ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco

ÉPOCA DE VIAJES FABULOSOS
Un gran destino en un rectángulo de papel ** El sordo tronar de los cañones ** El juego terrible de la astucia ** ¿Locura que a nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff al ataque ** ¡Por fin la liberación! Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal de ¡Nave en peligro! ** Época de viajes fabulosos ** Palabras mágicas sobre un sombrero gris-ratón ** En misión a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente: el de dos millones de jóvenes ** Seis tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas y pistas ** Su retiro del ejército ** La Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree, encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del monte Kenya

Al calor del afecto materno, los niños van creciendo juguetones y sanos. Nadie está quieto.

Todos corren por los prados, practicando el box, organizan competencias de natación y carreras a caballo. Henriette no se asusta ni de rasguños ni de machucones. Es una mamá enérgica y fuerte a la vez que dulce. Ella misma los lleva a largas excursiones exploratorias, a entrentarse con los animales y las flores que ofrece la naturaleza.

A cada uno le ha señalado una pequeña parcela del puerto que deben cultivar con el azadón y la bomba para sacar agua. ¡Qué alegría cuando, a su tiempo, cada hijo lleva triunfante a la mesa sus propias primicias! ¡Con que dulce sonrisa recibe mamá la primera mata de achicoria de John, la ensalada de Ste, las coliflores de Warington...!

Pero con las vacaciones llega el tiempo de los viajes maravillosos. "Remontamos en barco el Támesis cuando fue posible - recuerda Robert - hasta que el río se transformó en un arroyo demasiado pequeño para llevarnos. De ahí transportamos la embarcación más allá de una colina y la volvimos a echar al agua de un riachuelo que corría en dirección contraria, pero que poco a poco se fue haciendo más grande hasta convertirse en un gran río: era el Avon, que nos condujo a Bath y a Bristol. Después atravesamos el Severn, remontamos el río Wye hasta nuestra casa...De noche acampábamos a campo raso y cocinábamos nosotros mismos con víveres que conseguíamos en las haciendas, en los villorios que hallábamos a lo largo de nuestro itinerario y, por último, recurriendo a al pesca".

Los Baden-Powell volvían de sus vacaciones con callos en las rodillas, los músculos endurecidos y con toneladas de equipaje entre colecciones de piedras, nidos para el museo, pájaros que embalsamar para los escaparates, flores para el herbario y luminosos recuerdos para las noches invernales.

Robert o "Ste" era un pequeñín flacucho y nervioso, de rostro menudo, inteligente y despierto. Dibujaba con la izquierda y escribía con la derecha; pero pronto se hizo ambidextro pra ambas cosas. En el colegio, con sus conocimentos de pájaros, nidos y piedras se rodeó de un enorme prestigio y ascendiente entre sus compañeros. El programa de su vida lo escribió en uno de sus cuadernos de enseñanza básica, en un día que le dió "por pensar".

Helo aquí: "Cuando sea grande, trataré de que los pobres sean tan ricos como nosotros, porque ellos deben tener el mismo derecho que nosotros a ser felices. Todos los que pasen por una encrucijada regalarán algún dinero a los pobres barrenderos y darán gracias a Dios por todo lo que les ha dado. Es necesario rezar a Dios las veces que sea posible; pero como no se llega a ser bueno con sólo rezar, es preciso esforzarse al máximo para llegar a serlo". ¡Admirable!; tenía sólo 8 años cuando escribió esto.