañero,
que algún día también había de convertlrse en caballero.
Detrás de ellos marchaba su grupo, o patrulla de hombres de armas, robustos,
guerreros de corazón, listos para seguir a su caballero a las puertas
de la muerte si era necesario. Eran los hombres recios de antaño, que
ganaron tantas buenas batallas para su patria, por su decisión y leal
devoción a sus caballeros.
En tiempo de paz, cuando no había batallas, los caballeros cabalgaban diariamente en busca de oportunidades para ejecutar una buena acción con alguien que necesitara de ayuda, especialmente con las mujeres y los niños que se encontraran en apuro. Cuando se dedicaban a ejecutar estas buenas acciones se les llamaba "caballeros andantes". Los hombres de su patrulla, naturalmente, obraban de acuerdo con su jefe y, por tanto, uno de aquellos hombres de armas, estaba igualmente listo siempre, para ayudar a los que se encontraban en apuros, defendiéndolos con su fuerte brazo.
Los caballeros de antaño eran los Guias de Patrulla y los hombres de armas, los Scouts.
Vosotros, los Guías de Patrulla, y los Scouts, sois, por tanto, muy parecidos a los caballeros y sus seguidores, especialmente si conservaís siempre el honor ante vuestros ojos y hacéis cuanto podáis para ayudar a los demás cuando éstos se encuentren en apuros, o soliciten vuestra ayuda. Vuestra divisa es "Siempre Listos" para hacer esto y la divisa de los caballeros era parecida: "Estad siempre listos".
Caballería
La Caballería, es decir, la Orden de los caballeros, nació en Inglaterra hace unos mil quinientos años, con el rey Arturo.
A la muerte de su padre, el rey Uther Pendragon vivía al lado de su tío y nadie sabia quién era el rey. Él mismo no sabia que era hijo del rey muerto.
Mas sucedió que se encontró una gran losa en el cementerio, en la cual estaba clavada una espada y que tenía la siguiente inscripción:
"Quienquiera que arranque esta espada será el rey de Inglaterra".
A todos los principales "lords’ se les dio la oportunidad de tratar de sacarla, pero ninguno pudo siquiera moverla.
Ese día, habia un torneo en el cual debía pelear el primo de Arturo; pero sucedió que al llegar éste al lugar señalado, se dio cuenta de que había olvidado su espada y envió a Arturo a buscarla. Éste no pudo encontrarla, pero recordando aquella espada que había en el cementerio, fue en busca de ella y la arrancó con toda facilidad. Después de los deportes, la volvió a su lugar en la losa y todos ensayaron el arrancarla, pero no pudieron moverla. Sin embargo, cuando llegó su turno a Arturo, pudo arrancarla fácilmente, por lo que fue proclamado rey.
Después reunió a un grupo de caballeros y solía sentarse con ellos alrededor de una gran mesa redonda, por lo que se les llamó los "caballeros de la mesa redonda".
San Jorge
Tenían por patrón a San Jorge, porque éste era el único santo a caballo. Es el santo patrón de la Caballería y el santo patrono de Inglaterra.
También es el santo patrono universal de los Scouts, por tanto, todos ellos deben conocer su historia.
San Jorge nació en Capadocia, en el año 303. A los diecisiete años se alistó en la caballería, donde pronto se destacó por su valor.

El Scout preparado y alerta sigue la huella de San Jorge, nuestro santo patrono, y de su bravo corcel.
En cierta ocasión, fue a una ciudad llamada Selem, cerca de la cual había un dragón, que tenía que ser alimentado diariamente con un ciudadano, escogido en suerte.
El día que San Jorge llegó allá, la suerte había recaído sobre la hija del rey, Cleolinda. San Jorge resolvió que aquella doncella no debía morir y fue en busca del dragón, que vivía en un pantano vecino y lo mató.
San Jorge es el tipo que deben seguirlos Scouts.
Cuando se le presentaba una dificultad o un peligro por grande que pareciera -aún en la forma de un dragón- ni la esquivaba, ni la temía, sino que le hacía frente con todas sus fuerzas y las de su caballo. Aún cuando armado inadecuadamente, pues sólo contaba con una lanza, se arrojó sobre el dragón e hizo cuanto pudo, venciendo la dificultad que nadie se había atrevido a arrostrar.
De esta manera exactamente es como los Scouts deben enfrentarse a las dificultades y a los peligros, sin tomar en consideración los grandes y terroríficos que pueden parecer, o lo mal equipados que se encuentren para hacerles frente.
Deberán arrostrarlos valientes y confiados, usando de todas sus fuerzas para vencerlos y las probabilidades son que saldrán victoriosos.
San Jorge se celebra el día 23 de abril. En ese día todo buen Scout se compromete especialmente a meditar acerca de la Promesa y de la Ley Scout. Recordad esto el próximo 23 de abril y enviad felicitaciones en ese día a vuestros hermanos Scouts alrededor del mundo.
El código de los caballeros
La Ley de los caballeros era ésta:
Estad siempre listos, con vuestra armadura puesta, excepto durante el descanso por la noche.
En cualquier cosa en que trabajéis, tratad de ganar honor y fama de honestidad.
Defended al pobre y al débil.
No hagáis nada que hiera u ofende a alguien.
Estad preparados para pelear en defensa de vuestra patria.
Jamás faltéis a vuestra palabra.
Defended al honor de vuestra patria con vuestra vida.
Es mejor morir con honor, que vivir con vergüenza.
La Caballería requería que la juventud se adiestrara en oficios laboriosos y humildes, con alegría y gracia, y ejecutara buenas acciones para los demás.
Éstas eran las reglas principales de los antiguos caballeros y de las cuales se deriva actualmente la Ley Scout.
Un caballero o un Scout es siempre un caballero. Muchas gentes piensan que un caballero ha menester mucho dinero; pero el dinero no hace al caballero. Un caballero es aquel que guarda las leyes de la "Caballería".
Desinterés
El capitán John Smith, el aventurero inglés de hace trescientos años, era un sujeto muy difícil de tratar. Había peleado en todas las partes del mundo y había sido herido muchas veces, pero tenía en su pecho un corazón bueno y tierno.
Era tan buen tipo de Scout como el mejor que pueda uno encontrar en cualquier parte. Una de sus expresiones favoritas era:
"No hemos nacido para nosotros, sino para hacer el bien a los demás" y lo cumplía puntualmente, pues era muy desinteresado.
Sacrificio de sí mismo
Uno de los mejores ejemplos de sacrificio de sí mismo es el del capitan Lawrence Oates, que tomó parte en la última expedición de Scott al Polo Sur.
El pequeño grupo había llegado al Polo el 18 de enero de 1912, encontrándose con la amarga sorpresa de que el explorador noruego Roald Amudsen, se les había adelantado sólo unas cuantas semanas.
En el viaje de regreso sufrieron grandes penalidades, por el frío Intenso y el mal tiempo. Los hombres se debilitaban cada vez más y más. Uno de ellos, el oficial subalterno Evans, murió.

El capitán Lawrence Oates demostró ser hombre de gran valor durante la última expedición de Scott al Polo Sur.
Se sacrificó para que sus compañeros pudieran vivir.
Oates comenzó a sufrir grandemente de congelación de las manos y los pies. Sabía que aún cuando pudiera luchar, sólo seria una carga para sus camaradas, retrasándolos. Si desapareciera seria una boca menos que alimentar, lo que daría oportunidad a los demás para llegar a la próxima estación.
Por tanto, una mañana, se arrastró fuera de la pequeña tienda, en medio de la ventisca y jamás se le volvió a ver. Dio su vida para que sus camaradas pudieran seguir viviendo.
Desgraciadamente el sacrificio de Cates resultó inútil, ya que sus camaradas también murieron al fin, todos juntos, helados y hambrientos. Varios meses más tarde se encontraron sus cadáveres acostados dentro de la tienda, como si estuvieran dormidos.
Los muchachos también pueden mostrar ese espíritu.
Un joven de dieciocho años llamado Currie vio a una niña pequeña que jugaba en la vía del ferrocarril, en Clydebank, frente a un tren que se aproximaba. Desgraciadamente estaba cojo, debido a un accidente que había sufrido jugando al fútbol y tardó en quitarla del peligro, por lo que ambos fueron atropellados por el tren y murieron; pero el valiente intento de Currie es un verdadero ejemplo de hidalguía. Se sacrificó a sí mismo en un intento de salvar a la niña.
En miles de casos los Scouts han demostrado su valor salvando vidas.
Bondad
"La bondad y la gentileza son dos grandes virtudes" dice un viejo refrán español. Y otro dice: "Haz el bien y no mires a quién", lo que significa que hay que ser bondadoso lo mismo con los grandes, que con los pequeños; con los ricos, que con los pobres.

Un Scout hace cuanto puede por ayudar los demás, especialmente a los ancianos y a los niños.
Haced por lo menos, una buena acción diariamente.
Lo grande acerca de un caballero era que siempre estaba haciendo alguna buena acción en favor de alguien. Tenían la idea de que todos tenemos que morir y que antes hay que hacer algo bueno y hacerlo cuanto antes, ya que nadie sabe cuándo va a morir.
Lo mismo es con los Scouts; vosotros hacéis promesa de ayudar a vuestro prójimo en toda ocasión. No importa cuán pequeña sea esa ayuda, así sea solamente ayudar a una anciana con un bulto, o guiar a un niño en una calle muy transitada, o poner una moneda en un cepillo para los pobres.
Alguna buena acción deberéis ejecutar todos los días de vuestra vida. Principiad hoy mismo y nunca lo olvidéis mientras viváis. Recordad que el nudo en vuestra pañoleta y en vuestra insignia son recordatorios para que cumpláis con vuestra "Buena Acción" cotidiana. Haced vuestra buena acción, no sólo con vuestros amigos, sino también con los desconocidos.
Generosidad
Algunas personas gustan de acumular dinero y nunca gastarlo. Es bueno ser ahorrativo, pero también es bueno gastar cuando es necesario; de hecho, éste es uno de los objetos del ahorro.
En vuestras caridades tened cuidado de no caer en la falsa caridad. Es decir, es muy fácil y consolador dar a un pordiosero un centavo en la calle, pero eso no debéis hacerlo. La mendicidad, en noventa y nueve, de cien casos, es solamente un timo y al darle el centavo a un mendigo, sólo estáis estimulando a él y a otros a seguir con ese negocio. Hay por el contrario una multitud de pobres de verdad, escondidos, a los que nunca véis y para quienes ese centavo seria una verdadera bendición del cielo. Las organizaciones de caridad saben en dónde se encuentran esos pobres y quiénes son; de manera que, si les dáis a ellas vuestro centavo, éste llegará a quien verdaderamente lo necesite.
No hay necesidad de ser rico para ser caritativo. Muchos de los caballeros de antaño eran hombres pobres. En cierta ocasión, varios de ellos usaban en su escudo dos caballeros montados en el mismo caballo, para indicar que eran demasiado pobres para poder tener cada uno el suyo.
Propinas
Las "propinas" son malas.
A cualquier parte que va uno, la gente quiere que se le dé propina aún por las cosas más insignificantes que deberían hacer tan sólo por buenos sentimientos.
Un Scout jamás acepta una propina; lo que puede aceptar es el pago por un trabajo hecho. Para algunos es difícil negarse a aceptar, pero para un Scout no lo es. Él solamente dice: "Muchas gracias, pero soy Scout y nuestro reglamento nos prohibe aceptar cosa alguna en pago de una buena acción".
Las propinas colocan en posición falsa al que las recibe.
Es imposible trabajar de buena voluntad si estáis pensando cuánto le vais a sacar de propina a aquel para quien estáis trabajando y éste está pensando cuánto tendrá que daros: El trabajo que los Scouts ejecuten para otras personas, deberán hacerlo de buena voluntad.
He aquí un ejemplo de lo que puede significar rehusar una propina como pago de una buena acción:
Los Scouts de los Estados Unidos actualmente suman dos millones de muchachos. (Téngase en cuenta la época en que se escribió el libro. N. del E.)
Su número es en verdad grande y principió gracias a la buena acción de un Scout inglés, de Londres, en 1909. Este Scout se ofreció a servir de guía a un caballero para cumplir con su buena acción de ese día. Cuando el forastero quiso pagarle el servicio que le había prestado, el Scout le dijo con toda naturalidad: "No, gracias, soy Scout".
-"¿Scout? ¿Qué es eso?" Aquel caballero jamás había oído hablar de los Scouts. Hizo entonces algunas preguntas al muchacho y acabó por hacer una visita a las oficinas de los Scouts en Londres, donde le proporcionaron toda la información que deseaba acerca de los Scouts.
Aquel caballero era ciudadano de los Estados Unidos. Regresó a su país con una magnífica impresión de la Hermandad de los Scouts, siempre dispuestos a hacer una buena acción en favor de cualquiera que lo necesitare y sin recibir nada en pago.
Su idea de fundar la Asociación en los Estados Unidos tuvo eco y se extendió con mucha rapidez, formándose Tropas en todos los Estados. Actualmente hay en ese país casi tantos Scouts como en el resto del mundo.
He ahí el resultado de haber prestado un servicio sin pensar en propina alguna.
Yo he recibido un sinnúmero de cartas de admiración por los Scouts, por haber ejecutado éstos buenas acciones, declinando recibir propinas por ellas. Y a mí, Scouts, me da mucho gusto saber esto.
Por supuesto, la paga debida por un trabajo es otra cosa y vosotros haréis bien en recibirla.
Amistad
La gran diferencia entre un hombre del campo y uno de la ciudad es que el primero está acostumbrado a andar en camisa y el segundo, enfundado en su chaqueta. El hombre del campo es abierto y alegre con todo el mundo, mientras el de la ciudad es reservado y se retrae ante sus vecinos, necesitando algún tiempo para franquearse. El aire libre, el hábito de andar en camisa y la libertad a que está acostumbrado el hombre del campo acaban con ese estiramiento y hacen que la vida sea más agradable para todos los que le rodean.
Un Scout debe recordar que es, como Kim, "el amigo de todo el mundo". Pero no hay que dejar que esa amistad os lleve a la tontería de malgastar vuestro dinero, ganado con tanto trabajo, en pagar las convidadas a vuestros amigos.
La Ley Scout dice: "El Scout es amigo de todos y hermano de todo Scout". Y ha demostrado serlo en las Jamborees, donde se han reunido miles de Scouts de diferentes naciones. Los muchachos han descubierto que aún cuando vengan de diferentes lugares, todos se parecen entre sí, teniendo los mismos gustos y las mismas diversiones y que pueden ser muy buenos amigos.

"Un Scout es amigo de todo el mundo y hermano de todo Scout"
La manera de hacer amigos es serlo uno.
Yo deseo que vosotros, Scouts, conservéis esa amistad y la ampliéis y la hagáis más fuerte. Esto lo lograréis escribiendo a vuestros hermanos Scouts de otros países, visitándolos y haciendo que os visiten en vuestros campamentos.
Esto será divertido para ellos y para vosotros. Pero será mejor aún si esa amistad, cuando lleguen a presentarse dificultades entre vuestras naciones, evita el llegar a la guerra, discutiendo amistosamente esas dificultades y buscando un acuerdo, sin llegar a la prueba injusta y cruel de la pelea.
Cortesía
Una de las anécdotas que los caballeros acostumbraban contar como ejemplo de cortesía, se refería a Julio César. Una vez, había sido éste invitado a cenar por un campesino pobre, quien le dio de comer unos encurtidos, creyendo que ésa seria la clase de verdura que le gustaría a tan gran señor. César mostró su cortesía comiéndose todos los encurtidos y aparentando que le gustaban, aun cuando le quemaban la boca y le disgustaban considerablemente.
En España, si preguntáis alguna dirección, la persona a quien se la preguntéis, no sólo os la señalará, sino que, quitándose el sombrero y haciendo una cortesía, os dirá que tiene mucho placer en enseñaros el camino y os acompañará hasta estar seguro de que ya no os perderéis y no aceptará recompensa alguna.
Un francés se quita el sombrero cuando se dirige a un extraño para pedirle unas señas, aún cuando éste sea un simple policía.
Los pescadores holandeses, corpulentos y tostados por el sol y que ocupan toda la calle cuando caminan por ella, al ver venir a un extraño en sentido contrario, se hacen a un lado y, sonriendo, se quitan sus gorras y le dan el paso.
Una dama me contó que, viajando muy lejos por el Oeste de Canadá, tropezó con un grupo de vaqueros que parecían semisalvajes y que venían caminando por la misma calle, lo cual la hizo sentirse alarmada; pero, con gran sorpresa, vio que, al llegar a ella se hicieron a un lado y, quitándose los sombreros con gran respeto, le cedieron el paso.
Cortesía para con las mujeres
Los caballeros de antaño tomaban particular interés en ser atentos, respetuosos y corteses con las mujeres.
Sir Nigel Loring, en The White Company, representa el tipo del caballero de antaño. Aún cuando era muy pequeño de estatura y estaba medio ciego porque un enemigo le había echado cal en los ojos al principio de su carrera, era extraordinariamente valiente y, al mismo tiempo, muy humilde y servicial para con los demás.
Pero, sobre todo, reverenciaba a las mujeres. Tenía por esposa una mujer corpulenta y sencilla, pero él siempre ponderaba su belleza y su virtud y estaba dispuesto a pelear con cualquiera que dudara de ellas. También era siempre cortés con las mujeres pobres, lo mismo fueran éstas ancianas que jóvenes. Y es así como un Scout debe proceder.
El rey Arturo, que formuló las reglas de la Caballería, era muy caballeroso para con las mujeres. Un día, una muchacha entró en su sala pidiendo ayuda a gritos. Sus cabellos chorreaban agua y estaban salpicados de lodo, sus brazos estaban arañados por las zarzas y venia cubierta con harapos. Había sido maltratada por una banda de ladrones que asolaba la comarca con toda clase de depredaciones. Cuando escuchó su historia, el rey Arturo montó en su caballo y fue personalmente a la cueva de los ladrones y con peligro de su vida, peleó con ellos hasta derrotarlos, evitando así que siguieran causando males a su pueblo.
Al caminar un Scout con una dama, o con un niño, siempre debe colocarlos a su lado izquierdo, de manera que tenga su brazo derecho libre para protegerlos. Esta regla se alterará cuando se camine en las calles, en cuyo caso el hombre tomará el lado más cercano al tránsito para protegerlos contra accidentes, o del lodo que pudiera salpicarlos.
Al encontrar a una dama o a un niño, un hombre, como cosa aceptada, deberá hacerse a un lado para darle el paso aún cuando para ello, tenga que bajarse de la acera.
Así también, viajando en un ómnibus o en un vagón de ferrocarril, ningún hombre que se precie de serlo, permitirá que una mujer permanezca de pie mientras él está sentado. Inmediatamente le cederá su asiento y él viajará de pie. Como Scouts, debéis siempre dar ejemplo en esto y ser los primeros en ceder el asiento y hacerlo con alegría, con una sonrisa, de tal manera que no vayan a pensar que os desagrada hacerlo.
Cuando vayáis por la calle, estad siempre pendientes para prestar ayuda a las mujeres y a los niños. Una buena oportunidad es cuando desean cruzar la calle o desean saber en dónde están o llamar un coche de alquiler, tomar un ómnibus o un tranvía. Si los véis, acudid inmediatamente en su auxilio y no aceptéis jamás ninguna recompensa.
El otro día, pude observar a un muchacho que ayudaba a una dama a bajar de un carruaje y al cerrar la puerta, ella se volvió para darle unas monedas; pero él, llevándose la mano a la gorra, le dijo:
"No, muchas gracias, señora; sólo he cumplido con mi deber" y se alejó. Entonces le estreché la mano. Pensé: Aún cuando no pertenezca a la Asociación, este muchacho es un Scout por naturaleza.
Ésta es la clase de cortesía que uno más desea ver entre los muchachos.
Por supuesto, en los accidentes, los hombres deben procurar que las mujeres y los niños sean los primeros en ser retirados del peligro, antes de pensar en salvarse a sí mismos. En los naufragios es notable cómo se hacen arreglos cuidadosos para salvar con preferencia a las mujeres, a los niños y a los ancianos, dejando a los hombres para último término.
Siempre debéis mostrar cortesía con las damas. Si estáis sentados y una dama entra en el cuarto, poneos de pie y ved si os es posible alguna ayuda antes de que volváis a sentaros.
No os detengáis a hablar con una muchacha con quien no deseéis que os viera vuestra madre o vuestras hermanas. No hagáis el amor a ninguna muchacha si no pensáis casaros con ella. No os caséis con una muchacha si no tenéis lo suficiente para sostenerla y para sostener algunos hijos.
Gracias
¡Atención! He aquí una sugeston importante sobre la cortesía, que con mucha frecuencia se pasa por alto, pero que un verdadero Scout jamás omite y que consiste en dar las gracias por cualquier atención que se recibe. Un obsequio no os pertenece mientras no lo hayáis agradecido debidamente. No habéis terminado vuestro campamento, aún cuando ya tengáis todo empacado y limpio el terreno, si no habéis dado las gracias al dueño porque os permitió usarlo y a Dios porque os permitió gozarlo.
PRÁCTICAS DE CORTESÍA POR PATRULLA
El Guía de Patrulla puede hacer mucho para alentar a sus Scouts a hacer su buena acción refiriéndose a ésta oportunamente, sin insistir demasiado, y pidiéndoles cuenta, alguna vez, de las buenas acciones que hayan hecho. Cuando vayan de paseo con sus patrullas, les pueden sugerir oportunidades para hacer buenas acciones individuales o de patrulla. Pero recordad que ES EL EJEMPLO QUE DEN LOS GUIAS DE PATRULLA LO QUE CUENTA.
Haced que todos los Scouts hagan un nudo en su pañoleta todas las mañanas, para que les recuerde esta idea de hacer su buena acción cotidiana y continuad con esta costumbre hasta que se les haya formado el hábito.
Habladles de la multitud de buenas acciones que un muchacho puede hacer en su vida diaria, como por ejemplo, regar arena sobre un camino congelado que puede causar un resbalón; retirar las cáscaras, de naranja o de plátano que encuentre sobre el pavimento; ayudar a los ancianos; ayudar a conservar limpias las calles recogiendo los papeles que se encuentren tirados en ellas, proporcionar comida a los niños pobres. Y DESPUES PRACTICAD ALGUNAS DE ELLAS.
Haced que cada Scout traiga al local un muchacho totalmente ajeno a la Asociación para que tome parte en los juegos, escuche los cuentos y otras cosas por el estilo.
JUEGOS
"Caballería andante"
Los Scouts salen solos, por parejas, o por patrullas en la ciudad, en busca de mujeres o niños que necesiten ayuda y regresan a informar, bajo palabra de honor, lo que han podido hacer. Si se encuentran en el campo. salen a los ranchos o a las chozas en busca de trabajos que desempeiiar de balde. Este mismo juego puede hacerse en forma de carrera y se le denomina "La Carrera de la Buena Acción".
Fogata
21
Disciplina de sí mismo
El verdadero caballero anteponía su honor a todo, como algo sagrado. Un hombre honorable es siempre digno de confianza; jamás cometerá una acción deshonrosa, como decir una mentira o engañar a sus superiores, patronos o a aquellos que están bajo sus órdenes, y siempre merece el respeto de sus prójimos.
El capitán de un barco, en un naufragio, es el último
en abandonarlo ¿Por qué? Un barco, después de todo, no es más
que un montón de hierros y madera, mientras que su vida es tan valiosa
como la de cualquier mujer o niño de a bordo. Sin embargo, procura que
todo el mundo se ponga a salvo antes de hacer ningún intento de salvar
su preciosísima vida. ¿Por qué? Porque su barco es su barco y
se le ha enseñado que su deber es permanecer en él y considera
deshonroso hacer otra cosa y, por tanto, antepone su honor a su seguridad.
Así el Scout deberá poner su honor sobre todas las cosas.
Lord Kitchener dijo a los Scouts: "Hay un pensamiento que yo quisiera grabar en todos ustedes que, UNA VEZ SCOUT, SIEMPRE SCOUT". Con esto quería decir que, cuando vosotros seáis hombres, debéis seguir practicando lo que aprendisteis cuando erais Scouts y, especialmente, que deberéis seguir siendo honrados y dignos de confianza.
Juego limpio
Jugad siempre limpio vosotros e insistid en que los demás también jueguen limpio. Si veis a uno de esos muchachos grandes y fanfarrones atacar a un muchacho pequeño o débil, lo detendréis, porque eso no es jugar limpio. Si un boxeador profesional, peleando con otro, lo noquea, no deberá seguir pegándole mientras esté tirado.
Lo importante en esto es que jugar limpio es una idea muy vieja de caballerosidad que ha llegado hasta nosotros legada por los caballeros de antaño y que debemos conservar.
Honradez
La honradez es una forma del honor. A un hombre honrado se le puede confiar cualquier cantidad de dinero, u otros valores con la certeza de que no los robará.
Trampear, en cualquier forma, es una acción baja.
Cuando os sintáis inclinados a hacer trampa para ganar un juego, u os sintáis desalentados porque estéis perdiendo, pensad que, "después de todo, sólo se trata de un juego y que no vais a perder la vida con el juego; y que no siempre se puede ganar, pero conviene, sin embargo, jugar hasta lo último por si acaso se presentare una oportunidad imprevista de ganar".
Si conserváis vuestra sangre fría en esa forma, con frecuencia encontraréis que ganáis, después de todo, con no ser demasiado ansiosos o desesperados. Y no olvidéis que, si sois verdaderos Scouts, cuando perdáis un juego, felicitaréis inmediatamente al equipo vencedor y le estrecharéis la mano a sus componentes, y en particular, a aquél que os derrotó.
Esta regla es fielmente observada en todos los juegos en que toman parte los Scouts:
"Dios mío, ayúdame a ganar, pero si, en Tu sabiduria infinita, Tú quieres que yo pierda, entonces, Dios mio, haz que sepa yo perder".
Lealtad
La lealtad era una de las cosas que más distinguía a los antiguos caballeros. Eran siempre devotos leales de su rey y de su patria y estaban siempre listos y deseosos de morir en su defensa. De la misma manera, sus seguidores deben ser leales a su superior jerárquico, ya sea su jefe o su patrono y deberán permanecer a su lado contra viento y marea, pues tal cosa forma parte de su deber. Si no tienen intención de ser leales, deberán, si tienen algo de honor y hombría, renunciar al puesto.
Deberán igualmente, ser leales a su familia y para con sus amigos; y deberán ayudarlos, tanto en las épocas malas, como en las buenas.
Una demostración de lealtad al deber puede verse en las ruinas de Pompeya, donde todavía existen los despojos de un soldado romano que permaneció en su puesto cuando hizo erupción el Vesubio y cubrió con lava y ceniza aquella ciudad. Conserva la mano sobre la boca y la nariz, pues seguramente en esa forma trató de evitar la sofocación, que al fin acabó con él.
El deber ante todo
El nombre y fama de Jack Cornwall, son conocidos de todos los muchachos ingleses como los del muchacho que en la gran batalla de Jutlandia en 1916, se mantuvo al lado de su cañón a bordo del "Chester", cuando todos los servidores de esa batería habían muerto ya o estaban heridos y él podía haberse retirado a un lugar seguro.
Estaba mal herido, pero colocado en el lugar de responsabilidad de ajustador de puntería, su puesto estaba junto al cañón. Y ahí se mantuvo por veinte minutos bajo un fuego terrible, por si se le necesitaba.
Después de la batálla, cuando el "Chester" ya había salido con éxito de la tremenda prueba a que había sido sometido en su encuentro con tres cruceros germanos, el único superviviente de la dotación de aquel cañón, le dijo: "¡Muy bien, joven! ¡Te portaste admirablemente! Has tenido mucha suerte de no salir herido".
"Sí, estoy herido; en el pecho. Pero, ¿ganamos?"
"Sí. muchacho".
El muchacho se desmayó. Después pasó varios días en el hospital y por fin murió a causa de sus heridas, pero murió satisfecho, sabiendo que había cumplido con su deber. Había permanecido fiel en su puesto, como todo buen Scout debe hacerlo.

Jack Cornwall no era más que un niño, pero demostró, en la batalla naval de Jutlandia,
que podiá ocupar el puesto de un hombre.
Obediencia y disciplina
En los Scouts y en los soldados, la disciplina y la obediencia son de tanta importancia como el valor.
El "Birkenhead" era un transporte que conducía tropas. Llevaba a bordo 630 soldados con sus familias y 130 marineros. Cerca del Cabo de Buena Esperanza, una noche, chocó contra unas rocas y empezó a partirse en dos.
Los soldados fueron inmediatamente formados sobre la cubierta. A algunos se les ordenó bajar los botes salvavidas y colocar en ellos a las mujeres y a los niños; a otros se les ordenó sacar lcs caballos de la cala, llevarlos sobre cubierta y de ahí descenderlos al mar para darles oportunidad de que nadaran hasta la playa.
Cuando todo esto ya había sido ejecutado, se encontró que no había suficientes botes para todos los hombres, por lo que hubo de ordenárseles que permanecieran formados.
Para entonces el barco se había acabado de partir y se hundía rápidamente. El capitán les gritó que se arrojaran al mar, pero su jefe, el coronel Seaton, les ordenó permanecer en su lugar, pues pensó que, si se tiraban al mar, tratarían de nadar hacia los botes y podrían hundirlos.
Los hombres, pues, permanecieron en sus puestos y al dar la vuelta el barco y hundirse, lanzaron un "¡Viva!" y se hundieron con él.
De los 760 que iban a bordo, sólo se salvaron 192, pero aún éstos se hubieran ahogado si no hubiera sido por el sacrificio de los otros.
Un buque escuela británico, el "Fort Jackson", lleno de jóvenes marinos, fue chocado por un vapor, pero, como en el "Birkenhead", no hubo pánico, ni gritos, los muchachos se formaron rápidamente, se pusieron los salvavidas e hicieron frente al peligro bien y con calma. El resultado fue que no se perdió ni una sola vida.
Humildad
La humildad, o el ser humilde, era una de las cosas que practicaban los caballeros. Aún cuando, en general, eran superiores a otras personas en la lucha y en el campo, nunca presumían de ello. Por tanto, vosotros tampoco presumáis.
No creo que tengáis ningunos derechos que no hayáis ganado. Tenéis el derecho de que se os crea, si lo ganáis diciendo siempre la verdad; y tenéis el derecho de ir a la cárcel, si lo ganáis robando.
Hay muchas personas que van por ahí alardeando de derechos sin que nunca hayan hecho nada por conquistarlos. Vosotros cumplid primero con vuestro deber y después obtendréis vuestros derechos.

Los Pieles Rojas tenían que ser valientes para sobrevivir.
Necesitaban, para alimentarse, la carne del búfalo y éste era difícil de cazar.
Valor
Pocos son los hombres que nacen valientes, pero todos pueden adquirir valor si se lo proponen y, especialmente, si se lo proponen cuando niños.
El hombre valiente se arroja al peligro sin titubear, mientras el menos valiente se hace para atrás. Es algo así como nadar. Un grupo de muchachos llega a un río para nadar y los cobardes permanecerán tiritando en la orilla, pensando en la profundidad del río y en la temperatura del agua, mientras que los valientes correrán, se echarán de cabeza y unos minutos más tarde estarán nadando felices.
Lo que hay que hacer cuando se le presenta a uno un peligro, es no detenerse a pensar en él, pues mientras más se piensa, menos le gusta a uno; hay que hacerle frente con decisión y, después, ya no parecerá ni la mitad de lo que antes parecía.
Fortaleza
Los caballeros eran hombres que nunca se daban por muertos hasta no estarlo de verdad. Siempre estaban listos para ver el final de sus aventuras. Pero, con la generalidad de los hombres, sucede que se dejan vencer por la pena o el temor mucho antes de que sea necesario. Muchos dejan de trabajar con entusiasmo porque no obtienen éxito inmediatamente; pero a buen seguro que si persistieran un poco, lo obtendrían. El hombre debe esperar que tendrá que trabajar rudamente antes de obtener éxito.

Las ranas en la crema, un ejemplo de perseverancia.
Algunos de vosotros conoceréis la historia de las dos ranas; pero, para los que no la conozcan, héla aquí;
Dos ranas salieron de paseo un día y llegaron a un gran tazón de crema. Por estar mirando para adentro, las dos se cayeron en él.
Una se dijo: "Esta es una nueva clase de agua, ¿Cómo va a poderse nadar en ella? Es inútil intentar la lucha". Y se hundió hasta el fondo y se ahogó, por no haber tenido ánimo.
Pero la otra, más varonil, luchó para nadar, empleando cuanto pudo sus brazos y sus piernas a fin de sostenerse a flote y, cada vez que sentía que se hundía, luchaba con más denuedo, sin perder la esperanza.
Al fin, cuando estaba ya tan cansada que parecía que no podría más, sucedió algo curioso: con tanto agitar los brazos y las piernas había batido la crema, convirtiéndose ésta en trozo de mantequilla, por lo que, de repente, se encontró sentada en su parte superior.
Por tanto, cuando todo parece ir mal, sonreid y repetíos este estribillo: "iPersistid, persistid, persistid!". Y veréis cómo, al final todo sale bien. Un gran paso hacia el éxito es ser capaz de soportar los desengaños.
Alegría
Los caballeros tenían mucho cuidado de no perder la paciencia. Pensaban que perder la paciencia y mostrarse iracundo era señal de malos modales.
El capitán John Smith era el tipo del hombre alegre. Al final de su vida, dos niños, a quienes había contado sus aventuras, escribieron un libro sobre ellas y decían, que les costaba mucho trabajo escuchar lo que contaba, pues a menudo se reía de las dificultades por las que había atravesado. Lo cierto es que, si no hubiera sido hombre de tan buen humor, jamás habría podido salir con bien de los peligros que tuvo que arrostrar en diveras ocasiones durante su vida.
Sus enemigos lo apresaron varias veces -y algunos de éstos eran salvajes-, pero siempre lograba cautivarlos con sus modales agradables y acababa por convertirlos en sus amigos y de ésta manera,o lo dejaban ir, o no lo molestaban más cuando trataba de escapárseles.
Si desempeñáis vuestro trabajo alegremente, éste se convertirá en un placer; además, vuestra alegría se contagiará a los que os rodean y con ello habréis cumplido parte de vuestro deber como Scouts. Sir J. M, Barnie escribió: "Aquellos que son capaces de poner un rayo de sol en las vidas de otros, no pueden dejar de ser felices". Si lográis hacer felices a otros, seréis felices vosotros también.
Yo os voy a descubrir el secreto para hacer vuestro trabajo fácil, sin importar cuál sea éste. Si vuestro trabajo es la lección de la escuela, o prestar servicio a vuestro patrón en el taller o en la oficina, podréis, si lo deseáis, hacer de este trabajo algo muy aburrido y cansado. Si estáis pensando constantemente en cómo podréis divertiros cuando salgáis y cuánto mejor lo pasan otras personas que no tienen que trabajar, acabaréis por odiar vuestro trabajo; éste os pesará en todo momento y terriblemente; lo haréis mal y no adelantaréis jamás. Pero, si seguís la línea contraria de conducta y pensáis cuál será el resultado de vuestro trabajo y en lo bueno que de él resultará para vosotros y para quienes lo desempeñáis, entonces, lo haréis con interés y pronto descubriréis que, en vez de odiarlo, lo amáis; que cada vez lo desempeñáis mejor y que adelantáis en él constantemente.

El capitán John Smith cayó en un pantano junto con su guía indio a quien llevaba atado a la muñeca,
y fue capturado: pero su temperamento jovial lo ayudó a escapar.
Si tenéis el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez os encontraréis en circunstancias difíciles; si una dificultad, peligro o molestia parece grande, pero sois inteligentes y os forzáis a sonreír ante ella, aún cuando esto os cueste trabajo en un principio, os parecerá, desde el momento en que hayáis sonreido, que la dificultad ha desaparecido y entonces podréis resolverla con facilidad.
Buen humor
El buen humor lo obtiene un muchacho, si lo desea. Y le ayudará en cualquier juego que pueda practicar, y muy especialmente, en sus dificultades y peligros, poniéndolo, con frecuencia, en mejor situación que la de un individuo violento.
Las malas palabras y los juramentos, los usan, como el cigarro, aquellos muchachos que quieren presumir de hombrecitos y que, lo único que logran es demostrar lo tontos que son. Generalmente, un hombre lanza juramentos cuando es susceptible de perder la cabeza si se encuentra en situación apurada. Por lo tanto, es un hombre en quien no puede confiarse.
En las situaciones difíciles, lo que se necesita es conservar la calma; así, cuando está uno particularmente ansioso, excitado o violento, no debe lanzar juramentos, sino, por el contrario, forzarse a sonreír y muy pronto notará la diferencia.
El capitán John Smith, que jamás fumaba ni juraba, tenía un modo particular de tratar con aquellos que lo hacían, modo que los Scouts han adoptado también. En su diario dice que, cuando sus hombres derribaban árboles y las hachas les ampollaban las manos, cada tercer golpe de hacha, lanzaban un juramento que apagaba el eco del golpe. Para remediar esto se le ocurrió un plan que consistía en anotar cada juramento que lanzaban y, por la noche, hacía que les vaciaran por la manga de lo camisa, un bote de agua por cada juramento que hubieran lanzado. Con este sistema, uno de ellos recibió tal baño, que durante una semana casi no lanzó un juramento.
Fogata
22
Aprovechamiento personal
Los caballeros de antaño eran sumamente religiosos. Tenían especial cuidado de asistir a los servicios de su religión, especialmente antes de entrar en combate o de hacer frente a una dificultad seria. Consideraban cosa importante estar siempre preparados para la muerte. Además de adorar a Dios en la iglesia, los caballeros le admiraban en sus criaturas, tales como los animales, las plantas y la naturaleza toda.
Lo mismo hacen hoy día pacíficamente los Scouts. A dondequiera que van, aman los bosques, las montañas y las praderas y gustan de observar y saber todo lo que se refiere a los animales que en ellas habitan, así como a las maravillas de las plantas y las flores.
Un hombre no vale nada si no cree en Dios y obedece su Ley. Por tanto, todo Scout debe tener una religión. La religión es una cosa bien sencilla. Primero, amar y servir a Dios. Segundo, amar y servir al prójimo.
Al cumplir con vuestro deber, siempre dad gracias a Dios. Siempre que gustéis de un placer, un juego, o que tengáis éxito en alguna obra, dad a Él las gracias, aún cuando sólo sea con una o dos palabras, como lo hacéis cuando tomáis vuestros alimentos. También es bueno bendecir a los semejantes; por ejemplo, si véis partir un tren, pedid a Dios la bendición para todos los que van en él.

El Scout es activo en HACER EL BIEN. No es pasivo, conformándose con SER BUENO.
Su deber es ser útil y generoso con el prójimo.
Al cumplir vuestros deberes para con el prójimo, sed serviciales y generosos y siempre sed agradecidos por cualquier favor que recibáis, cuidando de hacer patente vuestra gratitud. Recordad de nuevo que un obsequio que se os haga no es vuestro en tanto no lo hayáis agradecido debidamente.
Mientras viváis en este mundo, tratad de hacer algo bueno que perdure después de vuestra muerte.
Un escritor dijo: "Yo pienso que, cuando el sol desaparece en el ocaso, una gran manta se corre sobre el mundo para ocultar la luz del cielo; pero las estrellas son como pequeños agujeros hechos en esa manta por las buenas acciones ejecutadas en este mundo".
"Las estrellas no son todas del mismo tamaño; unas son grandes y otras pequeñas, porque algunos hombres han hecho grandes acciones y otros las han hecho pequeñas; pero todas han perforado un agujero en la manta por el bien que aquéllos han hecho antes de ir al cielo".
Tratad, pues, de perforar vuestro agujero en la manta mientras estéis en el mundo.
Vale la pena ser bueno; pero es mucho mejor hacer el Bien.
Ahorro
Es interesante pensar que, entre vosotros, muchachos que leéis estas lineas, algunos ciertamente, llegaréis a ser hombres ricos y otros moriréis en la pobreza y la miseria. Pero esto dependerá enteramente de vosotros mismos, de lo que hagáis.
Y muy pronto podréis decir cuál va a ser vuestro futuro.
El individuo que desde niño principia a ganar dinero, continuará ganándolo como hombre. Encontraréis que esto es difícil al principio; pero después veréis que cada día es más fácil. Si principiáis y continuáis, recordad: es casi seguro que tendréis exito al final, especialmente si vuestro dinero es fruto de trabajo arduo.

Hay muchas maneras en que un muchacho puede ganar dinero:
pintando una cerca, cuidando un jardín o haciendo mandados.
Si sólo tratáis de hacerlo por medios fáciles, como por ejemplo, apostando a un caballo en las carreras, lo probable es que, al final, lo perdáis todo. Ninguno que apuesta gana al final. En las carreras, el único que gana dinero es el encargado de las apuestas; y, sin embargo, hay miles de tontos que en ellas apuestan su dinero porque alguna vez ganaron, o porque tienen esperanzas de ganar algún día.
Multitud de muchachos pobres han acabado siendo hombres ricos. Pero, en la mayoría de los casos, es porque se lo propusieron desde un principio. Trabajaron para conseguirlo y, por principio de cuentas, pusieron todos los centavos que pudieron en un Banco de Ahorros. Por tanto, todos vosotros tenéis la oportunidad, si sabéis aprovecharla.
Los caballeros de antaño estaban obligados por sus reglas a ser ahorrativos, a no gastar sumas de consideración en sus diversiones, a ahorrar para poderse sostener y no ser una carga para los demás, así como también para tener con qué hacer caridad. Si no tenían dinero propio, no les era permitido pedirlo; tenían que trabajar y conseguirlo por medio de su esfuerzo. Por tanto, el hacer dinero va aparejado con la hombría, el trabajo arduo y la sobriedad.
Cómo hacen dinero los Scouts
Hay muchas maneras en que, un Scout o una Patrulla, pueden hacer dinero, tales como: reparando y tapizando de nuevo muebles viejos, línea que produce bastante; haciendo marcos, jaulas y juguetes que después pueden venderse con facilidad; criando canarios, gallinas o conejos y cuidando de un panal; todo esto produce dinero.

Una Patrulla puede ganar dinero juntando botes de lata usados y papel de desperdicio.
Juntar cajas de embalaje viejas y convertirlas en leña; cuidar cabras y vender la leche, aunque esto sólo puede hacerse en determinados lugares; fabricar canastas y loza; encuadernar libros; y otras cosas por el estilo, son también medios de ganar dinero.
Una patrulla, trabajando en conjunto, puede formar un cuerpo de mensajeros en una ciudad rural, o cultivar un jardín para vender verduras y flores, o constituir un coro, o poner en escena algunas piezas Scouts o pastoriles.

Cómo hacer botones con cordones para zapatos o con correas de cuero.
Después de completar 2 ó 3 vueltas, apriétese el nudo tirando de la punta hasta que todas las lazadas estén bien apretadas y córtese la punta sobrante.
Estas son tan sólo unas cuantas sugestiones, pero hay multitud de otras maneras de hacer dinero, las cuales podréis idear vosotros mismos de acuerdo con el lugar en que os encontréis.
Pero, para hacer dinero, hay que trabajar.
El actor Ted Payne solía decir en una de sus representaciones:
"No sé lo que me pasa; como bien, bebo bien y duermo bien; pero, cuando alguien me habla de trabajar, me sobrevienen escalofríos". Existen otros muchos individuos con corazón de gallina que, cuando se encuentran frente al trabajo, "sienten escalofríos".
Principiad, hoy mismo, a hacer una alcancía y depositad en ella todo lo que ganéis y, cuando hayáis juntado suficiente dinero, Ilevadlo a un Banco y abrid allí una cuenta a vuestro nombre.
Cómo progresar
Hace algunos años, los Estados Unidos sostenían una guerra en la isla de Cuba. El presidente de los Estados Unidos, McKinley, deseaba enviar una carta al jefe cubano García; pero no sabía cómo hacerlo, ya que los rebeldes estaban peleando juntos con los norteamericanos, en un terreno salvaje y difícil.
Cuando estaba discutiendo el asunto con sus consejeros, alguien dijo: "Hay un joven, apellidado Rowan, que parece ser capaz de llevar al cabo cualquier cosa que se le encomiende; ¿por qué no ensayar con él?".

En este mapa de la América Central y del Mar Caribe encontraréis la isla de Cuba,
a través de la cual tuvo que caminar Rowat, para encontrar a García.
Se llamó a Rowan y, cuando estuvo delante del presidente, éste le explicó para qué le había llamado; y entregándole la carta, le dijo:
"Deseo que esta carta le sea entregada a García".
Rowan solamente sonrió y tomó la carta. Salió del cuarto y puso manos a la obra.
Pasaron unas semanas y Rowan regresó ante el presidente a quien dijo: "Señor, entregué vuestra carta a García". Por supuesto, McKinley hizo que le explicara cómo lo había hecho.
Resultó que Rowan había tomado un bote con el que había llegado hasta la costa de Cuba, donde había desembarcado, internándose en la selva. A las tres semanas, apareció por el lado opuesto de la isla y, habiendo pasado por entre el enemigo, había encontrado a García y le había entregado la carta.
Rowan era un verdadero Scout. La forma en que procedió es la misma en que proceden los Scouts cuando tratan de cumplir una orden. Por difícil que ésta parezca, ponen manos a la obra con la sonrisa en los labios. Mientras más difícil sea, más interesante será cumplirla.
La mayoría de las personas habrían hecho una porción de preguntas: cómo principiar, cómo llegar al lugar, cómo conseguir alimentos y otras por el estilo. Pero Rowan no hizo nada de eso. Simplemente se informó de lo que se requería de él y, en seguida, procedió a ejecutarlo sin decir una palabra, dando una patada a la sílaba "IM" de la palabra IMPOSIBLE. Cualquier persona que actúe en esa forma estará segura de salir adelante.

Rowan cumplió la orden dando una patada a la sílaba lM de la palabra IMPOSIBLE.
Cualquier individuo que actúa así está seguro de salir adelante.
Muchos Scouts hacen servicio especial de mensajeros. Estos muchachos, por tener que desempeñar, con frecuencia, tareas difíciles y sentir la responsabilidad de tener que hacerlo con éxito, llegan a tomarlas con gran confianza y, sin necesidad de hacer preguntas necias, ponen, en forma práctica, manos a la obra.
Ésta es la manera de solucionar cualquier dificultad que se presente en la vida. Si conseguís un empleo, o se os presenta una dificultad que os parezca demasiado grande para vosotros, no retrocedáis, sonreíd y pensad en la forma de salir adelante con éxito, poniéndola desde luego en práctica.
Recordad siempre que "una dificultad deja de serlo en cuanto os reís de ella y ponéis manos a la obra".
No tengáis miedo de cometer errores. Napoleón decía: "Nadie hay que haya hecho algo y que no haya cometido un error".

Un muchacho que ha aprendido cuanto le ha sido posible como Scout. tiene en la vida una buena oportunidad.
Memoria
Practicad el recordar cosas. Un individuo que tiene buena memoria, se abre paso, porque hay infinidad de personas que no la tienen y ello se debe tan sólo a que no la ejercitaron.
Una isla de coral está constituida por animales sumamente pequeños que se agrupan entre sí. Así, los conocimientos del hombre están constituidos por su observación de pequeños detalles que va colocando unos junto a otros en su cerebro, recordándolos después.
Suerte
Si deseáis subir a un ómnibus, no os sentáis y lo dejáis pasar, para después exclamar: "iQué mala suerte tengol", sino que os acercáis a él y lo abordáis. Pues bien, esto mismo es lo que sucede con lo que, algunas personas, llaman suerte; y se quejan de que la suerte jamás se acerca a ellos. Suerte es, en realidad, la oportunidad de recibir algo bueno o de hacer algo grande. Lo que hay que hacer es estar alerta, buscando la oportunidad, para asirla en cuanto se presente, corriendo y aún saltando para atraparla; pero nunca quedarse sentado, esperando tranquilamente a que se presente. La oportunidad es un ómnibus que hace muy pocas paradas.
Escoger una carrera
"Siempre listos" para lo que pueda acontecer en el futuro. Si de muchacho tenéis un empleo donde ganáis dinero, debéis pensar lo que váis a hacer si ese trabajo se os acaba. Debéis aprender algún oficio y, mientras lo hacéis, ahorrad algo de vuestra paga para poderos sostener hasta que encontréis un empleo de acuerdo con vuestro oficio.
Además, tratad de aprender algo de un segundo oficio para caso de que el primero llegara a fallaros alguna vez, como con frecuencia sucede.
Un patrón me dijo una vez que jamás ocupaba a un muchacho que tuviera las puntas de los dedos amarillentas (a causa del cigarro) o que llevara la boca abierta (los que respiran por la boca adquieren la expresión de un idiota). Cualquier hombre, con cuenta corriente en el banco, puede estar seguro de obtener un empleo, siempre que no beba y tenga carácter alegre.

¡No seais haraganes! Si deseáis tener éxito aprended un oficio útil.
Muchos disipadores o debiluchos han salido al mundo y han fracasado, pero jamás he sabido que haya fracasado un joven que haya salido al mundo con verdadero deseo de trabajar, con la habilidad suficiente para conservar su empleo, que fuera sobrio y obrara rectamente.
Fogata
23
Estar preparado para caso de accidente
Los caballeros de antaño se llamaban "Caballeros Hospitalarios" porque sostenían hospitales dedicados al tratamiento de los enfermos, los pobres y los heridos en accidentes o en guerra. Ahorraban su dinero para sostener estos hospitales y, aún cuando eran hombres valientes, algunas veces hacían de enfermeros y doctores.
Los Caballeros de San Juan de Jerusalén, hace ochocientos años, se dedicaban particularmente a este trabajo. La sociedad británica de ambulancias de San Juan y la Cruz Roja actuales, son los herederos de aquellos caballeros.
Los exploradores, los cazadores y otros Scouts en los lugares apartados del mundo, tienen que saber lo necesario para caso de accidente o enfermedad, ya sea que ocurra con ellos mismos o con sus seguidores, ya que, algunas veces, se encuentran a cientos de millas de cualquier doctor. Por esta razón, los Scouts deben aprender todo lo que puedan respecto a la forma de atender a los accidentados y a los enfermos.
Mi hermano acampaba una vez con un amigo, en una selva de Austria. Su amigo, tratando de descorchar una botella, sostenía ésta entre sus rodillas para afianzarla mejor. La botella se rompió y una de sus aristas filosas se le enterró profundamente en la pantorrilla, cortándole una arteria. Mi hermano tomó rápidamente una vara, la pasó por la gasa del pañuelo y le dió vueltas hasta que la piedra hiciera presión sobre la arteria. En seguida, consiguió una venda que quedó tan apretada que detuvo la hemorragia. Si mi hermano no hubiera sabido lo que tenía que hacer, aquel hombre se hubiera desangrado de tal manera, que hubiera muerto en unos cuantos minutos. Pero afortunadamente, mi hermano tenía conocimientos en la materia y salvó aquella vida, procediendo con rapidez a hacer lo que era necesario.
Accidentes
Continuamente están pasando accidentes y los Scouts, por tanto, tienen constantemente oportunidad de prestar ayuda en primeros auxilios.
Todos tenemos un gran concepto de quien, a riesgo de su propia vida, salva la de uno de sus semejantes. Tal hombre es un héroe.
Los muchachos piensan así de él sobre todo porque lo consideran un ser enteramente diferente de ellos. Pero no lo es; todo muchacho tiene oportunidad de salvar una vida, de ser un héroe, si se prepara como es debido.
Es enteramente seguro que, casi todos vosotros, Scouts, presenciaréis algún día un accidente; y entonces, si sabéis lo que hay que hacer y lo hacéis prontamente, obtendréis para siempre la satisfacción de haber salvado una vida, o de haber prestado ayuda.
Estad listos
Recordad vuestra divisa: "Siempre listos". Siempre listos para prestar ayuda en un accidente, porque os habéis preparado de antemano y sabéis lo que hay que hacer en las diferentes clases de accidentes que pueden ocurrir.
Siempre listos, para hacer lo que deba hacerse en el mismo momento en que ocurra el accidente.
Voy a explicaros lo que hay que hacer en diferentes clases de accidentes y vosotros lo practicaréis cuando os sea posible. Pero lo importante para vosotros, Scouts, quienquiera que seáis y cualquiera que sea la cosa que estéis haciendo, es pensar "¿qué clase de accidente podría ocurrir aquí? " y "¿cuál es mi deber si ocurre"? Entonces estaréis listos para actuar.

Tomasito, el Pie Tierno. No. 10.
Tomasito en la calle.
Tomasito es un peatón alocado.
Que se apea del ómnibus sin ningún cuidado.
Y, cuando el accidente ocurra, recordad que, como Scouts, es vuestro deber ser los primeros en acudir a prestar ayuda. Jamás permitáis que un extraño se os adelante.
Pensar de antemano
Suponed, por ejemplo, que os encontráis en la plataforma de una estación llena de gente, esperando un tren.
Pensáis para vosotros mismos: "Si alguna de estas personas llegara a caerse de la plataforma a los rieles al acercarse el tren, ¿qué podría yo hacer? Debería saltar inmediatamente y empujarla fuera de la vía para el lado de enfrente, ya que, de todos modos, no habría tiempo para subirla de nuevo a la plataforma. Mas, si el tren estuviere ya demasiado cerca, el único modo de salvarla sería tendiéndome y haciéndola que se tendiera entre los rieles y esperar así a que el tren pasara por encima de ambos".
Entonces, si este accidente llegara a pasar, saltaríais inmediatamente poniendo en práctica vuestra idea, mientras que todos los demás sólo correrían de un lado para otro, gritando y sin saber qué hacer.
Un caso así ya ocurrió. Una dama cayó de la plataforma en la estación de Finsbury Park, en Londres, en el momento en que entraba el tren. Un hombre llamado Alberto Harwick saltó y se tendió sobre los rieles, teniéndola también a ella y sujetándola, mientras el tren pasaba por arriba de ellos sin tocarlos.
En cambio, ocurrió una escena bochornosa en Hampstead, donde, frente a una multitud, se ahogó una mujer en un estanque poco profundo, después de luchar desesperadamente durante media hora. ¡Y no hubo ninguno que tuviera el arrojo suficiente para echarse al agua y salvarla! Parecería imposible que tantos hombres hubieran podido permanecer parados en la orilla, nada más que hablando; pero así fue, para eterna ignominia suya. El primero que llegó, en vez de arrojarse al agua, se limitó a llamar a otro. Luego llegaron varios; pero, al ver que los que allí estaban no se metían, cundió una especie de miedo misterioso, por la que ninguno se atrevió a auxiliarla, dejando que la pobre mujer se ahogara frente a ellos.
Lo que puede hacer un Scout
Si allí hubiera habido un Scout, seguramente habría sido muy diferente. Hubiera sido la gran oportunidad para que se luciera un Scout. Él se habría acordado de su adiestramiento.
Cumplid vuestro deber.
Ayudad a vuestros semejantes, especialmente si se trata de una mujer.
No os importe que otros se echen para atrás.
Arrojaos con decisión, atendiendo al objeto que perseguís, sin considerar vuestra propia seguridad.
Los muchachos tienen la idea de que son demasiado jóvenes o demasiado pequeños para tomar parte directa en un salvamento. Pero esto es un gran error.
Desde que escribí este libro, miles de casos han ocurrido en que los Scouts han saltado al agua para salvar a personas que se estaban ahogando, donde la multitud tenía miedo y no ayudaba en nada.
Entre los Scouts, tenemos medallas al valor que se otorgan por actos de heroísmo y por salvamento de vidas.
Que todo Scout se prepare para ganar una de estas medallas.
Algún día podrá ocurrir un accidente delante de vosotros, que os brinde la oportunidad. Si habéis aprendido de antemano lo que hay que hacer, podréis adelantaros inmediatamente y hacer lo debido y, posiblemente, ganaréis una de esas medallas. Pero, en cualquier caso, tendréis algo que es infinitamente mayor que una medalla: la satisfacción de haber ayudado a uno de vuestros semejantes, aún con peligro de vuestra vida.
Fogata
24
Accidentes y el modo de conducirse en ellos
Cada año se pierden muchas vidas a causa del pánico
que, con frecuencia, se origina por causas pequeñas, que bien podrían
haberse detenido si uno o dos hombres hubieran conservado la calma.
Una noche, hace algunos años, en un vapor de río, en el puerto
de Nueva York, un hombre que había pescado algunos cangrejos, pensó
que sería una magnífica broma dejar suelto a uno sobre la cubierta.
El cangrejo agarró al gato del barco, le hizo aullar y saltar en medio
de un grupo de colegialas, que inmediatamente se dispersaron gritando. Esto
hizo que el pánico se apoderara de los cientos de pasajeros que iban
a bordo, los que corrieron en todas direcciones y, en un momento dado, uno de
los barandales cedió y ocho personas cayeron al agua. Antes de que pudiera
hacerse algo por ellas, la corriente las arrastró y se ahogaron.
Hace algunos años, en una ciudad de Rusia, un hombre, al abrir su tienda por la mañana, vio una enorme bomba negra sobre el mostrador. Salió corriendo a la calle para librarse de ella y, un policía que le vio correr, le tomó por un ladrón y cuando le ordenó que se detuviera y no le hizo caso, le disparó. El tiro no lo hirió, pero en cambio fue a herir a otro hombre; sobrevino el pánico y se perdieron varias vidas. Cuando todo hubo concluido, el hombre regresó a su tienda y encontró que la bomba todavía estaba sobre el mostrador; nada más que no era una bomba, sino ¡una sandía!
Hace también algunos años, ocurrió un caso de aplastamiento y pánico entre unos niños, en un teatro de Barnsley, sin otra causa que el apiñamiento de gente y ocho niños murieron aplastados. Muchas otras vidas, ciertamente, pudieron haberse perdido, si no hubiera sido por dos hombres que conservaron la serenidad e hicieron lo que debían. Uno de ellos, llamado Grey, llamó con voz alegre a varios de los niños para que se fueran hacia otro lado, mientras el otro, uno de los operadores, proyectaba una película sobre la pantalla con lo que distrajo la atención de la gente y evitó el pánico. Si tan sólo una o dos personas conservan la calma y hacen al instante lo que se deba, logran, con frecuencia, calmar a centenares de personas y salvar muchas vidas.
Cuando cunde el pánico entre aquellos que nos rodean, bien puede ser que, de pronto, sienta uno el deseo de hacer lo que los demás estén haciendo, ya sea correr, o gritar: ¡Ay! Pero entonces debéis refrenaros. No os dejéis llevar del pánico, como los demás; conservad la serenidad y pensad qué es lo que debéis hacer y hacedlo inmediatamente.
Salvamento en caso de incendio
Ejemplos de valeroso salvamento de víctimas en los incendios, se dan con frecuencia. Los lee uno constantemente en los periódicos y vosotros deberíais estudiar cada uno de estos casos conforme van ocurriendo, imaginándoos lo que habríais hecho en aquellas circunstancias. En esta forma podéis empezar a familiarizaros con los diferentes accidentes.
Ocurrió hace algunos años, el caso de George Obeney, joven marinero inglés, cuyo barco, el "Andrómeda", se encontraba anclado en Chatham. Iba caminando por la calzada de Kingsland, cuando vio de pronto una casa en llamas y a una mujer que en uno de los pisos superiores pedía auxilio a gritos por una ventana, diciendo que tenía allí varios niños y que les era imposible salir. El marinero dejó al punto a sus amigos y quién sabe cómo logró encaramarse por la fachada hasta la ventana que quedaba debajo de aquella en que se encontraba la mujer, rompiendo un vidrio para tener donde apoyarse con firmeza. Entonces, desde la ventana de arriba, la mujer le bajó a uno de los niños que él recogió, poniéndolo luego en el suelo. Y así, uno después de otro, bajó a seis niños al suelo y, finalmente, a dos mujeres. Entonces el marinero, sofocado por el humo, perdió el conocimiento y cayó, pero fue recibido abajo por unos hombres. El suyo es para vosotros un ejemplo de cómo cumplir PRONTO con vuestro deber sin deteneros a pensar en los peligros, ni las dificultades.
Una casa se incendió en la playa de Shoreham y la Tropa local de Scouts pronto apareció en escena. Trabajaron como verdaderos Scouts: no solamente actuaron como bomberos, dominando el fuego, sino también como salvavidas, rescatando a dos damas y a un niño, prestándoles después los primeros auxilios y curando sus heridas.
Incendio en una casa
Si veis que una casa se está incendiando, debéis hacer lo siguiente:
1o.- Avisar a los que estén dentro de ella.
2o.- Avisar al primer policía o estación de bomberos que podáis encontrar.
3o.- Conseguir que los vecinos traigan escaleras, colchones, tapetes, para recibir a las gentes que salten por las ventanas.

No es agradable el ser enrollado en una alfombre tapete y ser rodado por el suelo,
pero es la única forma de salvar a una persona cuyas ropas han prendido fuego.
Después de la llegada de las bombas, lo mejor que pueden hacer los muchachos es ayudar a la policía a mantener a la gente a distancia para que no estorben a los bomberos.
Si hubiere necesidad de entrar a la casa para ayudar a sacar personas desmayadas o débiles, hay que colocarse un pañuelo mojado sobre la nariz y la boca y caminar bien agachados, o a gatas, lo más cerca posible del suelo, pues es ahí donde hay menos humo y menos gases nocivos. También para pasar por entre el fuego y las chispas, tomad, si fuere posible, una manta, mojadla y hacedle un agujero en el centro, por el cual meteréis la cabeza, improvisando así una especie de manto a prueba de chispas con el que podréis avanzar por entre las llamas y las chispas.
Cuando hay un incendio cerca, los Scouts deben reunir sus patrullas lo más pronto posible y, a paso Scout, dirigirse al lugar del siniestro, guiándose por el humo o los fulgores. Una vez allí, el Guía de Patrulla se pondrá a las órdenes del jefe de los bomberos, ofreciéndole la ayuda de su patrulla, ya sea para formar una valla que detenga a la gente, o como mensajeros, o para cuidar de que no haya robos, o para ayudar en cualquier forma.
Si encontráis una persona cuyas ropas están ardiendo, la tiraréis al suelo, pues las llamas sólo arden hacia arriba, e inmediatamente la enrollaréis en una alfombra, tapete, abrigo o manta. Al hacerlo, tened precaución para no ir a incendiaros también vosotros. La razón de este procedimiento es que el fuego no puede seguir ardiendo si le falta el aire.
Si encontráis una persona desmayada (que, de susto, se hubiera escondido debajo de una cama o de una mesa), la sacaréis ya sea cargada al hombro, o lo que con frecuencia es más práctico cuando el humo es muy denso o hay gases, os haréis un arnés con sábanas o cuerdas y la ataréis a vuestro cuerpo de manera que podáis sacarla del cuarto arrastrándola y caminando vosotros a gatas.
Para lo anterior, haréis en cada extremo de la cuerda o sábana, una gaza con nudo fijo para pasar una por el cuello del paciente hasta colocársela alrededor del pecho bajo los brazos y la otra por vuestra propia cabeza hasta debajo de vuestros brazos. En seguida, lo arrastraréis con la cabeza hacia adelante y caminando vosotros a gatas.

Si la gaza tiene ¡a medida adecuada, le conservará la cabeza encima del pavimento.
Salvamento de ahogados
La lista de héroes Scouts demuestra cuán grande es el porcentaje de accidentes que suceden por no saber nadar. Es, por tanto, sumamente importante que todo el mundo sepa nadar y, una vez logrado esto, que aprenda a salvar a los que se están ahogando.
Un nadador regular puede salvar a una persona que se está ahogando si sabe cómo se hace y si lo ha practicado varias veces con sus amigos.
La idea popular que existe de que una persona que se está ahogando sale a flote tres veces antes de hundirse por completo, no es exacta; la persona puede hundirse definitivamente si no hay alguien que vaya de prisa en su auxilio.
Lo importante en los salvamentos de esta naturaleza es no dejar que la persona que se está ahogando se tome de uno al acercársele, pues entonces puede ahogarlo a uno también. Hay que acercársele siempre por detrás.
Colocad vuestro brazo a través de su pecho y vuestra mano en su axila, diciéndole que se esté quieta y no trate de luchar. Si obedece, con facilidad podréis conservarla a flote. Pero si no obedece, entonces tened cuidado de que el pánico no le haga manotear y asiros. Si llegara a tomaros por el pescuezo, colocad vuestro brazo alrededor de su cintura y la otra mano, con la palma hacia arriba, debajo de su barba con la punta de vuestros dedos debajo de su nariz. Entonces tirad y empujad alternativamente y tendrá que soltaros. Si os agarra por la muñeca, volved la mano contra su dedo gordo y tratad de libertaros. Pero jamás recordaréis todo esto si antes no lo habéis practicado muchas veces con otros muchachos, haciendo por turnos, de ahogado y de salvador.

Para salvar a una persona que se ha hundido en una superficie congelada,
empujad una escalera hasta ella.
Cualquiera de vosotros que aún no sepa nadar y que se caiga en un lugar donde el agua tenga más profundidad que su estatura, recuerde que para no hundirse hay que hacer estas cosas: Primero, conservar la boca hacia arriba echando la cabeza bien hacia atrás. Segundo, conservar llenos de aire los pulmones por medio de aspiraciones profundas y procurando expeler la menor cantidad de aire posible. Tercero, conservar los brazos debajo del agua. No hay que comenzar a gritar, con lo que sólo conseguiréis vaciar vuestros pulmones, ni a mover los brazos para todos lados, ni a hacer señas para que vengan a salvaros, pues con ello sólo lograréis hundiros.
Si ves a una persona caerse al agua y comenzar a ahogarse y no sabéis nadar, lanzadle una cuerda, un remo o una tabla para que pueda asirse a ellos y sostenerse. Si una persona se hunde en una superficie congelada y le es imposible salir porque las orillas se estén rompiendo, lanzadle una cuerda y decidle que no luche. Esto le dará confianza hasta tanto podáis conseguir una escalera larga o un palo para colocarlo atravesado sobre el agujero y proporcionarle la manera de salir, o bien para poder arrastraros hasta ella y darle la mano para ayudarla.
Lanzando una cuerda salvavidas
Con frecuencia, es mejor lanzar una cuerda a una persona que se está ahogando, que saltar a rescatarla y hacer que sean dos, en vez de uno, los que haya que salvar.
La longitud apropiada para esta clase de cuerdas es de 7 brazas (13 mts.). Si hacéis una cuerda especial para salvamento, hacedlo con una buena cuerda flexible trenzada o torcida, de 6 mm. de diámetro. Cuando hay que lanzarla a distancia, generalmente se le hace un nudo grande en el extremo que va a lanzarse; o se le ata una pequeña bolsa de arena para que tenga mayor alcance. Pero tened cuidado de apuntar a los brazos del que ha de recibirla y no a su cabeza.

Se necesita práctica para poder lanzar una cuerda correctamente y no quedar atrapado en ella.
Decidid de antemano con cuál mano vais a lanzar la cuerda. La mayoría, naturalmente, lo hará con la derecha. En esta mano enredad cuidadosamente vuestra cuerda, en el sentido de las manecillas del reloj, haciendo que cada vuelta tenga más o menos 45 cmts. de diámetro. Cuando hayáis enrollado la mitad, levantad uno de vuestros dedos para separar las vueltas siguientes, que quedarán en el resto de ellos. Cuando lleguéis al final de la cuerda, tenedla firmemente en vuestra mano izquierda con los últimos tres dedos, o mejor, haced en el extremo una gaza que ajuste a vuestra muñeca, para que, al lanzarla no se os escape de la mano. Entonces, pasad las segundas vueltas a los primeros dedos de vuestra mano izquierda. Entonces tendréis un rollo en cada una de vuestras manos. El rollo de la mano derecha será el que lancéis primero, lanzando inmediatamente el segundo, o sea el de la mano izquierda, pero sin dejar ir el cabo. Lanzada la cuerda de esta manera, no se enredará y podrá llegar, en línea recta, lo más lejos posible. Si la lanzáis en un solo rollo, lo más probable es que no se desenrolle adecuadamente y que no llegue muy lejos.
La cuerda puede lanzarse por encima o por debajo de la mano. Esto último constituye un ejercicio mejor y es casi esencial cuando se ha de lanzar la cuerda desde detrás de algún obstáculo, tal como un baluarte o un muro, y cuando tiene que lanzarse a un piso alto en caso de incendio.
Caballos desbocados
Algunas veces son motivo de accidente los caballos desbocados, que atropellan a la gente. Por eso es bueno saber cómo pararlos y evitar así que haya desgracias.
La manera de detener a un caballo desbocado, no es la que emplean muchas personas, de correr a ponérsele enfrente y espantarlo moviendo los brazos. Lo que hay que hacer es correr a la par con él, asirse de la vara con una mano para no caerse, y con la otra tomar la rienda, tirando de ésta hacia vosotros y volteando al caballo hacia alguna pared o alguna casa obligándolo así a detenerse. Por supuesto que, para un muchacho de poco peso, esto es muy difícil de llevar al cabo. Así pues, la parte que más bien podéis tomar vosotros en esta clase de accidentes, es la de atender a las personas atropelladas o heridas por el caballo desbocado.
Accidentes diversos
Es imposible dar una lista completa de los accidentes en que los Scouts pueden encontrarse, pero lo importante es recordar siempre que debe conservarse la calma y pensar qué es lo que hay que hacer en ese momento y ser lo suficientemente hombre para efectuarlo aún en las circunstancias más imprevistas.
El Scout J.C. Davel, de la Tropa No. 1 de Bloemfontein (África del Sur) vio, en la azotea de una casa, a una niña enredada entre los cables de la luz eléctrica, y aún cuando se le advirtió que no se le acercara porque él también podría fulminarse, subió y la rescató, siendo de lamentarse que ya estuviera muerta.
El Scout Lockley, de la Tropa No. 1 de Atherston, estaba en una feria mirando un tiovivo o calesita movido por la electricidad que producía una máquina de vapor. Al agacharse el operador, sus ropas se enredaron entre los engranes del mecanismo arrastrándole más y más, pero Lockley saltó a la máquina y, conociendo algo de la mecánica, movió la palanca deteniéndose aquélla en el momento preciso para salvar la vida de aquel hombre.
He aquí el ejemplo de un hombre que "Estaba Listo", porque sabía lo que había que hacer y lo hizo sin pérdida de tiempo.
PRÁCTICAS DE SALVAMENTO POR PATRULLAS
Practicad el formar una valla para contener a la gente, ayudados de vuestros bordones. Dicha práctica puede hacerse en forma de juego, dividiendo la Tropa en "multitud" y Scouts.
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Instruid a vuestros Scouts sobre los lugares en que se encuentran las bocas para incendio, los !ugares en que hay policías, las alarmas de incendio, las estaciones de bomberos, las ambulancias, los hospitales, etc.
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Practicad con vuestras cuerdas los nudos de gaza y el arrastre de personas sin sentido.
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Haced cuanto sea posible para que vuestros Scouts aprendan a nadar. En la ciudad, no habrá dificultad si se cuenta con un tanque. En el campo, la mejor oportunidad para los Scouts es hacer un campamento de verano a la orilla del mar, o de algún lago o río o donde no sea peligroso para nadar.
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Practicad los diversos métodos de salvamento de personas que estén ahogándose.
JUEGOS DE SALVAMENTO EN INCENDIOS
Preparad en un cuarto o edificio cercano un fuego que produzca mucho humo y volveos al local del Club. Secretamente arreglaréis con dos o tres muchachos que, cuando se dé la señal de alarma, corran espantados de un lado para otro, tratando de originar un pánico.
Dad la alarma, ya sea haciendo que alguien os avise que se ha declarado un incendio, o haciendo estallar cohetes. En seguida, haced que una o dos patrullas traten de apagar el incendio bajo la dirección de sus Guías. Deberán proceder a cerrar todas las ventanas y puertas y mandar Scouts a diferentes partes del edificio en busca de personas que salvar.
Estos Scouts deberán ir provistos de pañuelos mojados para colocárselos sobre la nariz y la boca. Las personas desmayadas (sacos rellenados), serán colocadas debajo de las mesas, etc. Los Scouts las salvarán echándoselas al hombro o arrastrándolas hacia afuera y bajándolas hasta el piso de la calle, ya sea por medio de cuerdas o resbaladeros, o arrojándolas sobre mantas preparadas para el objeto, etc.
Otros Scouts conectarán las mangueras o formarán filas para pasar los cubos con el agua.
Otros revivirán a los salvados y otros más formarán valla para detener a los curiosos.
Si llegarais a encontraros en un accidente, recordad que no sois médicos. Como auxiliares, lo primero que debéis hacer es mandar buscar al médico, salvo caso de heridas pequeñas. Vuestra tarea es evitar que el paciente se ponga peor mientras recibe la atención médica necesaria, evitándole una conmoción, deteniéndole la hemorragia, dándole respiración artificial, o haciendo cualquier otra cosa que sea necesaria.
En un accidente en que os encontréis solos con una persona herida que esté inconsciente, colocadla con la espalda contra el suelo, la cabeza un poco levantada y vuelta hacia un lado para evitar que se ahogue y para que si le viene algún vómito éste pueda escurrir fuera de la boca. Soltadle la ropa alrededor del cuello y del pecho. Cubridle para que conserve el calor. Ved dónde está la herida y cuidadle de acuerdo con lo que se os ha enseñado en primeros auxilios.
Si encontráis yacente a una persona sin sentido, examinad con todo cuidado el piso a su alrededor, buscando huellas que puedan ser de utilidad y anotadlas, así como la posición en que encontrasteis a la persona por si acaso después hubiere sospechas de haber sido víctima de un atraco.
Si os encontráis con vuestra patrulla en el momento de un accidente o encontráis a un herido, el Guía deberá enviar a un Scout en busca del médico y él personalmente atenderá al herido con la ayuda de otro Scout. El Subguía, con los demás Scouts, ayudará trayendo agua, o mantas, haciendo camillas o manteniendo alejados a los curiosos, por medio de una vaila formada con la ayuda de los bordones.
Por regla general, al principio hay que conservar quieto al paciente. Así pues, no tratéis de moverlo sino sólo en caso de absoluta necesidad y no le molestéis con preguntas hasta que se haya recuperado un poco.
Conmoción
La conmoción es una condición peligrosa, que viene aparejada con casi todas las heridas. Debéis, pues, estar siempre preparados para hacerle frente, dando por hecho que el paciente se encuentra ya en ese estado y procurando hacer todo lo posible por que no se empeore.
El paciente se desmaya, se pone pálido y, a veces, pierde el conocimiento. Procurad que esto no suceda. Acostadle inmediatamente sobre la espalda, con la cabeza hacia un lado y conservadle caliente por medio de mantas o abrigos colocados a su alrededor.
Hemorragias
Cuando una persona tiene una hemorragia producida por una herida, oprimid la herida o la carne inmediatamente por encima de ésta, es decir, entre la herida y el corazón; comprimidla bien con el pulgar para impedir el paso de la sangre por esa arteria. En seguida, buscad un objeto duro, algo así como una piedrecita en forma aplanada y redonda y atadlo fuertemente por encima de la herida.
Si la hemorragia es muy violenta, amarrad un pañuelo, sin apretar, alrededor del miembro, arriba de la herida y luego, atravesad un palo, y dadle vueltas hasta que se detenga la hemorragia. Esto se llama tornique, el cual debe aflojarse por lo menos cada quince minutos, para no causar daños serios y definitivos. Poned, si es posible, la parte herida más alta que el resto del cuerpo y conseguid un médico cuanto antes.
Si se trata solamente de una herida pequeña, haced una aplicación de yodo y cubridla con una cura limpia (esterilizada), manteniéndola en su lugar por medio de una venda.
Las hemorragias por los oídos, acompañadas de un estado de inconsciencia después de una caída, son señal de que el cráneo ha sido lastimado seriamente. Si fuera posible, el paciente no debe ser movido para nada. Lo mejor es acostarlo en el mismo lugar y ponerle agua fría o hielo sobre la cabeza, conservándolo en reposo absoluto hasta que llegue el médico.
El escupir o arrojar sangre por la boca, significa que hay una lesión interior o que se ha reventado algún vaso interno. Si la sangre es de color rojo pálido y está mezclada con espuma, significa que la lesión es del pulmón. En cualquier caso, mantened quieto al paciente y dadle a chupar hielo o sorbos de agua fría. Enviad a buscar un médico.
Respiración artificial
Para volver en sí a alguien que aparentemente se ha ahogado o que no respira por haberse asfixiado con humos o gases nocivos, es necesario hacerle la respiración artificial. Ésta consiste simplemente en acostar al paciente boca a bajo y exprimirle el aire que tenga dentro y alternativamente hacer que aspire y espire.

Todo Scout debe saber cómo dar respiración artificial.
1. Inmediatamente después de sacar del agua al paciente, lo acostaréis boca abajo, con un brazo extendido y la cabeza del lado, reclinada sobre el otro brazo. Poneos a horcajadas por encima de él, mirando hacia su cabeza.
2. Colocad vuestras manos en la cintura del paciente, una de cada lado, con los dedos todos juntos sobre las costillas inferiores.
3. Echaos hacia delante con los brazos bien extendidos, haciendo hacia abajo, una presión firme y uniforme sobre las costillas del paciente, mientras contáis despacio por miles: "dos mil, tres mil", comprimiendo así al paciente contra el suelo y obligando al aire a salir de su pecho.
4. Echad, ahora, el cuerpo hacia atrás para hacer cesar la presión, sin quitar las manos de su lugar, mientras contáis despacio: "cuatro mil, cinco mil".
Continuad así este movimiento hacia atrás y hacia delante, quitando y poniendo presión alternativamente para hacer que el aire entre y salga del pecho del paciente hasta que éste empiece en forma gradual a hacerlo por sí mismo.
El ritmo apropiado de este movimiento es de unas doce veces por minuto
Tan luego como el paciente respira, se deja de hacer presión, pero hay que observarlo cuidadosamente y, si falla, hay que volver a comenzar, hasta que respire por sí solo definitivamente. Bien pudiera ser que hubiera necesidad de tener personas de relevo.
Después, hay que dejarlo descansar en posición natural y ponerse a trabajar para hacerle entrar en calor, poniéndole paños calientes o botellas de agua caliente entre las piernas, debajo de los brazos y en las plantas de los pies.
Debe quitársele la ropa mojada, envolviéndole en mantas calientes. Se le ayudará a dormir y se le molestará lo menos posible, observándole cuidadosamente al menos durante una hora.
Ahora, practicad esto varias veces con otro Scout para que os familiaricéis bien con la manera de ejecutarlo y así ESTÉIS LISTOS para hacerlo algún día con alguien que lo necesite.
OTROS AUXILIOS
Quemaduras de ácido
Una vez aconteció que una mujer arrojó vitriolo a la cara de un hombre. Es éste un ácido terrible que quema y corroe la carne que toca. Afortunadamente, había allí un policía que sabía lo que debía hacer. Inmediatamente le echó gran cantidad de agua mezclada con sosa, para lavar el ácido y después le trató la herida como una quemadura ordinaria.
Apendicitis
Esta enfermedad asalta a algunas personas de repente, aunque, generalmente, va precedida de indisposición. Da un dolor muy fuerte en el abdómen, cinco centímetros a la derecha y debajo del ombligo. Recurrid en seguida al médico.
Vendajes
Para vendar un miembro roto, se necesita una venda triangular amplia tal como vuestra pañoleta Scout, cuyos dos lados deben ser iguales y de un metro de longitud.
Para hacer un cabestrillo para un brazo o una clavícula rota, colgad la venda al cuello del paciente, amarrando las dos puntas con un nudo de rizo (nudo cuadrado) con la punta de la venda hacia el brazo roto. Descansad el brazo en el cabestrillo y llevad la punta por detrás del brazo para prenderla con un broche de manera que el codo quede dentro del cabestrillo.
El vendaje de cabeza se usa para sujetar una curación de la piel de la cabeza. Abrid vuestro vendaje triangular y doblad la base a unos cinco centímetros, colocad la a la mitad sobre la frente del paciente, inmediatamente sobre las cejas, de tal manera que la punta cuelgue sobre la nuca; luego, tomad las dos puntas y cruzadlas firmemente por debajo de la base del cráneo y volvedlas hacia arriba para anudarlas con un nudo de rizo sobre la frente. Doblad la punta hacia arriba y prendedla con un broche sobre la coronilla. Tened cuidado de que los dobleces queden bien a los lados de la cabeza y de que las dos puntas queden recogidas.

La pañoleta Scout puede emplearse para formar un cabestrillo y un vendaje.
Haced un vendaje pulcro, metiendo bien la punta, como se ve en el grabado.
Hemorragia por la nariz
Generalmente, ésta no causa mucho daño ni es peligrosa. Pero, algunas veces, la hemorragia no se detiene y eso significa gran pérdida de sangre. Para contenerla colocad al paciente sentado en una silla y haced que eche la cabeza bien hacia atrás y que respire totalmente por la boca. Aplicar algo frío a la nuca puede ser beneficioso.
Envenenamiento de la sangre
Esto proviene de permitir que la suciedad se introduzca en una herida. Los síntomas son: hinchazón, dolor y enrojecimiento. El mejor calmante son los fomentos de agua caliente. Hay que llevar al paciente con el médico.
Rotura de huesos
Generalmente puede saberse cuando un brazo o una pierna están rotos, por la hinchazón y el dolor del lugar de la rotura. Algunas veces el miembro está doblado en forma anormal y el paciente no puede usarlo. Hay que llamar al médico y tratar, entretanto, al paciente por conmoción.
El miembro roto no debe ser movido para nada. Si fuere absolutamente necesario mover al paciente, atad primero el miembro fracturado a algo rígido, una tablilla que, impidiendo toda flexión, lo mantenga derecho mientras el paciente es conducido al hospital.
La tablilla puede ser hecha de listones de madera, con el bordón Scout, con periódicos enrollados ajustadamente, etc. Deberá ser lo suficientemente larga para ir más allá de las articulaciones de arriba y debajo de la fractura. Si es posible, colocaréis una tablilla a cada lado del miembro roto. Hay que amarrar firmemente las tablillas de punta a punta, con un pañuelo ordinario o con la pañoleta Scout, o con tiras de género, pero no tan apretadas que impidan la circulación de la sangre o que se entierren en la parte inflamada.
La clavícula se rompe, a veces, con una caída. En estos casos, no hay necesidad de tablillas. Dóblese el antebrazo, del lado roto, hacia arriba, cruzándolo diagonalmente sobre el pecho, y colóquese en un cabestrillo. Amárrese una venda angosta alrededor del cuerpo y sobre el cabestrillo.
Quemaduras y escaldaduras
Cuando alguien, por accidente, se quema o escalda con agua caliente y se le pone roja la piel, lo que debe hacerse inmediatamente es poner sobre el lugar alguna grasa como vaselina, vendando después ligeramente. Una pasta hecha de bicarbonato de sosa y agua alivia las quemaduras ligeras. Las quemaduras de sol se tratan como cualquiera otra.
Si una parte de la ropa se ahiere a una quemadura, no hay que arrancarla, sino cortar el pedazo con unas tijeras o una navaja afilada e inmediataménte proteger del aire la quemadura.
Cuando se trate de una quemadura grave (ampollas y aún carbonización), enviar por un médico y, mientras tanto, tratad al paciente como para conmoción. Jamás abráis las ampollas.
Asfixia
Para desalojar el objeto que esté obstruyendo las vías respiratorias, agachad al paciente hacia delante, dándole fuertes palmadas en la espalda entre los hombros. A un pequeñuelo, puede suspendérsele cabeza abajo y pegarle en la espalda. Si con esto no se obtiene éxito abridle la boca, por la fuerza si fuere necesario, introducid dos de vuestros dedos, por encima de la lengua, hasta el fondo de la garganta y procurad extraer el cuerpo extraño. Si dicho procedimiento ocasionare vómito, volvedle la cabeza a un lado.
La asfixia proviene también, a veces, de una inflamación repentina del interior de ¡a garganta. En este caso, poned alrededor del cuello del paciente, fomentos bien calientes, es decir, una toalla o franela mojada en agua muy caliente y bien exprimida, dándole al mismo tiempo hielo para que lo esté chupando o, al menos sorbos de agua fría.
Concusión o aturdimiento
Éste es el resultado ordinario de una caída o un golpe en la cabeza. Mantened al paciente en reposo absoluto y caliente. Conseguid un médico lo más pronto posible. Y recordad que lo peor que podéis hacer es administrarle estimulantes, darle a oler sales y moverlo.
Descarga eléctrica
Con frecuencia queda sin sentido un individuo por haber tocado un cable o un riel eléctricos. El paciente debe ser retirado, pero hay que hacerlo con mucho cuidado para no recibir uno también el choque eléctrico. Si fuere posible, cortad la corriente inmediatamente. Pero si no, entonces aislaos pisando sobre un vidrio o sobre madera seca si no hubiere vidrio o bien, poneos zapatos de hule. Emplead también guantes de hule antes de tocar al paciente. Si no los tenéis, envolveos las manos con varias capas de trapo seco y tirad del paciente con un palo seco. Tal vez haya necesidad de darle respiración artificial; una vez restablecida la respiración, tratadlo como en los casos de conmoción.
En St. Quen, Francia, un muchacho andaba cazando mariposas cuando se cayó sobre un riel del ferrocarril eléctrico y quedó muerto instantáneamente. Un transeúnte trató de levantarlo y cayó muerto junto a él. Un obrero vino corriendo a rescatarlos y murió de igual modo. Ambos presuntos salvadores murieron por no haber aprendido de antemano lo que debía hacerse en un caso como ése.
Desmayo
Si vuestro paciente se desmaya y se pone pálido -los desmayos provienen de falta de sangre en la cabeza- haced que se siente y empujadle la cabeza hacia abajo hasta tocar sus rodillas. Bañadle la cara con agua fría. Si tuviere la cara muy enrojecida, levantadle la cabeza, pues tiene demasiada sangre en ella, como sucede en la apoplejía o en los casos de insolacián.
Un anzuelo enterrado en la piel
En una ocasión, se me enterró un anzuelo en un dedo. Tomé una navaja y Corté la mosca que estaba en el gancho; entonces, empujé el gancho aun más dentro de mi dedo hasta que la punta empezó a empujar la piel de dentro para afuera. Con una navaja filosa, hice una cortadita en la piel para que la punta pudiera salir fácilmente y entonces ya pude asirlo bien y sacar todo el gancho. Naturalmente que un gancho no puede extraerse haciéndolo retroceder, porque las púas agarrarían la carne siempre.
Llevad a cabo luego el aseo de la herida.
Ataque
Una persona da un grito y cae, y se retuerce y agita sus miembros, echando espuma por la boca; tiene un ataque. No hay para que hacerle nada, como no sea meterle en la boca un pedazo de madera o de corcho para evitar que se muerda ¡a lengua. Dejadla dormir bien después del ataque.
Cuerpo extraño en el ojo
No permitáis que vuestro paciente se frote el ojo; ello sólo le causará inflamación e hinchazón, haciendo mucho más difícil la extracción del cuerpo extrano.
Si éste se encuentra en el párpado inferior, volved éste hacia abajo lo más que podáis y, con la punta humedecida de un pañuelo, llevad hacia afuera el cuerpo extraño.
Si estuviere bajo el párpado superior, tirad de él hacia afuera, bajándolo sobre el inferior cuyas pestañas se encargarán de limpiar el interior del párpado superior.
Otro método, que todo Scout debe practicar, es el siguiente: sentad a vuestro paciente y, colocándoos de pie a su espalda apoyad su cabeza contra vuestro pecho. Colocad un fósforo en la parte de arriba del párpado superior y entonces tomad la orilla del párpado y dadle vuelta hacia arriba por encima del fósforo, de manera que el interior quede hacia afuera. Quitad suavemente el cuerpo extraño con la punta humedecida de un pañuelo y volved el párpado a su lugar.
Si el ojo está irritado, bañadlo con agua tibia.
Si el cuerpo extraño está firmemente adherido al ojo, poned unas gotas de aceite (de recino o de oliva) en el párpado inferior. Cerrad el ojo y cubridlo con una compresa húmeda, vendándolo. Conseguid un médico que lo vea.
Histeria
Las personas nerviosas, especialmente las mujeres, a veces se ponen histéricas cuando están excitadas, llorando, riendo o gritando. El mejor tratamiento consiste en encerrar al paciente en un cuarto y dejarlo enteramente solo hasta que se le pase. No tratéis de calmarlo, pues sólo conseguiréis que se ponga peor.
Envenenamiento
Si una persona, después de haber comido, se pone de repente muy enferma, o si se sabe que ha tomado algún veneno, lo primero que debe hacerse es llamar al médico. En seguida, si la boca del enfermo no está manchada o quemada por el veneno, procurad que vomite dándole sal o mostaza con agua tibia y, con una pluma de ave, hacedle cosquillas en el fondo de la garganta. Si el veneno es un ácido que quema, no debe hacerse vomitar al paciente sino darle magnesia o bicarbonato ordinario en un poco de agua, para destruir el ácido. Si el paciente se pone somnoliento, debe mantenérsele despierto y no dejar que se duerma.
Humo, vapores o gas
Contínuamente ocurren accidentes por el desprendimiento de gases en las minas, en las atarjeas o en las casas. En estos casos, al tratar de salvar a una persona, conservad vuestra nariz y boca bien cubiertas con un pañuelo húmedo y la cabeza lo más cerca del piso que os sea posible, arrastrando a la persona inconsciente en la misma forma en que os lo he sugerido para los casos de incendio. Arrastrad a vuestro paciente al aire libre lo más pronto que os sea posible, pues si tardáis en hacerlo, quizá vosotros también sufráis las consecuencias. Una vez fuera, aflojad todas sus ropas alrededor del cuello y del pecho, y rociad agua fría sobre su cara. Si notáis que no respira, hacedle la respiración artificial, como se hace con los ahogados, para devolverle de esta manera su respiración.

Haced nudos de As de Guía en una cuerda para poder arrastrar a una persona que haya perdido el conocimiento.
Mordeduras de víbora
Recordad que el veneno de una víbora, cuando pica, va directamente a la sangre y se esparce por todo el cuerpo en unos cuantos latidos del corazón. Por tanto, cualquier remedio que se aplique. debe aplicarse inmediatamente. Lo más importante es evitar que el veneno corra por las venas y se extienda por todo el cuerpo. Para esto, amarrad fuertemente una cuerda o un pañuelo alrededor del miembro y por encima de la picadura, evitando así que la sangre regrese al corazón y le lleve el veneno de la herida; luego, abrid ésta aún más, cortándola, para hacerla sangrar de modo que salga el veneno. Cuando se chupa el veneno con la boca, no hace ningún daño, a menos que tuviereis en ella alguna herida.
En seguida hay que dar estimulantes al paciente, por ejemplo café, para evitar que se ponga somnoliento, pues, hasta que el médico lo vea, hay que mantener sus sentidos bien despiertos; para lograr esto, deberéis hacerlo caminar, pincharlo, pellizcarlo y darle palmadas.
Torceduras del tobillo
Poned al paciente un vendaje apretado y evitad que camine o se apoye para nada sobre el pie. Conseguid ayuda para transportar al paciente a su casa. Mantenedle el pie elevado; quitadle el zapato con mucho cuidado. Aplicadle frío para aliviar el dolor y detener la hinchazón. Esto se hace mojando en agua bien fría un pedazo de trapo o una toalla chica doblada varias veces y colocándola, bien exprimida, alrededor del tobillo.
Si con el frío no se aliviara el dolor, entonces puede aplicársele calor, es decir, fomentos calientes, para lo cual, hay que tener presente varias cosas: sobre el lienzo ya doblado, echad agua hirviendo; envolvedlo en una toalla delgada o en un trapo para poder exprimirlo. Es importante exprimirto bien, hasta que esté lo más seco posible, pues, de lo contrario, escaldaréis al paciente. Sacudid el fomento y aplicadlo rápidamente mientras esté muy caliente. Una vez aliviado el dolor, ya no hay que poner más fomentos, sino vendar el pie firmemente y tener al paciente en reposo durante algunos días.
Picaduras
El mejor antídoto para toda picadura es el amoníaco. Podréis recordar esto por la primera letra del alfabeto: (A) moníaco y (A) bejas. La soda de hacer pan también es buena. Sacad el aguijón de la abeja con una aguja limpia.
Suicidios
Cuando una persona ha llegado hasta el extremo de intentar suicidarse, un Scout debe saber lo que tiene que hacer.
En el caso de un hombre que se ha hecho una cortadura en el cuello, lo importante es contener la hemorragia de la arteria, si ésta ha sido lesionada. La arteria va del punto de unión de la clavícula con el esternón al extremo de la mandíbula y la manera de contener la hemorragia es haciendo presión, con el pulgar, sobre el lado de la herida más cercano al corazón, manteniéndola hasta recibir asistencia.
En el caso de un presunto suicida que ha tomado veneno, tratadlo en la forma anteriormente descrita, para los casos de envenenamiento.
En el caso de un ahorcado, cortad la cuerda inmediatamente, teniendo cuidado de sostener al individuo con un brazo mientras lo hacéis. En seguida, cortad la lazada y aflojadle toda la ropa alrededor del cuello y del pecho. Haced que el paciente reciba la mayor cantidad posible de aire fresco; rociadle la cara y el pecho con agua fría, o bien, con agua fría y caliente alternativamente. Dadle respiración artificial como a los ahogados.
A veces, un Pie Tierno acaso tenga tendencia a ser demasiado tímido para manejar con sus propias manos a una persona sin sentido, o a un muerto, o aún para ver sangre. Pues bien; no podrá ser de mucha utilidad, mientras no se sobreponga a esas tonterías. El pobre individuo que está sin sentido no puede hacerle ningún daño; por tanto, debe forzarse a ayudarlo. Una vez que lo haya hecho, sus temores pasarán.
Cómo transportar a un paciente
Dos Scouts pueden hacer una silla de manos, cogiendo cada uno su muñeca izquierda con su mano derecha y la muñeca derecha del otro con su mano izquierda. Si hubiere necesidad de respaldo, la silla se hará de tres manos solamente y uno de los Scouts pondrá su mano sobre el hombro del otro, formando con su brazo el respaldo.
Las camillas pueden improvisarse de alguna de las maneras siguientes:
(a) Con una puerta o una reja bien cubierta con paja, heno, ropas o sacos vacíos.
(b) Un pedazo de alfombra, manta, sacos vacíos o un lienzo alquitranado extendidos y enrollados sus extremos en dos palos largos. Poned unas ropas como almohada.

Dos Scouts pueden hacer una silla de manos, con o sin respaldo.
(c) Dos chaquetas con las mangas vueltas del revés. Pasad por ellas dos palos largos y abotonad las chaquetas por encima.
(d) Dos palos largos pasados por dentro de dos costales a través de dos agujeros hechos en las esquinas del fondo.
Al llevar a un paciente en una camilla, tened cuidado de colocarlo lo más cómodo que os sea posible, antes de principiar a caminar. Los dos camilleros deberán levantar la camilla al mismo tiempo; deberán caminar con pasos cortos y encontrados. El camillero trasero observará cuidadosamente al paciente.
Si los palos son cortos serán necesarios cuatro camilleros, uno para cada extremo de la camilla.
PRÁCTICAS DE PATRULLAS EN PRIMEROS AUXILIOS
El adiestramiento en Primeros Auxilios debe ser muy completo, ya que el público espera mucho de los Scouts.
Preparad "accidentes" de sorpresa para las juntas de patrulta o de Tropa, haciendo que se encarguen de ellos diferentes Scouts.
En los momentos disponibles, practicad lo Siguiente: improvisación de camillas, Sillas de manos, la respiración artificial, improvisación de tablillas para miembros lesionados.
JUEGOS DE PRIMEROS AUXILIOS
Misioneros
Por turno, todos los Scouts harán de exploradores o misioneros, con unos cuantos remedios sencillos. A cada uno le serán presentados, uno después de otro, tres enfermos con diferentes lesiones o enfermedades. El Scout tendrá que dar o aconsejar el tratamiento adecuado.
Prisioneros heridos
Colocados a 50 metros en diferentes puntos del campamento, hay tantos prisioneros como competidores en el juego. Cada uno de los prisioneros tiene, prendida a la camisa, una etiqueto en que se describe una lesión.
A una señal, los competidores correrán al lado de un prisionero, le prestarán los primeros auxilios que requiera y lo traerán al campamento. El primero en llegar con su prisionero debidamente atendido es el que gana.
Exhibiciones
Las exhibiciones de salvamento de vidas gustan mucho, tanto a los ejecutantes, como a los observadores.
Accidente de bicicleta. - Unos muchachos regresan de un campamento. Un ciclista temerario. Una desgracia. Curación de heridas y transporte de pacientes al hospital en camillas improvisadas.
Explosición de gas. - La señora Coddles y su familia salen de paseo. Al regreso se encuentra con una amiga. Manda a María que se vaya a casa, encienda la estufa y prepare el té de su padre. Éste regresa de su trabajo y encuentra la casa llena de gas. Viene una ambulancia. Arrastran a María fuera de la casa y le dan respiración artificial. El policia Ado aparece en escena. iCómo no había de buscar la fuga de gas! Trágico fin de un policía valiente, pero irreflexivo.
Exhibición de incendios.- Noche, en el No. 5 del suburbio Villas. Se oye la señal de alarma. Se avisa a los moradores. Se forma valla para contener a la gente. Llegada de los bomberos trayendo mantas para recibir a los que salten por las ventanas, y también cuerdas y escaleras. Salvamento de los que aún queden en la casa incendiada.
Incendio en una fábrica. - Encontrándose los obreros dedicados a sus labores cotidianas, ocurre una explosión que ocasiona un incendio dentro del edificio y el derrumbe de una pared exterior que lesiona a un hombre que pasaba por allí. Los obreros ilesos atienden a sus compañeros menos afortunados, mientras otros corren en busca de socorros, regresando con una ambulancia y con los extinguidores de incendios. Algunos hombres son rescatados del edificio incendiado saltando desde la torre y siendo recibidos en la manta.