ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco
SU RETIRO DEL EJÉRCITO
Un
gran destino en un rectángulo de papel ** El
sordo tronar de los cañones ** El juego
terrible de la astucia ** ¿Locura que a
nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff
al ataque ** ¡Por fin la liberación!
Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal
de ¡Nave en peligro! ** Época de
viajes fabulosos ** Palabras mágicas
sobre un sombrero gris-ratón ** En misión
a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia
Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un
dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente:
el de dos millones de jóvenes ** Seis
tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas
y pistas ** Su retiro del ejército ** La
Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una
vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree,
encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del
monte Kenya
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Pearson está lleno de entusiasmo y lo expresa:
-Debemos publicar su libro cuanto antes y lanzarlo a toda la nación. Desde luego mi diario está a su disposición; publicaremos la crónica del campamento de Brownsea, y después el libro por entregas. La Young Men´s Christian Association se pondrá a su disposición para organizarla un nutrido ciclo de conferencias. Como ve, tendrá mucho que hacer en estos meses. Y ¡a propósito!, ¿no ha pensado en retirarse del Ejército?
Sí; lo estaba pensando desde hace tiempo Baden-Powell. Tenía sólo 50 años, podía perfectamente aspirar a los más altos cargos, pero no lo entusiasmaba la vida de general. Le repugnaba irse a sepultar en una oficina entre papeles y timbres. "Ser oficial de regimiento me agradaba - escribió - por el contacto personal con mis hombres, pero no estaba hecho para general". Y por sobre todo estaban los muchachos, esta nueva misión que atraía sus pensamientos y que ahora llenaba su vida.
En una entrevista personal, se aconsejó con el mismo rey Eduardo VII. Después, animado por su madre y tras haber rezado mucho para conocer la voluntad de Dios - atestigua la señora Baden-Powell - presentó ese mismo año su retiro del Ejército.
Como era de suponerse, la publicación en los diarios de Pearson despierta el interés de adultos y jóvenes. Por otra parte, las conferencias organizadas por las YMCA atraen muchedumbres. Baden - Powell cuenta con sencillez lo que ha hecho en Brownsea, expone sus ideas e indicaciones acerca de "cómo hacer gustosa y de provecho la vida de los jóvenes". Su modo de conversar nada tiene que ver con el de los doctos y grves conferenciantes. Todo se reduce a contar episodios, intuiciones, recuerdos, consejos prácticos y sugerencias.
"La gran maestra del muchacho - dice - debe ser la naturaleza". Los bosques que explorar, las montañas que escalar, los ríos que navegar, son la grande y espléndida escuela de vida que por desgracia tantos muchachos noconocen. "La actividad física no engendra sólo placer, sino que produce hábitos de sacrificio y de generosidad, obliga a la ayuda mutua, hace descubrir la importancia de la unión y la amistad. Nos hace humildes y fuertes, generosos y amables".
"Explorando la naturaleza, el muchacho desarrollará su capacidad de observación y de deducción". La vista, el oído, el olfato y el tacto ganarán rapidez e intensidad para seguir el menor rastro y observar el más pequeño detalle (observación). Y cuando, partiendo de los rastros y detalles, trate de "entender la situación" (deducción), la necesitará recurrir a la capacidad de razonar, a la imaginación, al sentido común y a la memoria. Así, por el vuelo repentino de un pájaro se dará cuenta de la presencia de alguien; una rama desenganchada le hará adivinar la dirección que lleva una patrulla.
"El medio más eficaz para educar al joven - dice - es el juego, pero el juego al aire libre, el juego en que se corre algún riesgo en la naturaleza". Por ello Baden-Powell llegará a ser un gran inventor de juegos tomados de la vida. el espionaje, la preparación de trampas o emboscadas y la manera de evitarlas, etc....
Otros factores esenciales de la educación deben ser la victoria, la lucha, la competencia, desde luego contra al propia pereza, el desánimo y el cansancio.
El desarrollo del instinto social halla ancho campo en la escuadrilla comandada por un muchacho. Baden-Powell tiene una ilimitada confianza en estos pequeños "jefes". Claro que un adulto debe vigilarlos, pero sin hacer pesar su control. La patrulla debe ser un pequeño mundo autónomo, con sus tradiciones, sus símbolos y su trabajo, o sea, una sociedad en miniatura.