Entonces Mahamati el Bodhisattva-Mahasattva habló al Bendito y le dijo: Tú hablas de los puntos de vista erróneos de los filósofos, por favor, dinos de ellos, ¿cómo podemos estar nosotros en guardia contra ellos?
El Bendito respondió diciendo Mahamati. El error en esas enseñanzas erróneas que generalmente son sostenidas por los filósofos radica en esto: ellos no reconocen que el mundo objetivo surge de la mente en su esencia. Ellos no entienden que todo el sistema de la mente también surge de la esencia de la mente, pero como dependen de esas manifestaciones de la mente, que ellos ven como reales, que ellos van discriminando, como los simples de mente que son, apreciando el dualismo de esto y lo otro, del ser y no ser, ignorando el hecho de que solo hay una Esencia común.
Por el contrario, mi enseñanza está basada en el reconocimiento de que el mundo objetivo como una visión, es una manifestación de la esencia de la mente, enseña la cesación de la ignorancia, del deseo, de los actos y la causalidad, enseña el cese del sufrimiento que nace de las discriminaciones del mundo triple.
Hay algunos maestros brahmanes quienes suponen algo de nada, aseveran que hay sustancia estrechamente ligada a la causación la cual se soporta en el tiempo y que los elementos que conforman la personalidad y su medio ambiente tienen su génesis y continuación en la causación y que después de haber existido, mueren. Entonces hay otros maestros quienes toman un punto de vista destructivo y nihilista concerniente a temas tales como continuación, actividad, rotura, existencia, Nirvana, el sendero, karma, cumplimiento y verdad. ¿Por qué?
Porque ellos no han alcanzado un entendimiento intuitivo de la Verdad por ella misma y por consecuencia ellos no tienen una percepción clara de los fundamentos de las cosas. Ellos son como una jarra rota en piezas, la cual ya no es apta para funcionar como jarra, son como una semilla quemada, la cual ya no es capaz de brotar. Pero los elementos que conforman la personalidad y su medio ambiente a los cuales ellos ven como sujetos al cambio, son realmente incapaces de transformaciones ininterrumpidas. Sus puntos de vista están basados en discriminaciones erróneas del mundo objetivo; no están basados en conceptos verdaderos.
Otra vez, si es verdad que algo viene de nada y existe el surgimiento del sistema mental en razón de la combinación de las tres causas que producen el efecto, nosotros podríamos decir lo mismo de cualquier cosa no existente, por ejemplo que a una tortuga podría crecerle pelo, o que la arena puede producir aceite.
Esta proposición es inútil; ella termina afirmando nada. Se deduce que el hecho, trabajo y causa de las cuales ellos hablan no es útil y así, también su referencia al ser y no ser, si ellos argumentan que hay una combinación de las tres causas que producen efectos, ellos deben hacerlo en el principio de causa y efecto, que es que algo viene de algo y no de nada.
En tanto un mundo de relatividad es afirmado, hay siempre una cadena recurrente de causación, la cual no puede ser negada bajo ninguna circunstancia, por lo tanto nosotros no podemos hablar de nada que tiene un fin o un cese.
En tanto que estos expertos permanecen en su campo filosófico, su demostración debe conformarse a la lógica y a sus libros de texto y el hábito de la memoria de sus pensamientos erróneos siempre se aferrará a ellos. Para hacer peor el asunto, los simples de mente, envenenados por estos puntos de vista erróneos declararán que este modo incorrecto de pensar enseñando por los ignorantes es el mismo que el presentado por el Que conoce todo.
Pero la forma de instrucción presentada por los Tathagatas no está basada en aseveraciones y refutaciones, por significados de palabras y lógica. Hay cuatro formas de aseveración que pueden ser hechas concernientes a las cosas, que no existen: 1.- llamadas aseveraciones hechas acerca de las marcas individuales que no existen; 2.- acerca de objetos que no existen; 3.- acerca de causas que no existen y 4.- acerca de puntos de vista que son erróneos. Por refutaciones quiero decir que uno, por ignorancia no ha examinado con propiedad el error que se encuentra en la base de las aseveraciones.
La afirmación acerca de que las marcas individuales, realmente no existen, concierne a las marcas distintivas como percibidas por los ojos, la nariz, etc… como indicadoras de la individualidad y generalidad en los elementos que conforman la personalidad y su medio ambiente. Y así tomando esas marcas por la realidad y quedando atados a ellas caemos en el hábito de afirmar que las cosas son como son y no de otra manera.
La afirmación de que los objetos son no existentes es una afirmación que surge de la atadura a esas marcas asociadas a la individualidad y generalidad. Los objetos en ellos mismos no son ni existentes ni no existentes y están completamente vacíos de la alternativa del ser y del no ser y deberían sólo ser pensados como uno piensa en los cuernos de una liebre, de un caballo o de un camello, los cuales nunca existieron. Los objetos son discriminados por los ignorantes, que son adictos a la afirmación y la negación, porque su inteligencia no ha sido lo suficientemente acuciosa para penetrar en la verdad de que no hay nada que no sea visto por la esencia de la mente.
La afirmación de una causa que es no existente supone la no-causalidad del nacimiento del primer elemento del sistema de la mente, el cual más tarde viene a tener, como maya, no-existencia. Eso es decir que hay filósofos que afirman que un original sistema No nacido de la mente empieza a funcionar bajo las condiciones de los ojos, forma, luz, memoria cuyo funcionamiento sigue por un tiempo y luego cesa. Este es un ejemplo de una causa que es no existente.
La afirmación de los puntos de vista filosóficos concernientes a los elementos que forman la personalidad y su medio ambiente, que son no existentes, supone la existencia de un ego, un ser, un alma, un ser viviente, una nodriza o un espíritu Este es un ejemplo de los puntos de vista filosóficos que no son verdad. Es una combinación de discriminación de marcas imaginarias de la individualidad, agrupándolas y dándoles nombre y entonces se atan a ellas como objetos, debido a la energía del hábito que ha sido acumulada desde tiempos inmemoriales, que uno construye erróneos puntos de vista, cuyas únicas bases son falsas imaginaciones. Por esta razón los Bodhisattvas deberían evitar todas las discusiones relativas a las afirmaciones y negaciones, que tienen como única base a las palabras y la lógica.
La discriminación de las palabras se realiza en coordinación con el cerebro, el pecho, la nariz, la garganta, los labios la lengua y los dientes. Las palabras no son ni diferentes ni no diferentes de la discriminación. Las palabras surgen de la discriminación como su causa, si las palabras fueran diferentes de la discriminación, ellas no tendrían a la discriminación como su causa, entonces, otra vez, si las palabras no fueran diferentes, no cargarían y expresarían significados. Las palabras, por lo tanto, son producidas por la causalidad y son mutuamente condicionantes y cambiantes, igual que las cosas, están sujetas al nacimiento y la destrucción.
Hay cuatro formas de palabra-discriminación todas las cuales deben ser evitadas porque son igual de irreales. Primero hay palabras que indican marcas individuales que surgen de la discriminación de formas y signos como que son reales ellas mismas y luego, uno se apega a ellas. Hay las palabras memoria las cuales surgen de los alrededores irreales y las cuales vienen antes a la mente cuando ella recuerda experiencias previas. Luego hay palabras que surgen del apego a las distinciones erróneas y especulaciones del proceso mental. Y finalmente, hay palabras que crecen de prejuicios heredados y de semillas de la energía del habito acumulada desde tiempos inmemoriales o aquellas que tuvieron su origen en algún olvidado apego a falsas imaginaciones y especulaciones erróneas.
Entonces, hay palabras que no corresponden a los objetos, por ejemplo, los cuernos de una liebre, el hijo de una mujer estéril, etc… esas cosas no existen, pero nosotros de todas maneras tenemos las palabras. Las palabras son una creación artificial, hay algunas tierras de Budha donde no hay palabras. En algunas tierras de Budha las ideas son indicadas observando fijamente, en otras por gestos, otras por un ceño, por un movimiento de ojos, riendo, bostezando, por una aclaración de la garganta o un temblor. Por ejemplo, en la tierra de Budha del Tathagata Samantabhadra, los Bodhisattvas alcanzan el reconocimiento de todas las cosas como no nacidas por una dhyana que trasciende las palabras y las ideas, y ellos también experimentan variados y muy excelentes Samadhis que trascienden las palabras. Aún en este mundo, algunos seres especializados como las hormigas y las abejas se desempeñan bien en sus actividades sin el recurso de las palabras. No, Mahamati, la validez de las cosas es independiente de la validez de las palabras.
Además hay otras cosas que pertenecen a las palabras, llamadas el cuerpo de sílabas de las palabras, el cuerpo del nombre de las palabras y el cuerpo de la oración de las palabras. Por el cuerpo de las sílabas se quiere decir que palabras y oraciones están compuestas o indicadas; hay una razón para algunas sílabas, algunas son mnemotécnicas y algunas son escogidas arbitrariamente. Por el cuerpo de las palabras se quiere decir el objeto del que depende el nombre las palabras y de él obtienen su significado, o en otras palabras cuerpo - nombre es la sustancia del nombre de la palabra. . Por el cuerpo de la oración se quiere decir completar el significado, a través de expresar las palabras más plenamente en una oración. El nombre para este cuerpo de la oración es sugerido por las huellas dejadas en la carretera por elefantes, caballos, gente, ciervos, ganado, cabras, etc…
Pero ni las palabras, ni las oraciones pueden expresar exactamente los significados, porque las palabras son sólo sonidos dulces escogidos arbitrariamente para representar las cosas, ellas no son las cosas en sí mismas, las cuales son a su vez sólo manifestaciones de la mente. La discriminación del significado está basada en la falsa imaginación de que esos dulces sonidos que nosotros llamamos palabras y los cuales dependen de cualquier sujeto del que se supone que ellas respaldan y que esos sujetos se supone que son existentes por ellos mismos, todo lo cual está basado en un error. Los discípulos deberían estar en guardia en contra de las seducciones de las palabras y las oraciones y su significado ilusorio, porque por ellas el ignorante y el torpe de entendimiento quedan entrampados e indefensos como un elefante revolcándose en un lodazal profundo.
Las palabras y las oraciones son producidas por la ley de la causa y son mutuamente condicionantes, ellas no pueden expresar la más alta Realidad. Además, en la más alta Realidad no hay diferencias que sean discriminadas y no hay nada para ser predicado en relación a ella. La más alta Realidad es un exaltado estado de dicha, no es un estado de discriminación de las palabras y no se puede entrar en él por únicamente por afirmaciones concernientes a él. Los Tathagatas tienen una mejor manera de enseñarla, llamado a través de la propia realización de la Noble Sabiduría.
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