ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco

UN LIBRO QUE HACE ESTALLAR A LOS JÓVENES
Un gran destino en un rectángulo de papel ** El sordo tronar de los cañones ** El juego terrible de la astucia ** ¿Locura que a nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff al ataque ** ¡Por fin la liberación! Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal de ¡Nave en peligro! ** Época de viajes fabulosos ** Palabras mágicas sobre un sombrero gris-ratón ** En misión a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente: el de dos millones de jóvenes ** Seis tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas y pistas ** Su retiro del ejército ** La Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree, encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del monte Kenya

Entre enero y marzo de 1908 se va publicando por entregas sucesivas el libro "Scouting for Boys". El resultado es tan halagador que ya en marzo sale a la luz una edición en un solo volumen.

Pero no pocos educadores se sienten defraudados, porque el libro no se asemeja a ningún manual de pedagogía. En realidad no es un tratado sino, al estilo de las conferencias de Baden-Powell, una serie de episodios, recuerdos, consejos prácticos y sugerencias, que conforman "26 fogatas" que o los adultos pueden dar a los muchachos o que éstos mismos pueden leer por su cuenta.

Y son los muchachos a quienes se debe el éxito del libro, puesto que en un año llegan a vendrese 110 mil ejemplares. "Los jóvenes - escribe R. Bastin - han sido los peces que han picado la carnada. Esta colección de anécdotas diferentes ofrece al muchacho el medio para ensayar el scoutismo. En ellas encuentra, en efecto, presentados por un maestro y en estilo que lo fascina, diferentes consejos prácticos para realizar sus sueños de campamentos, fogatas y aventuras. Le sirve de manual para salir de apuros en el bosque, para revivir aquella vida primitiva, cuyo recuerdo permanece siempre en el fondo del ser humano. Le ofrece sabias reglas para hacerse grande: son las reglas duras, porque para Baden - Powell el juego no ofrece el cariz de facilidad con que nosotros los adultos lo presentamos, sino el interés profundo que el muchacho pone de su parte".

Durante el verano y el otoño de aquel 1908, los ingleses ven cómo se levantan "Patrullas scouts" en cada rincón de la isla. Es como un incendio que avanza incontenible por el boscaje. Los muchachos se visten como "los soldados-exploradores de Mafeking", los jefes (que los mismos muchachos eligen) leen con ellos el Scouting for Boys y marchan a los bosques a levantar tiendas, a construir cabañas, a organizar grandes juegos, a observar de cerca (arrastrándose en silencio al estilo indiano) animales y pájaros.

De esta manera nace, al margen de toda previsión, el Movimiento Scout. La muchedumbre de jóvenes "demacrados y ociosos" ha encontrado su líder en Baden-Powell". "BP", como familiarmente lo llaman todos, es quien los ha comprendido y ha dado con la fórmula para hacer que sus vidas cobren gusto e interés.

En julio de 1908 se lleva a cabo la primera reunión de Instructores Scout. Mientras tanto el libro Scouting for Boys se traduce a varios idiomas y en ese mismo año Argentina y Chile cuentan ya con sus propios Scouts.

Una buena acción realizada por un Scout inglés hace que América del Norte descubra el scoutismo. Arrrastrando una pesada maleta, un norteamericano se encaminaba a duras penas hacia un hotel de Londres, cuando hete ahí que se le acerca un muchacho de 15 años, le toma la maleta y se la lleva hasta las puertas del hotel. El viajero, como es natural, lleva la mano a la billetera para darle una propina, pero el muchacho la rechaza cortésmente con estas palabras: "Soy un Scout y al ayudarle, sólo he realizado una Buena Acción".

Impresionado por tal gentileza, el norteamericano se dio a buscar noticias acerca de los Scouts. Compró el Scouting for Boys y, ya en su patria, se preocupó de que el scoutismo se implantara también en los Estados Unidos. Apenas un año después, el presidente Roosevelt le escribe a Baden-Powell: "Comparto con la máxima simpatía los métodos y las metas contenidos en su libro. Las lecciones que contiene se adaptan y a la vez son también necesarias a los jóvenes de mi país".