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EL LUNFARDO EN INTERNET

Esta página de Lunfa2000 trata sobre el lunfardo, internet, este sitio y otros. Acerca de esos otros sitios hablo párrafos más abajo, y ofrezco unos cuantos links, en una recopilación que debo actualizar.

Sobre mi sitio quiero decir que comenzó en 2002, cuando la banda ancha era bastante angosta, Hotmail ofrecía 2 megas en su casilla, Wikipedia no existía (o, si existía, era poco menos que desconocida) y Google comenzaba a destronar a Altavista.

Entonces, busqué información sobre lunfardo en la web y no encontré nada que me satisficiera. Hallé datos desactualizados, informaciones poco serias (algunas multiplicadas por páginas que se crean copiando y pegando, y que Google difunde con su lógica mercantil) y diccionarios descuartizados, cuyos autores no han sido nombrados por los responsables de los respectivos sitios y cuyas palabras han sido recogidas con un criterio que no se explica.

Hice caso de una frase que escuché una vez, que dice que cuando uno tiene que caminar mucho para encontrar una farmacia es porque en ese barrio hay que poner una farmacia, y, en mis ratos libres, como hobby, y con la mayor seriedad posible, construí este sitio, que durante siete años estuvo alojado en Geocities. En octubre de 2009 ese servicio se dio de baja, y mi página quedó a la deriva.

Durante esos años, respondí numerosas inquietudes sobre el tema por correo electrónico, fui citada en diversos trabajos universitarios –a veces sabiéndolo, a veces sin saberlo–, fui copiada –con y sin permiso, recibiendo créditos por la copia y sin recibirlos también– en la web, Jorge Lanata y Oscar Conde me mencionaron en sus libros…

En el mismo lapso, se publicaron tres vocabularios en los que creo que podía haber sido mencionada. No lo fui, y me sentí decepcionada, ninguneada. La Academia Argentina de Letras publicó, en julio de 2008, la segunda edición del Diccionario del habla de los argentinos (DIHA), que corrige algunos pequeños errores de la primera edición e incorpora una importante cantidad de palabras que no estaban en ella.

Muchas de esas palabras fueron registradas en los artículos correspondientes de este sitio web, “1001 palabras que no están en el Diccionario del habla de los argentinos (I)”, “1001 palabras que no están en el Diccionario del habla de los argentinos (II)” y “Más palabras que no están en el Diccionario del habla de los argentinos. La primera de estas páginas está on line desde junio de 2004; sin embargo, no encontré ninguna referencia a ellas, ni a este sitio ni a su autora, tanto en la presentación de la nueva edición como en el listado de las páginas web consultadas. De este modo, esa Academia repitió lo realizado con su Léxico del fútbol, publicado un par de años antes, que omite toda mención de mi “Vocabulario del fútbol argentino”.

En 2009, el Grupo Clarín publicó un exhaustivo Diccionario integral del español en la Argentina. En esa obra tampoco se menciona mi labor, pero eso no me molestó tanto, porque en ella no abundan los créditos ni las menciones...

Las palabras no son de nadie, simplemente están en el aire, en los papeles, en las pantallas; pero, sin duda, conocen este sitio y han pasado por aquí, y obviamente me habría reconfortado algún tipo de reconocimiento. De todas maneras, más allá de esos reconocimientos, confío en que estas páginas les sean de utilidad a quienes las visitan.

Ya en 2010, y sin conseguir hosting gratuito, descubrí que tres sitios habían subido mi página a la red. Seguramente porque tenía el mismo nombre del anterior, Geocities, elegí este para dedicarle a mi web el tiempo y la energía de que dispongo, que no son los de antes.

Lentamente he ido reacomodando algunas cosas, tratando de que Google me vuelva a colocar entre sus primeras respuestas cuando se tipea “lunfardo” (de que no ponga entre sus resultados la página que tenía en Googlepages, porque la di de baja cuando cerró, casi simultáneamente con Geocities. El día que eso ocurrió, el buscador borró de sus resultados las páginas de Geocities, y no se pudo acceder ni siquiera al caché. Pero las páginas de Googlepages, que también habían desaparecido, continuaron apareciendo entre sus resultados durante meses...).

Más lentamente quizá trataré de escribir algún artículo nuevo o de construir alguna idea que resulte interesante. Para darme ánimos, puedo releer lo que escribí cuando cerró Geocities, recuperado por Oocities (¡qué nombre, ja!), que copió la versión de mi sitio el día de su desaparición: “Mientras, miro hacia atrás, no puedo creer todo lo que hice, y me doy cuenta de que estuvo bueno”.


Es cierto que la definición de lunfardo es tema de discusión. Pero así como no todos los delanteros que caen en el área sin que el árbitro cobre penal deben ser amonestados, no toda palabra nueva, rara, de minorías, de jerga, heterodoxa, etc., es lunfarda. Por lo tanto, me parece importante dar un marco teórico que evite los malentendidos que durante décadas marginaron al lunfardo. Antes, esa concepción equivocada lo circunscribía al ámbito del delito ("la tecnología de la furca y la ganzúa", según dijo Borges). Ahora, a partir de lo que encontré en los sitios a los que me llevaron los buscadores cuando tipeé "lunfardo", me parece que el problema pasa por la improvisación o por el desconocimiento; para decirlo con un lunfardismo, el problema es el chanterío. Superproducidos sitios que no van más allá del eslogan, afirmando que "el lunfardo es el idioma del tango argentino", y otros que lo tratan con la ligereza de la mesa de café, reduciéndolo a la condición de pasatiempo más o menos vulgar, impiden, así, que se lo vea como un fenómeno de la cultura popular, que permite (y merece) la investigación, la teorización y, fundamentalmente, el tratamiento serio.

Quienes quieran consultar on line un diccionario lunfardo (y quienes quieran hacerlo en forma de libro, también), no encontrarán nada mejor ni más serio que los diccionarios de Gobello y de Conde. Yo no encontré ningún sitio en el que se puedan consultar, lo cual, sobre todo en el caso de los diccionarios de Gobello, no quiere decir que no existan. De hecho, la mayoría de los sitios que ofrecen vocabularios, glosarios o diccionarios lunfardos (más o menos completos, más o menos arbitrarios) ha tomado las palabras de ellos.

Un diccionario muy recomendable, en cambio, sí puede consultarse en la red: se trata del Lexicón compilado por Adolfo Enrique Rodríguez, que incluye términos lunfardos y, también, muchas voces populares castellanas y extranjeras usadas en Buenos Aires.

En el mismo sitio, www.todotango.com, pueden encontrarse poesías lunfardas de varios autores y una importante recopilación de letras de tango.

La Academia Porteña del Lunfardo no tiene un sitio propio en internet: sólo un reciente espacio, pero ya desactualizado, en www.todotango.com. Fue esta carencia la que me llevó a brindar informaciones y algunas publicaciones en la parte dedicada a esta institución. Entre ellas, algunas de sus comunicaciones académicas.

Desafortunadamente, los interesantísimos artículos de Miguel ángel García para Argentango han dejado de estar disponibles en castellano y, en este último tiempo, también en italiano. Uno de ellos, "El lunfardo no existe, ¡viva el lunfardo!", era especialmente recomendable. Hasta que reaparezca en la web, lo rescatamos aquí.

Notable por lo desmitificador y esclarecedor es el artículo de Ricardo Ostuni sobre el origen de la palabra atorrante.

Es asimismo llamativo "El expediente judicial, una fuente para lunfardólogos", de Daniel Antoniotti, en el sitio del Poder Judicial de la Nación. También se destaca "El lunfardo rioplatense", de Jorge B. Rivera, que hace una reseña histórica y la ilustra con algunos ejemplos de la literatura lunfardesca.

El profesor Héctor Balsas, de la Academia Nacional de Letras del Uruguay y de la Academia Porteña del Lunfardo, brinda una visión del lunfardo desde la orilla oriental del Plata en su artículo "Lunfardo, aquí y allá".

Oscar Conde, el estudioso del lunfardo más serio y activo de este momento, participó del efímero sitio www.sentirtango.com. Aquí ponemos el enlace a otra página que recupera la primera parte de uno de sus artículos publicados allí, "A qué llamamos lunfardo". Otros trabajos de Conde que descubrimos en la web son uno sobre "La poesía del tango" y otro acerca de "El lunfardo en la literatura argentina", publicado en la revista Gramma, que, por suerte, tiene una edicion electróonica.

En su página, el Foro Argentino de Cultura Urbana, integrado, entre otros, por Natalio Etchegaray, de la Academia Porteña del Lunfardo y la Academia Nacional del Tango, ofrece más de una docena de artículos sobre el lunfardo, tocando temas como su origen, su consolidación, su difusión, su relación con el tango, la poesía, el teatro... Insoslayable.

El profesor Ricardo Terrio recopila y muchas veces transcribe textualmente (sin citar las fuentes ) pasajes de varios sitios de internet y de algunos libros, y, sin embargo, logra darle cierta coherencia a “su” texto sobre “El lunfardo en el rock y la cumbia villera”. Algunos pasajes de la primera parte, que trata del contexto sociocultural en que germinó el lunfardo, traducida íntegramente de este sitio italiano, presentan, no obstante, algunas imprecisiones.

En la sección dedicada al tango del sitio de El Ortiba pueden encontrarse varios artículos sobre tango y lunfardo de diversos autores, incluyendo la transcripción íntegra de nuestra recopilación de palabras usadas en la Argentina (por lo menos, ponen la fuente...). El punto más destacado es el “Mataburro lunfardo”, que no se limita a copiar diccionarios lunfardos, sino que agrega material propio. Como en el resto del sitio, que trata especialmente sobre política, literatura y psicología con cierto tono zumbón, el (¿neo?) setentismo puede resultar agobiante. Están advertidos.

Para quienes lean francés, puede ser de interés un "pequeño glosario de la prostitución", donde se pueden hallar varias palabras lunfardas.

En genoves.com.ar se ofrecen, en muchos casos por primera vez en la web, textos en genovés -una de las fuentes del lunfardo-, desde poemas en esa lengua hasta pequeños ensayos.

Diccionarios e información sobre lenguas americanas prehispánicas, como el quechua, el guaraní y el mapundungum, se pueden consultar en la sección de diccionarios del sitio de ProDiversitas, que además ofrece un apartado de literatura indoamericana y otros trabajos acerca de la diversidad cultural.

Muchas de las comparaciones que en tono jocoso emplean los porteños (aquí bien podría leerse "los argentinos", pero seguramente en cada región habrá modismos locales) se encuentran en esta página, que apunta al humor, pero que puede aprovecharse desde el punto de vista sociolingüístico. Algunas son verdaderamente usuales, y otras, meras creaciones chistosas.

1001 palabras que no están en el Diccionario del habla de los argentinos ofrece exactamente eso, como efecto de una elección arbitraria de palabras que no aparecen en ese repositorio ni en el DRAE. Existe una segunda parte, y una tercera, que no llega a esa cifra.

La Academia Argentina de Letras ofrece, en el ítem "servicios" de su sitio web, el Registro del habla de los argentinos. Últimamente han agregado la posibilidad de consultar el Diccionario de la lengua española y el Diccionario panhispánico de dudas.

El exhaustivo Diccionario integral del español en la Argentina del Grupo Clarín, mencionado en el comienzo de esta página, acaba de ser puesto en línea (escribo esto en mayo de 2011), y puede accederse a él a partir de este link.

La Academia Mexicana de la Lengua tiene el Diccionario breve de mexicanismos en la red para ser consultado fácilmente, a un clic de distancia. Por su parte, la Academia Nacional de Letras del Uruguay puso en línea un vocabulario de "1000 palabras del español del Uruguay", varias de las cuales son conocidas y usadas en la orilla occidental del Plata. En el mismo sitio hay otra recopilación lexicográfica, en este caso acerca de ¿Cómo habla Montevideo? ¿Y los montevideanos?.

También la Real Academia Española tiene su Diccionario de la lengua en la red. Además, en su completísimo sitio, se pueden consultar las actualizaciones del diccionario y las conjugaciones de los verbos (con la forma tradicional de la segunda persona, y vosotros, pero también con la que usa vos y ustedes), y el Diccionario panhispánico de dudas, entre otros recursos.

Uno de los primeros enlaces que recomendamos en esta página fue el del sitio de Le Vieux Coq. Luego, lo perdimos de vista, pero ahora lo reencontramos, en su nueva dirección, junto con sus vocabularios y su particular humor, y descubrimos que nuestro (mi) sitio figura entre sus recomendados… Eso sí, seguimos discrepando de sus consideraciones sobre el lunfardo.

Es amplísimamente abarcativo y recomendable Diccionarios de variantes del español, de José R. Morala, de la Universidad de León. El autor brinda cerca de un millar de enlaces a páginas con vocabularios que recogen voces populares de España y América y una breve descripción de ellos, incluyendo casi todas las que yo podría recomendar. En el apartado dedicado al Río de la Plata se ofrecen 71 sitios, entre los cuales hay varios que contienen más o menos completos y más o menos confiables vocabularios lunfardos.

De sus recomendaciones destacamos a Jergas de habla hispana, que ha incorporado un foro a su ya conocida e importante recopilación de americanismos discriminados por países. En él, internautas interesados en las múltiples teselas que conforman el mosaico del español americano pueden participar, bien haciendo consultas, bien respondiéndolas. En el mismo camino de nutrirse con las colaboraciones de los visitantes encontramos un nuevo sitio, www.asihablamos.com, que se presenta como "el diccionario latinoamericano". Sin embargo, estar en el mismo camino no implica llegar al mismo destino, y aún carece de la riqueza y profundidad investigativa de Jergas de Habla Hispana.

Asimismo, puede visitarse Unidad en la diversidad, servicio informativo sobre la lengua española, con artículos sobre el castellano y una importante sección de enlaces.

En este sitio pueden verse todos los capítulos de la serie "Lunfardo argento", que hace un par de años abordó televisivamente el tema del lunfardo, recurriendo a los testimonios de varias personas, algunos más avezados o afortunados que otros.

Quien quiera enviarme comentarios, sugerencias, información, etc., puede comunicarse conmigo, Nora López, a la dirección de correo electrónico lunfa2000*yahoo.com.ar.